Buenos Aires | Jueves 27 de Noviembre de 2014
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Coccidiosis bovina, control y tratamiento

La coccidiosis es una infección parasitaria causada por protozoarios del Phylum Apicomplexa (Sporozoa), Clase: Coccidea, Orden: Eimeriida y Genero: Cryptosporidium, Eimeria e Isospora. Afectan a bovinos, borregos y cabras, así como a otros animales domésticos e inclusive al hombre.

La coccidiosis es una infección parasitaria causada por protozoarios del Phylum Apicomplexa (Sporozoa), Clase: Coccidea, Orden: Eimeriida y Genero: Cryptosporidium, Eimeria e Isospora.  Afectan a bovinos, borregos y cabras, así como a otros animales domésticos e inclusive al hombre.  Estos parásitos son de vida intracelular obligada, por lo que su ciclo de vida lo realizan infectando células intestinales causando graves problemas de salud a los animales y problemas económicos a los ganaderos, por la reducción en la producción.
En los bovinos, la coccidiosis generalmente se presenta en becerros entre 3 semanas a 6 meses de edad, pero también afecta animales de más de 2 años de edad. Presenta alta tasa de morbilidad y mortalidad que va del 24 al 30%. Existen más de 20 especies de Eimerias que infectan a los bovino en el mundo, pero 13 son las más comunes (E. alabamensis, E. auburnensis, E. bovis, E. brasiliensis, E. bukidnonenesis, E. canadensis, E. cylindrica, E. ellipsoidalis, E. illinoisensis, E. pellita, E. subspherica, E. wyomingensis y E. zuernii.) y las dos especies más importantes por su patógenicidad  son: Eimeria bovis y Eimeria zuernii.
Su ciclo de vida se realiza en dos etapas, una endógena en el huésped y otra exógena en el ambiente (Figura 1). La etapa endógena se lleva a cabo en los intestinos delgado y grueso. El ciclo inicia cuando el bovino ingiere el ooquiste esporulado que llega al intestino delgado y libera los esporozoitos invadiendo las células intestinales. Los esporozoitos presentan una fase de reproducción asexual conocida como esquizogonia, donde se transforman en merozoitos que invaden el intestino grueso y sufren un proceso de reproducción sexual conocida como gametogonia, en la cual se forman y fertilizan los gametos (Figura 1). Los oocistos resultantes son excretados al ambiente sin esporular, pero en condiciones adecuadas de oxigenación, humedad (75%) y temperatura (de 27 °C) madura y se convierte en un oocisto esporulado, mismo que ingiere el bovino para iniciar nuevamente el ciclo biológico (Figura 1).

 

Las diferentes especies de Eimeria tienen un ciclo de vida similar pero presentan algunas diferencias en morfología, localización en el intestino, tiempo en que completa el proceso endógeno (periodo de prevalencia) y período de muda del oocisto.
E. bovis se localiza en las células endoteliales de las vellosidades del íleon, madura en 14 días y alcanza un tamaño de 300 micras, contienen en promedio 120,000 merozoítos. La segunda generación de esquizontes se desarrolla en las células epiteliales de las criptas del ciego y colon, maduran en 2 días, miden aproximadamente 10 micras y contienen 30 merozoítos. Los micros y macrogametos se desarrollan en intestino grueso y generalmente se ubican en las células epiteliales de las criptas de dicho intestino.
E. zuernii presenta esquizontes maduros miden alrededor de 250 micras y se localizan en la lámina propia del intestino delgado. La segunda generación de esquizontes y la gametogonia se producen en células epiteliales del ciego y colon e incluso pueden llegar hasta el recto. En ambos casos el  ciclo se completa alrededor de los 16 a 17 días post infección.
El desarrollo de la enfermedad se asocia a la presencia de fases infectantes del parásito (quistes maduros) en el ambiente; a la existencia humedad relativa (75% promedio) y a los procesos de estrés (destete, embarque, cambios de alimentación, cambios climáticos, infecciones virales, parasitarias, hacinamiento, etc.); que reducen la actividad del sistema de defensas y desencadenan un desequilibrio en la relación huésped: parasito.
El ganado lechero estabulado y los bovinos de engorda en corral, son los más susceptibles a sufrir la enfermedad al estar sometidos a procesos de estrés, pero también afecta a ganado en pastoreo. La Coccidiosis es más frecuente en época de lluvias dada la humedad prevaleciente.
Los bovinos se infectan mediante la ingestión de ooquistes esporulados que se encuentran en alimento o agua contaminados; o bien, cuando lamen superficies contaminadas (comederos, bebederos, pisos, paredes, etc.).  La coccidia entra al intestino y se incuba de 15 a 20 días. Dentro de las células epiteliales se multiplica y destruye las células desencadenando la afección intestinal. Se calcula que del 100% de los animales infectados, el 95% presenta coccidiosis subclínica y solo el 5% manifiesta signos clínicos de la enfermedad.

 
Lo anterior es importante ya que los animales del hato pueden presentar la enfermedad y pasar por desapercibido, pero presentar una importante reducción en su producción.
En la coccidiosis subclínica se encuentran menos de 15,000 ooquistes por gramo de heces (opgh) y se caracteriza porque el parásito afecta el intestino y se reduce el consumo de alimento, absorción de nutrientes, desarrollo, ganancia de peso y eficiencia alimenticia. En la coccidiosis clínica la cantidad de ooquistes es mayor de 20,000 opgh. E. bovis y E. zuernii causan edema, congestión y hemorragias en el intestino grueso, así como, aumento en tamaño de los ganglios linfáticos mesentéricos regionales. Clínicamente el animal presenta apatía, anorexia, pérdida de peso, diarrea mucoide y hemorrágica. En los casos severos, las heces son líquidas, sanguinolentas y pueden contener parte de la mucosa intestinal, se presenta emaciación, perdidas de electrólitos, deshidratación, debilidad, postración y muerte del animal.
La muerte se presenta a consecuencia de la pérdida de líquidos y electrólitos (sodio, potasio, magnesio y calcio) que se manifiesta con la presencia de deshidratación extrema y  signos nerviosos. La pérdida de electrolitos trae como consecuencia un cambio en la presión osmótica que permite la salida de líquidos a la luz intestinal. Cuando los esquizontes maduran provocan desprendimiento de las células intestinales y quedan expuestos los capilares dañados que se rompen fácilmente desencadenando pérdida de sangre y plasma.
Comúnmente el diagnostico de la coccidiosis en campo se realiza en forma tardía cuando se observan signos de la enfermedad y el parásito ha completado casi en totalidad su ciclo biológico. Sin embargo para ese momento gran parte del hato ya se encuentra contaminado. Para fines prácticos se recomienda realizar tratamientos preventivos y estudios coproparasitoscópico (flotación y Mac master) antes de la época de lluvia a fin de identificar, controlar y eliminar la infección parasitaria. En caso de animales muertos y con el propósito de confirma el diagnostico, se puede realizar histopatología de intestino e hígado.
La mayoría de los casos clínicos en nuestro país, se presentan durante la primavera, otoño y principios de invierno ya que las condiciones climáticas favorecen la sobrevivencia de los ooquistes en el ambiente.
Como el desarrollo de la coccidiosis está en función principalmente de la ingestión de ooquistes y a los procesos de estrés, la prevención tendrá como objetivo principal evitar la contaminación de los alimentos y aéreas donde se encuentran los animales, así como, evitar los procesos de estrés y proporcionar una dieta que permita una buena condición corporal y el adecuado funcionamiento del sistema de defensas. Los animales enfermos deben separarse y colocarse en lugares aislados para evitar la contaminación del resto del hato y proporcionarles tratamiento adecuado.
Es importante considerar que los fármacos anticoccidiales actúan en diferente fase del ciclo de vida del parasito, por lo tanto, se deben emplear estratégicamente.
Pisa Agropecuaria SA de CV cuenta con varios productos anti coccidianos que pueden emplearse para la prevención y tratamiento de coccidiosis en bovinos. El producto COCCIMAX® contiene Decoquinato al 12% que es un compuesto químico que inhibe el desarrollo de las coccidias en las primeras etapas de su ciclo de vida, realiza su actividad durante la reproducción asexual del parásito, interfiriendo en la síntesis del DNA. Además interrumpe el transporte de electrones en el sistema citocromo mitocondrial del parásito afectando su respiración y su capacidad para generar energía. COCCIMAX® tiene la ventaja que puede emplearse para la prevención y tratamiento de coccidias en bovinos, ovinos y caprinos; e inclusive en vacas en producción láctea ya que no presenta periodo de retiro en leche, además de existir evidencias de su utilidad como promotor de la producción. El Decoquinato se debe emplear a razón de 0.5 a 1.0 mg por kg de peso corporal durante 28 días (1g de COCCIMAX® por 120 kg de peso corporal), mientras que para la prevención y  tratamiento de criptosporidiosis se usaran 2.5 mg por kg del principio activo durante 21 días (1g de COCCIMAX® por 48 kg de peso corporal).

 
El COCCILIBER® (Monensina al 40%) y el PISACOX® (Salinomicina al 12%) son ionoforos que altera la permeabilidad de la membrana mediante el intercambio iónico (Na+, K+ y Ca+), modifican la presión osmótica y su actividad la realiza sobre trofozoítos y merozoítos de primera generación, por lo tanto, se deben emplear en forma preventiva a una dosis de 11 a 18 g de Monensina por tonelada de alimento (27.5 a 45 g de COCCILIBER®), mientras que la Salinomicina se empleará a razón de 18 ppm (150 g de PISACOX® por tonelada de alimento), ambos productos deberán usarse en forma continua y en animales con rumen funcional. Cabe mencionar que COCCILIBER® no presenta periodo de retiro en carne y leche, mientras que PISACOX® tiene 5 días de retiro en carne y no está indicado para su uso en ganado en producción láctea, destinada para consumo humano.
El ROPIODOL® 60% contiene Amprolio que es un análogo de la tiamina y actúa ocupando sus receptores. Se emplea para prevenir y tratar casos clínicos agudos o crónicos de coccidiosis. Este producto se puede proporcionar en el agua o alimento en forma preventiva a razón de 5 mg por kg de corporal por 21 días (3.5 gr de ROPIODOL® por 400 kg de peso corporal) o en forma curativa a razón de 10 a 20 mg por kg de peso corporal por 5 días (3.5 gr de ROPIODOL® por 100 a 200 kg de peso corporal). ROPIODOL tiene un periodo de retiro de 3 días en leche y carne de bovinos, ovinos y caprinos.
Las 3 SULFAS (Sulfametazina, Sulfamerazina, Sulfadiazina) actúan bloqueando el ácido paraminobenzoico (PABA) indispensable para la síntesis de DNA, por lo tanto, es efectiva para atacar la segunda generación de merozoítos (reproducción sexual) y pueden emplearse cuando se presentan manifestaciones clínicas de la enfermedad. Se deben emplear a razón de 140 mg por kg de peso corporal, vía oral (70 ml de 3 Sulfas® por 100 kg de peso corporal) y 100 mg por kg de peso corporal (50 ml de 3 Sulfas® por 100 kg de peso corporal), vía intravenosa. Este producto presenta un periodo de retiro de 5 días en carne, no se recomienda su uso en animales en producción láctea.
El COCCITRAK® es un producto que contiene Toltrazuril al 5% y actúa en todos los estadios del ciclo de vida del parásito, por ello está indicado para prevenir y tratar casos clínicos agudos o crónicos de la enfermedad. Se emplea a razón de 15 mg por kg de peso (1 ml por 3.3 kg de peso vivo) y puede proporcionarse directamente en la boca del animal y en el agua de bebida. Presenta un periodo de retiro de 77 días en carne y no está indicado para emplearse en ganado en producción de leche destinada para consumo humano.
La administración de líquidos y electrolitos también es importante cuando existe coccidiosis, ya que la diarrea modifica el balance electrolítico, pH y osmolaridad. Para hidratar los animales lactantes, se puede emplear Electrodex becerros® a  razón de 180 g de por día (2 tomas: mañana y tarde) en leche o en agua limpia y tibia. En animales adultos se puede emplear Electrodex® y Complenay® B12 Polvo en el agua de bebida a razón de 1 gr de cada producto por litro de agua, como terapia preventiva durante los periodos de manejo o procesos de estrés. También es importante incluir en el tratamiento clínico Complenay® 12 AP (vitaminas del complejo B) a razón de 1 ml por 50 kg de peso corporal y Seba ADE (vitaminas A,D,E) a dosis de 1 ml por cada 100 kg de peso corporal, para mejorar el metabolismo de nutrientes y recuperar su condición corporal del animal.
Figura 1. Esquema del ciclo de vida de la coccidia.
 

Cuadro 1.

 

Publicado el: 22 enero, 2013    Fuente:


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