15 de febrero de 2014 11:43 AM
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En Uruguay el sector ovino se estabilizó luego de varios años de oscilaciones

Por primera vez en muchos años, la zafra de carneros que está en curso se realiza en un entorno de precios que arroja pocas sorpresas en carne y en lana.

A los ovinos siempre les pasa algo. Los precios se mueven con violencia hacia arriba o hacia abajo, o el clima les juega una mala pasada. Y aunque esta sucesión de lluvias no les venga bien, no cambia algo novedoso para el rubro: una estabilidad sin precedente al mismo tiempo de precio de lana, carne y población.

Si la estabilidad contribuye al crecimiento es lo que podrá observarse en el futuro. Y las primeras señales al respecto la dará la zafra de carneros en curso.

El año pasado dejó, en el sector ovino, sensaciones contradictorias: los precios de carne y lana aumentaron, pero  un temporal en setiembre que afectó especialmente a la zona norte se llevará lo que pudo ser un aumento de población relevante.

En efecto, se calcula que se registrarán este año unos 400 mil corderos y borregos menos que en 2013. La estabilidad tiene un agregado este año en la apertura del mercado de  Estados Unidos para carne desosada, lo que deja una visión moderadamente optimista consolidando al menos un panorama estable a la espera de abrir los mercados más relevantes, especialmente el de la Unión Europea para carne con hueso.

Joaquín Martinicorena y Javier Otero, presidente y gerente general del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), respectivamente, evaluaron que 2013 fue en general un año con balance positivo.

En carne ovina, el año pasado comenzó con el cordero cotizando en torno a US$ 3,15 el kilo. El precio fue en aumento gradual hasta cerrar el año entre US$ 3,80 y US$ 3,85 en diciembre, peso carcasa. Los precios se han mantenido 10% por encima de los del novillo.

Ayudados por una buena parición en 2012, los productores sostuvieron una actitud propensa a la inversión. El stock ovino, según datos de Dicose, aumentó 5%, ubicándose en 8,7 millones al 30 de junio de 2013, consolidando así dos años de crecimiento continuo que reflejan en parte las decisiones de mayores niveles de retención y encarnerada. La población alcanzó a mitad del año pasado su mayor número desde 2008. Es un indicador que ha tenido históricamente fuertes oscilaciones. Creció con mucha fuerza hasta comienzos de los años de 1990 y así superó los 25 millones en 1990 y 1991. Luego descendió en picada hasta quedar apenas arriba de los 7 millones en 2011. Desde ese entonces se ha recuperado población ovina, pero esa recuperación dará lugar este año a la estabilidad.

Las autoridades del SUL explicaron a El Observador Agropecuario con cierta preocupación que el aumento conjunto de los stocks vacuno y ovino no se ha visto acompañado de inversiones en pasturas como para sostener la mayor carga animal.

Mercados internacionales
Diego Saavedra, gerente general de Central Lanera Uruguaya, explicó que en el transcurso del año pasado China fue aumentando su volumen de compra hasta desplazar al mercado europeo, al punto tal que la industria realizó devoluciones de parte de la cuota europea en volúmenes mayores a los de 2012.

Las ventas a China ya habían crecido fuerte en 2012, hasta acercarse por primera vez a las 10 mil toneladas. Quedaron en 3.162 toneladas. Pero en 2013 sumaron 8.414, más del doble que el año anterior y casi el doble del tonelaje colocado en la UE.

De modo que las exportaciones de Uruguay han incorporado un nuevo mercado, han logrado una diversificación de destinos que puede llevar a que se consolide la estabilidad. Todavía hay muchos mercados por conquistar para la carne con hueso y eso puede derivar en precios estables como casi nunca.

El cordero conoce en el pasado reciente precios de más de US$ 5 por kilo de carcasa en 2011 y de US$ 3 en diciembre de 2012, y de mucho menos que eso en 2009 y 2010. Va a sumar un año de estabilidad y desde mayo se sostiene por encima de los US$ 3,50.

El clima como amenaza
Un verano y un otoño lluviosos complicaron al rubro en 2013 y vuelven a hacerlo este año. Ahora, con una baja oferta de reposición tras el temporal de setiembre pasado, el panorama es desafiante para el engorde de corderos.

El año pasado el clima adverso generó un retraso de la invernada de corderos pesados, en los pesos de faena y en los rendimientos, comentó Saavedra, quien además destacó el evento climático puntual de mortandad de ovinos en setiembre.

Para Carlos Escudero, director de la consultora ABC, “en condiciones intensivas el negocio del cordero sigue siendo muy bueno y puede dar más de US$ 200 por hectárea. La fase de producción de carne es corta, no más de cuatro meses con 15 a 18 animales por hectárea y pasturas con leguminosas, que permiten ganancias individuales diarias de 150 gramos. De modo que se producen 270 kilos por hectárea en cuatro meses.

Para Escudero, la estabilización del sector se percibe claramente. “Como negocio es lo que menos ha fluctuado en materia de precios. Se compra a un precio parecido al de venta y también la lana de los animales suma. Aun con los problemas de la primavera pasada, nosotros tenemos oferta de animales para reponer y la industria nos ha adelantado su interés por los animales producidos”. En la empresa, los corderos se compran en febrero o marzo y salen en agosto.

Saavedra opinó que la mortandad no cambiará demasiado la dinámica general del stock porque en realidad las pérdidas de corderos pequeños es un hecho importante todos los años.

“La única diferencia es que las pérdidas neonatales no ocupan un lugar en los titulares, aunque suponen cifras impactantes. Esto, claro está, no significa que para el productor al que afectó el evento climático no sea un hecho de suma importancia”, señaló Saavedra. La población de ovinos debe, de todos modos, detener su crecimiento, porque más allá de lluvias y temporales, la faena creció en forma marcada en 2013 y sigue haciéndolo en el comienzo de 2014.

Visión de la industria
El vicepresidente del frigorífico San Jacinto y delegado de la Asociación de la Industria Frigorífica Uruguaya ante la Junta Directiva de INAC, Gastón Scayola, comentó que 2013 fue un año muy complicado en vacunos, otro factor que impulsó a una faena mucho mayor de ovinos que en 2012. Pero también un indicador que marca la rentabilidad y el desarrollo del negocio frigorífico en el rubro.

Es en este punto en el cual las industrias que faenan tanto vacunos como ovinos poseen cierta complementariedad que mejora la rentabilidad del negocio, por lo cual el vacuno no compite por la faena con el ovino dentro de la planta, sino que se complementan, explicó Scayola, aunque claro está que esto depende de la filosofía de cada planta.

En 2013 el ovino generó un negocio medianamente atractivo para la industria, finalizó.

Perspectivas para 2014
Este año, Europa comienza a salir de la crisis, Brasil sigue siendo un demandante fuerte, que con el Mundial de fútbol reforzará sus compras, y China se mantendrá como un comprador de gran volumen.

A todo esto, además, se suma el acceso a nuevos mercados, entre ellos el de Estados Unidos para la carne sin hueso. Es decir, una demanda importante que encontrará una oferta acotada.

Saavedra expresó que la señalada en 2013 fue baja y que esto repercutirá en un faltante de corderos para invernar. Para compensar, en 2014, debido a la buena rentabilidad que está teniendo el rubro, se espera que ocurra una muy buena encarnerada de todas las categorías posibles.

Pero la faena de ovejas ha crecido de una manera muy importante. La faena en 2013 fue más del doble que la de 2012 –que había sido bajísima–, y la de este año sigue aumentando y ha sido en enero 50% mayor a la de enero de 2013.

Da la impresión de que una vez recompuesto un cierto nivel de población los productores han estabilizado. Hay limitantes estructurales –abigeato, depredadores, escasez de personal e instalaciones– que parecen poner por ahora un techo al sector.

Respecto a este último factor, Saavedra advirtió que es una realidad que existe escasez de mano de obra capacitada y seguirá escaseando.

Lana prolonga la estabilidad
La producción de lana en la esquila pasada tuvo las características de un año desafiante: la producción por animal fue significativamente menor a la del año anterior, entre 5% y 10%, con respecto a lo esperable en un año normal, dijeron Joaquín Martinicorena y Javier Otero, del SUL. También se registraron niveles de diámetro de fibras sensiblemente menores en las evaluaciones del laboratorio del SUL, así como mayores rendimientos al lavado, consecuencias directas de los problemas registrados tanto a nivel forrajero como en el sanitario de las majadas.  El año estuvo marcado por una baja de precios relativos en las lanas más finas (superfinas) y una muy poca diferencia de precios entre las de 19 y 23-24 micras, pudiendo esto resultar en señales “confusas” para los productores, explicó Diego Saavedra, de Central Lanera, en la medida que no entiendan que el negocio lanero requiere decisiones de mediano a largo plazo, con una determinada visión estratégica. La crisis europea pegó sobre esos precios, pero también en este caso la estabilidad ha pasado a ser la norma.

Esta semana el precio de la lana en Australia medido por el Indicador de Mercados del Este volvió a cotizar por encima de los US$ 10, algo que no sucedía desde comienzos de enero. En la medida en que se vaya confirmando la recuperación europea, la lana, como la carne ovina, debe confirmar que los precios actuales no tienen mayores riesgos de bajas sorpresivas que fueron tan frecuentes en el pasado.

Fuente: Observa

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