17 de febrero de 2014 00:19 AM
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Solo soja asegura ganancia relevante dicen expertos

URUGUAY : La producción de soja en tierra propia es en la actualidad el único negocio agrícola que asegura rentabilidades interesantes, según señalan expertos y productores. En otros cultivos como el trigo, pero especialmente en el maíz y el sorgo, la relación entre costos de producción y lo que se obtiene luego por esos granos […]

URUGUAY : La producción de soja en tierra propia es en la actualidad el único negocio agrícola que asegura rentabilidades interesantes, según señalan expertos y productores. En otros cultivos como el trigo, pero especialmente en el maíz y el sorgo, la relación entre costos de producción y lo que se obtiene luego por esos granos en los mercados, obliga a llegar a rendimientos productivos muy por encima de los que se logran en las chacras locales.

“Si a esto se le suma el precio de las rentas (para arrendar tierra), hace que la ecuación económica sea muy poco rentable, salvo en campos de muy alta fertilidad”, dijo a El País el asesor privado y docente de agronegocios de la Facultad de Agronomía, Gonzalo Gutiérrez. Por su parte, Miguel Carbajal, directivo de las Asociación Uruguaya de Siembra Directa (Ausid) afirmó a El País que “en el actual contexto sólo la soja aparece como un negocio agrícola seguro.

Todo lo demás es una incertidumbre”. Según Carbajal mientras algunos se arriesgarán a plantar cultivos de invierno, mayoritariamente trigo, es muy probable que crezca el número de agricultores que se vuelquen a realizar coberturas que protejan el suelo y cumplan con los Planes de Buen Uso y Manejo de los Suelos. Una cobertura por ejemplo puede ser plantar avena entre cultivo y cultivo, por la que el productor no va a ganar pero sí a proteger la tierra.

“Las coberturas terminan, para muchos, siendo una solución. Se realizan y cuando llega el momento se `matan` y listo. Esto no solo reduce los riesgos que se puede tener al hacer un cultivo, el que luego deje pérdidas tanto por una baja en su cotización como por sus costos de producción”, indicó. El productor sostuvo que no se tiene para nada claro qué ocurrirá en el futuro mediato, con costos altos que parece difícil que puedan bajar y precios de las materias primas agrícolas en niveles más bajos que en la pasada zafra.

En ese sentido, Gutiérrez mencionó que el costo de producción por hectárea de la soja es de US$ 650. “Esto significa que para obtener ganancias en tierras propias hay que sacar más de 1.800 kilos por hectárea. En campos arrendados, en cambio, dependiendo de cuánto se pague por los contratos hay que obtener más de 2.500 kilos por hectárea, lo cual se acerca mucho a un buen año de rendimientos”, explicó. El asesor agrícola también afirmó que “la soja hoy se paga a US$ 450 por tonelada en puerto, cifra a la que hay que descontar −de acuerdo a la distancia− unos US$ 35 en concepto de flete y otros US$ 15 por servicios.

De esta forma el productor termina recibiendo US$ 400, lo que es una cifra baja con relación a los costos existentes”. Los costos para la soja, indicó Gutiérrez, han ido subiendo a razón de entre 10% y 15% de forma anual, salvo en casos puntuales donde se han mantenido o bajado según el momento como en los fertilizantes. “Esto ata todo tanto a los rendimientos como al valor internacional de este grano. En años como el pasado, donde la soja cotizaba a unos US$ 550 por tonelada los números cerraban, pero hoy que vale US$ 100 menos, la cuenta es otra y todo comienza a complicarse”, sostuvo el académico.

El asesor remarcó que las perspectivas, en lo que hace a la cotización de la soja en los mercados es bajista, “ya que se espera un fuerte aumento en la oferta por la buena cosecha que se daría en el Mercosur. Esto provocaría una caída de entorno al 10% en su valor complicando todavía más las cosas económicamente”. En tanto, Carbajal también explicó que a los riesgos que conlleva el alza de costos y los valores de los granos, que son sumamente volátiles, hay que agregarle los posibles problemas climáticos. “Uno puede hacer todo bien, los costos ser sostenibles y los precios de las materias primas en los mercados aceptables, pero si se sufre cualquier desastre climático y se pierde gran parte de la cosecha, o se dan rendimientos bajos o calidades insuficientes, se compromete toda la rentabilidad de la zafra”, dijo el directivo de Ausid.

En este marco, aunque con un área todavía muy baja en relación a los principales cultivos existentes en Uruguay, la colza aparece como una alternativa para la zafra de invierno. Según informaron fuentes de Alcoholes del Uruguay (ALUR) a El País en la próxima zafra, la colza incrementará hasta un 30% su superficie, llegando a las 20.000 hectáreas, de acuerdo a una encuesta realizada a los propios productores. Las 15.000 hectáreas plantadas en la última campaña dieron un rendimiento 50% mayor a la anterior zafra, alcanzando los 1.500 kilos por hectárea. Si bien posee la desventaja de que localmente todavía no se domina el manejo de su paquete tecnológico, el gran argumento a favor de la producción de esta oleaginosa es que su precio está atado al de la soja.

Un cultivo que revolucionó todo El crecimiento de la soja en la última década se ha convertido en una de las mayores revoluciones económicas de Uruguay, tanto por lo que ha generado de forma directa, como por el derrame en distintos sectores. De acuerdo a información brindada a El País por el Instituto Nacional de Semillas (Inase) en la actual zafra se plantaron entre 1,3 y 1,35 millones de hectáreas de esta oleaginosa, lo cual representa un crecimiento de más de 100.000 hectáreas en relación a la pasada campaña. El incremento de la misma, que en las últimas zafras además ha tenido rendimientos records, provocó, entre otras cosas, que las capacidades de las plantas de silos donde se almacena se vean desbordadas, teniendo que recurrir a la utilización de otras alternativas como los silos−bolsa.

Fuente: El Pais

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