18 de febrero de 2014 17:22 PM
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Salvar a los terneros o cómo erradicar prácticas de maltrato animal

CHILE : Existen formas de hacer viable la crianza de los terneros machos de lechería, lo que, además, aumentaría la producción de carne.

Conmoción causaron las denuncias e imágenes irrefutables presentadas en televisión sobre la eliminación cruenta de los terneros machos de lechería en el país, lo que llama poderosamente la atención cuando el bienestar animal es una necesidad y una exigencia planteada por los consumidores.

La eliminación de estos terneros son prácticas de maltrato animal que se aplican de distintas formas, además de la mostrada por la televisión. En algunos casos se inyectan compuestos a vacas preñadas que inducen el aborto al final de la gestación, con lo cual mueren las crías pero se inicia la lactancia. En otros casos, los terneros no se alimentan y mueren por inanición.

En éstas prácticas, incompatibles con el bienestar animal, prima un criterio absolutamente comercial, ya que la crianza del ternero macho involucra costos que en muchos casos no son recuperables por el alto valor de la alimentación en los primeros meses de vida (con sustituto lácteo) y por el menor precio del ternero lechero que presenta una conformación deficiente, por el escaso desarrollo de sus masas musculares.

La proporción de terneros machos que se crían y se incorporan al proceso de producción de carne varía de acuerdo a su rentabilidad. Muchos productores de leche prefieren traspasar esta actividad a otros ganaderos y venden sus terneros o incluso llegan a regalarlos, a temprana edad, pero no los sacrifican.

Está claro que el uso de determinadas razas para engorda es poco eficiente. Sin embargo, existen algunas alternativas que han dado interesantes resultados a muchos productores de leche, especialmente en Europa. Una de ellas es trabajar con razas lecheras que tienen niveles de producción intermedios, del orden de 7 a 8 mil kilos por lactancia, que han demostrado ser tan o incluso más rentables que al usar razas de 9 a 10 mil kilos por lactancia, por basarse su alimentación más en la pradera que en el uso excesivo de concentrados. En nuestro país se han incorporado este tipo de razas al proceso lechero y un buen ejemplo es la raza francesa Montbeliarde y la Normando, cuyos terneros machos se incorporan con éxito al proceso de producción de carne dado que su precio es sustancialmente mayor. Asimismo, los sólidos de su leche, especialmente la proteína, permiten lograr precios en el límite superior del rango actual pagado a productor ($186 a $236/litro).

Otra alternativa la constituye el cruzamiento de las razas lecheras de mala conformación con razas o líneas genéticas ultra especializadas en producción de carne. Existen varios planteles lecheros que han usado estas razas en nuestro país logrando replicar los resultados de numerosos productores europeos donde esta práctica es muy utilizada, desde hace décadas.

Si en vez de eliminarse los terneros machos de lechería, éstos se criaran, se produciría un aumento importante en la producción de carne en nuestro país, lo cual reemplazaría importaciones, aumentaría la actividad en la industria cárnica, la mano de obra, con todos los beneficios económicos, sociales y comerciales que ello implica.

Sería muy conveniente erradicar prácticas que se contraponen a los conceptos del bienestar animal. Los consumidores no pueden asociar la leche con estas malas prácticas. Es necesario regular y, en lo posible, eliminar estas prácticas que pueden dañar la imagen de los productores lecheros, los más madrugadores y sacrificados protagonistas del agro chileno.

Fuente: Revista de Campo

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