18 de febrero de 2014 16:01 PM
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Chile con una una trilla compleja

Baja en la producción y menor precio internacional complican al sector triguero. Sin embargo, el repunte del dólar y la buena calidad de los granos mejoran la proyección. Analistas creen que los precios del trigo subirán en los próximos meses.

Erico Küllmer pasó buena parte de diciembre preocupado. La falta de lluvias le hizo temer una pérdida importante de su producción de trigo. El agricultor de la Región de Los Ríos es reconocido como uno de los productores cerealeros más tecnologizados de Chile, de hecho, fue uno de los primeros en adaptar la siembra sobre rastrojo o directa. Sin embargo, todo agricultor sabe que, por más que se intente, hasta ahora resulta imposible torcerle la mano al clima.

En un año normal, Küllmer puede tener rendimientos de 100 quintales por hectárea. Sin embargo, en esta temporada las menores precipitaciones lo hicieron prepararse para una caída cercana al 30 por ciento.

A fines de enero comenzó la trilla de sus campos. Lo que comenzó a ver lo sorprendió. Aunque había una caída en la producción, era menor a su intuición inicial. Aun con parte importante de su producción por cosechar, Erico Küllmer se atreve a hacer una proyección más actualizada: la caída llegaría de 10% a 15% respecto de un año normal.

“Hasta ahora, esta cosecha es menos mala de lo que podría haber sido en términos productivos”, afirma Küllmer.

Sin embargo, la variable agrícola no es la única responsable de los resultados de los trigueros.

Las casi 250 mil hectáreas sembradas en el año agrícola 2013-2014 sirven para dar cuenta solo de la mitad de los requerimientos de la población chilena. El resto se importa. Y de ahí proviene la otra variable determinante para los agricultores nacionales: es el costo alternativo de importación, generalmente de granos provenientes de Canadá y Estados Unidos, el que fija el precio que los molinos chilenos pagan a los agricultores.

Y en cuanto a precios internacionales, las noticias no son de las mejores: en el último año los precios del trigo han caído casi un tercio en la Bolsa de Chicago.

 

Dólar atenúa caída de precios

Desde su oficina en Buenos Aires, Ricardo Baccarin, de la corredora de cereales Panagrícola, explica que la baja de los precios internacionales se debe tanto a la buena cosecha del hemisferio norte como al interés de los países del área del Mar Negro por obtener divisas.

“La caída de las monedas de los mercados emergentes afectó a varios países de la ex Unión Soviética, que salieron a vender trigo con precios de liquidación, con tal de obtener dólares y defender sus divisas”, afirma Baccarin.

Hablamos de países como Rusia, Ucrania y Kazajistán, cuya producción subió 39% en la última cosecha del hemisferio norte y que pasaron a representar en conjunto un volumen 80% mayor al trigo generado en Estados Unidos.

Los mercados respondieron, siguiendo la ley de la demanda y la oferta, con precios a la baja.

En Chile, en todo caso, la caída no ha sido tan fuerte y, de hecho, durante febrero ha tenido una leve alza. Así, por ejemplo, el costo alternativo de importación puesto en Santiago en el caso del trigo Hard Red Winter, si bien en enero bajó, en los primeros diez días de febrero comenzó con una leve alza que pasó de $18.787 a $19.514, es decir, un alza de un 3,9% en la semana antepasada.

La razón de este cambio está en el comportamiento del dólar. Si la divisa norteamericana se movía en torno a los $475 hace un año, los valores de las últimas semanas han estado en torno a los $550. Un más que bienvenido paracaídas contra la caída del trigo en la Bolsa de Chicago.

De hecho, en las últimas semanas, Cotrisa ha salido a intervenir el mercado chileno para que los molinos trasladen completamente el alza del dólar al cálculo de los pagos a los productores de trigo. Esa intervención, permitida por la ley, se manifestó con la apertura de poderes compradores de distintos tipos de trigo, como fuerte o intermedio, en varias ciudades.

Para Sergio Ossa, gerente general de la Asociación de Molineros del Centro, el valor del dólar no solo ha afectado directamente al mercado del trigo, sino que también ha entrado a tallar el alza del costo del transporte del cereal en Estados Unidos y Canadá, que habitualmente sale por los puertos del Golfo de México.

“Considerando el actual escenario, creo que vamos a tener un año muy similar al anterior”, argumenta Sergio Ossa.

 

Baja producción, buena calidad

Eduardo Renner, que sembró 300 hectáreas de trigo en Victoria y Temuco este año, advierte que los precios pagados por los molinos sureños están cerca de un 7% más bajos que a igual fecha de la campaña anterior.

Para el caso de los trigos fuertes, el precio rondaría los 15.300 pesos en Victoria y 15.600 pesos en Temuco.

Sin embargo, lo que más le preocupa a Renner es la caída en la producción. Según su análisis de la partida de la cosecha en la zona de Victoria, la caída llega al 20% del potencial.

“Esta primavera fue muy seca, lo que afectó el llenado de los granos”, afirma Renner.

En todo caso, las realidades productivas cambian de forma importante dependiendo de la zona del país que se encuentre el sembradío y si este cuenta o no con riego.

En términos generales, la carretera Panamericana es una línea de separación entre los cultivos del secano interior, como en la zona cerealera de Traiguén, y los que se encuentran hacia la precordillera. Los primeros suelen tener suelos menos profundos que los segundos; además, en la precordillera llueve más.

Eso explica que los agricultores consultados por Revista del Campo perciban una caída de 25 a 30% en el secano interior, mientras que hacia la precordillera la baja sería inferior al 20%.

Adicionalmente, mientras más al sur se vaya, especialmente a partir de Cautín, el efecto de las menores precipitaciones se atenúa.

Eduardo Meersohn, gerente general de Cotrisa, prefiere poner paños fríos a las percepciones de caída en la producción al inicio de la trilla.

“Se ha especulado respecto del efecto del clima en el trigo. Sin embargo, si uno va a los datos concretos, en la Octava Región, que tiene un avance importante en la cosecha, no se ven problemas significativos”, afirma Meersohn.

Una percepción similar manifiesta Samuel Seco, productor de la zona de Cautín, quien afirma que “por lo menos en la zona que trabajamos en conjunto con mi familia estamos obteniendo lo planificado de acuerdo a la inversión que hicimos”.

Un elemento que juega a favor de los agricultores es que este año la calidad industrial de los granos, que determina el pago de los molinos, está en buenos niveles.

“La falta de lluvias hace que el grano tenga menos humedad. Hay un buen nivel de proteínas. Veo una calidad razonable en los trigos”, afirma Sergio Ossa, de los Molinos del Centro.

Carlos Smith, que sembró 900 hectáreas de trigo en Ñuble, Región del Biobío, afirma que según su experiencia “los años secos mejoran la calidad de la proteína y el gluten”, por lo que está expectante a los resultados de esta campaña.

Además, en la Octava Región afirman que el adelanto de casi dos semanas en la cosecha, producto de las temperaturas más altas de este verano, les ayudó a evitar problemas por eventuales lluvias.

 

Repunte de precios

Si todo avanza al ritmo de las últimas semanas, la campaña triguera debería finalizar dentro de febrero. Y, hasta la semana pasada, con lluvias veraniegas en el sur, se mantenían las dos principales incógnitas a despejar: cómo seguiría el comportamiento del clima y el precio en que los molinos saldrán a comprar.

Erico Küllmer sostiene que a pesar de que el inicio del verano fue seco, a partir de fines de enero se han registrado lluvias esporádicas en la Región de Los Ríos. Su temor es que el ciclo de bajas precipitaciones cambie justo en el remate de la cosecha, lo que puede alzar la presión de enfermedades en el cereal.

En el aspecto comercial, el horizonte parece ser más estable, e incluso podría traer buenas noticias en las próximas semanas.

La tendencia a la baja del precio internacional del trigo se ha estancado en las últimas semanas, de hecho, ha tenido un repunte, ligero, pero repunte al fin y al cabo.

Al parecer, la oferta de los trigueros de la ex Unión Soviética estaría menguando, mientras que las expectativas de siembras en el hemisferio norte estarían a la baja.

“Las siembras de invierno en Estados Unidos han sido más bajas de lo que se esperaba. Los agricultores norteamericanos no están muy interesados en sembrar trigo debido a los precios bajos del último año”, afirma Ricardo Baccarin.

De hecho, el analista cerealero estima que no es una buena estrategia para los productores del hemisferio sur salir a vender rápidamente su producción. Para Baccarin, lo mejor es esperar un mejoramiento de los precios durante 2014.

Por lo visto, los trigueros chilenos seguirán trabajando bastante más allá de que se termine la trilla.

Considerando el actual escenario, creo que vamos a tener un año muy similar al anterior…”, sobre los mercados.

“La falta de lluvias hace que el grano tenga menos humedad. Hay un buen nivel de proteínas. Veo una calidad razonable en los trigos”, recalca sobre la producción.

“Este año se desnudó la falta de inversión en riego en el sur. Una gran parte de la caída en la producción se hubiera evitado si existieran obras para acumular agua al interior de los predios. Por eso es importante que las autoridades faciliten la postulación de los agricultores sureños”.

“Se ha especulado respecto del efecto del clima en el trigo. Sin embargo, si uno va a los datos concretos, en la Octava Región, que tiene un avance importante en la cosecha, no se ven problemas significativos”.

“Aunque los rendimientos son un poco más bajos que los proyectados inicialmente, están lejos de ser un desastre. Para mí lo más importante que ha ocurrido esta temporada es que el margen se achicó producto del alza de los costos en un ítem clave, como son los combustibles”.

 Argentina exportará más de 3 millones de toneladas

A la hora de definir cuánto trigo exportará Argentina,antiguamente el principal abastecedor de Chile, no es tan relevante la situación climática o los precios internacionales, sino que la política interna.

En los últimos años el gobierno trasandinoha privilegiado el consumo interno a precios baratos, restringiendo las exportaciones. De hecho, el otrora granero del mundo solo exportó cerca de un millón de toneladas el último año.

La última temporada,que recién terminó, se cosecharon 3,4 millones de hectáreas. Aunque no hay cifras oficiales todavía, se estima que la producción habría rondado los 9,5 millones de toneladas, superando la de años anteriores.

“Se estima que quedarán liberadasmás de tres millones de toneladas para la exportación e incluso podrían llegar a cuatro millones de toneladas”, afirma Ricardo Bacarrin, analista de Panagrícola.

Fuente: Revista de Campo

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