18 de febrero de 2014 14:02 PM
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Chile, arándanos con menos volúmenes y buenos precios

Un 34% habrían caído los envíos esta temporada, por causa del clima, la Lobesia botrana y el paro portuario. Las buenas noticias vienen por el lado de mejores precios y el alza del dólar.

Esta  no ha sido una temporada fácil para los exportadores de arándanos. Como nunca, este año se han unido clima, plagas e incluso aspectos laborales para tener a los productores de esta fruta en un permanente vaivén. Así, de las 93 mil toneladas iniciales, a la fecha la proyección ha disminuido a cerca de 74 mil toneladas. Detrás de esto están, además de los factores climáticos, la Lobesia botrana y el paro portuario, todas razones que han significado, además del menor volumen, una calidad que no resulta siempre óptima.

“Se ha tenido que navegar con toda esta realidad, en una temporada en que las expectativas eran altas. Ha habido una buena distribución de los volúmenes a Europa y Asia está aumentando, pero Estados Unidos no está caminando con la velocidad que se esperaba”, comenta Rodrigo Manasevich, director ejecutivo de Utilitas.

Efectivamente, en este panorama Estados Unidos ha tenido un papel crucial. Así, hasta la semana 5, es decir desde el 27 de enero al 2 de febrero, el también llamado blueberry llegó a las 34.200 toneladas arribadas a puertos estadounidenses, cifra que representa un 34% menos que las 51.900 toneladas que habían llegado en la misma fecha de la temporada anterior.

Todo apunta a que los problemas que ha vivido el arándano esta temporada comenzaron a mitad de 2013, con la llegada de las heladas.

 

El golpe de las heladas

Puede ser que las hayan esperado, pero no con tal magnitud. Nadie dudó de que las heladas del año pasado tendrían repercusión en las cosechas. Y la realidad lo demostró.

Felipe Juillerat, presidente del Comité de Arándanos, cree que efectivamente afectaron los volúmenes iniciales. “Las primeras disminuciones se debieron principalmente a las heladas que afectaron el principio de la temporada”, sostiene. Agrega que las zonas impactadas fueron las de producción temprana, que comprenden sectores desde La Serena hasta huertos en Chillán.

Las bajas temperaturas no solo habrían significado menos producción, sino que también un impacto en el peso de los frutos.

“La fruta está más liviana, ha pesado menos. Ese problema también se debe a la helada”, dice Patricio Borlando, jefe del programa de arándanos de Copefrut.

Pero, más allá de la baja de producción, la cosecha partió con buenas expectativas. No contaban con lo que vendría después: la Lobesia botrana, específicamente en huertos de la VI, VII y VIII regiones.

 

Medidas del USDA por lobesia

La noticia que llegó el 24 de diciembre de 2013 no fue el mejor regalo navideño para los productores de arándanos. Si bien el año anterior se había detectado Lobesia botrana -o polilla de la vid- en algunos huertos de arándano, se habían tomado las medidas y no hubo problemas para exportar. Sin embargo, el insecto siguió avanzando y, justo cuando partían las exportaciones, el USDA decidió que, dado que se trata de una plaga cuarentenaria, todo arándano que fuera destinado a EE.UU. debía ser fumigado en origen. Implicaba que una vez cosechada, la fruta tenía un lapso muy corto para ser enviada y vendida, ya que el bromuro de metilo disminuye su vida de post cosecha. La noticia remeció al sector. Autoridades, empresarios y representantes gremiales viajaron a Estados Unidos y, tras días de negociaciones, consiguieron modificar la exigencia para que todos los arándanos chilenos fueran fumigados en destino.

“La fumigación de la fruta por la presencia de Lobesia botrana en algunas zonas hizo bajar las exportaciones temporalmente, pero hoy ya se está normalizando por el hecho de poder fumigar en destino”, dice Ronald Bown, presidente de Asoex.

Y, como si lloviera sobre mojado, entonces golpeó el paro portuario en San Antonio, que comenzó a dejar fruta en Chile u obligó a sacarla en avión o por puertos como Valparaíso o Coquimbo, con el consiguiente aumento de costos.

“El paro portuario obligó a los exportadores a despachar su fruta por los dos puertos que estaban operando o por vía aérea. En este último caso hubo un incremento significativo de embarque, pese a que ello implicaba un mayor costo de fletes, pero debido a los contratos existentes con los clientes, hubo que asumir el costo”, comenta Bown.

Pero, ya antes del paro, los exportadores de arándanos al ver lo complejo de la situación del mercado norteamericano producto de la Lobesia, decidieron desviar al menos parte de la fruta, para así no tener que fumigar y no arriesgarse a pérdidas de calidad. Esto llevó a que empresas como Hortifrut rediseñaran sus programas de envíos, destinando una mayor parte de su producción a Europa y Asia.

“Entre las semanas 52 a la 4 (es decir desde diciembre a fines de enero) se exportaron 12 mil toneladas menos de arándanos a EE.UU. y, descontando el factor clima, se estima que cerca de nueve mil toneladas se habrían dejado de exportar por efecto del paro portuario y Lobesia”, dice Isabel Urrutia, de IQonsulting.

 

Por fin el dólar

Es una máxima que se repite en las escuelas de economía: el precio sube cuando la oferta baja. La disminución de volúmenes no trajo solo malas noticias. Es más, desde la Asociación de Exportadores explican que el menor volumen enviado a EE.UU. significó menos fruta en el mercado y la consiguiente alza de precios.

De hecho, esta temporada, el precio promedio sería un 34% superior al del año anterior -para la caja de 12 pocillos de 6 onzas-, hasta la tercera semana de enero. A partir de ahí habría caído, aunque seguiría siendo un 13% mayor al de las mismas fechas de 2013. Esta baja “podría asociarse a la menor calidad de cosecha producto de las altas temperaturas de principios de enero, lo que sumado a la fumigación en destino, generaron una oferta débil que debía ser desplazada rápidamente”, comenta Isabel Urrutia.

A lo anterior se ha sumado que en Estados Unidos, producto del clima local, habría una demanda más restringida, comenta Rodrigo Manasevich.

Claro que una buena noticia llegó de la mano del dólar, que por estos días se dice que podría llegar a más de 560 pesos lo que, obviamente, significa un buen respiro.

74.000
toneladas se proyectan para esta temporada. La estimación inicial era de 93.000 toneladas.

34.200
toneladas habían llegado hasta principios de febero a EE.UU., un 34% menos que las 51.900 de 2013.

9 mil
de las 12 mil toneladas menos exportadas a EE.UU. hasta fines de enero serían por el paro portuario y por la Lobesia botrana.

34%
más que el mismo período del año anterior fue el precio de la fruta hasta la tercera semana de enero. Luego bajó.

Fuente: Revista de campo

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