20 de febrero de 2014 02:08 AM
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El costo argentino de ser exportador

En el negocio de la carne argentina, la exportación se convirtió en los últimos ocho años en una actividad casi en extinción.
En el negocio de la carne argentina, la exportación se convirtió en los últimos ocho años en una actividad casi en extinción. Desde marzo de 2006, cuando por primera vez el hoy exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno prohibió los envíos de carne al exterior, la industria frigorífica exportadora viene achicándose. Durante la gestión del funcionario, las cifras de la debacle del sector fueron contundentes: los embarques cayeron 75 por ciento, muchos de los 130 frigoríficos que se cerraron eran 
exportadores y más de 10 mil trabajadores quedaron sin empleo.

Los efectos negativos aún se ven. En Córdoba, el frigorífico Estancias del Sur (Unquillo) acaba de suspender por 60 días a sus 480 trabajadores y su continuidad no está garantizada. Quienes siguen de cerca el negocio exportador aseguran que, en las actuales condiciones, su futuro es incierto.

Durante este tiempo de intervención comercial, los establecimientos que lograron subsistir se debieron adecuar a las exigencias oficiales. La contribución al mercado interno con una lista de 13 cortes populares, a cambio de poder mantener un nivel mínimo de actividad en el exterior, fue el remedio elegido para defender la mesa de los argentinos. Pero nunca trajo alivio; todo lo contrario. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), durante la gestión de Moreno el precio de la carne al consumidor subió 200 por ciento.

Con una devaluación que impulsó en los primeros 30 días del año una suba de 28 por ciento en los precios ganaderos, y ya sin Moreno como principal defensor de los precios domésticos, el Gobierno vuelve a insistir con su propia medicina: un nuevo esquema de abastecimiento de cortes populares, está vez con costilla, vacío y matambre, a cambio de poder exportar.

La experiencia ha demostrado que, más allá del esfuerzo de los frigoríficos, el mecanismo no asegura que se cumpla el objetivo del Gobierno: que baje el precio de la carne.

Fuente: La Voz

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