20 de febrero de 2014 21:57 PM
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Uso de antibióticos en aves

Ideas acerca del buen uso de los antibióticos y la resistencia a los mismos en animales y humanos se presentaron durante la Feria Británica de Aves y Cerdos, escribe Nuria Martínez Herráez.

A mediados de mayo, en la Feria Británica de Aves y Cerdos 2012 (British Pig & Poultry Fair), Daniel Parker, veterinario en Slatehall Vet Practice, y Oliver Hoddinot, avicultor, dirigieron un taller sobre la administración de antibióticos.

Daniel Parker ofreció a los asistentes del taller algunos apuntes teóricos sobre la administración de antibióticos y la resistencia a los mismos en animales y humanos.

Destacó que existe un gran interés en la prensa sobre el uso de antibióticos en la producción ganadera y la petición creciente entre los consumidores de que se reduzca su uso en la avicultura y otras ganaderías.

Se han publicado varios informes sobre este tema. Por ejemplo, la EFSA y el ECDC publicaron un informe conjunto sobre la resistencia antimicrobiana en bacterias zoonóticas que afectan a humanos, animales y alimentos.

Resistencia a los antibióticos

Parker explicó lo qué es la “resistencia a los antibióticos”: si alguien utiliza antibióticos con demasiada frecuencia, su cuerpo desarrolla resistencia a los elementos químicos que contienen esos antibióticos.

Existen tres formas principales para que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos:

  • “Romper” el antibiótico.
  • Mutar (el objetivo del antibiótico es modificado o eliminado).
  • Sacar el antibiótico de las células.

Existen varias formas de que se produzca la resistencia en las células bacterianas: adquisición de nuevos genes, mutación de los genes, etc.

Algunas variantes de las enzimas ESBL y Amp – C se identifican y se ven tanto en resistencia bacteriana en humanos como en animales.

Parker explicó que existe una preocupación creciente por la pérdida de la eficacia de los antibióticos debido a la resistencia antimicrobiana porque, a través de la cadena de alimentación, se puede transferir la resistencia de los animales dedicados a la producción de alimentos hasta los seres humanos.

Por ejemplo, el informe conjunto de la EFSA y el ECDC encontró que una gran proporción de Campylobacter en seres humanos era resistente al antibimicrobiano conocido como ciprofloxacina. Además, muchas cepas de este patógeno mostraron resistencia a los antimicrobianos sobre todo en pollos.

En cuanto a la Salmonella, el mismo informe mostró que una gran proporción de Salmonella era resistente a antibióticos pero no a la ciprofloxacina en seres humanos. Sin embargo, en animales y alimentos, se informó de niveles de resistencia alta de la Salmonella ante los antimicrobianos usados habitualmente así como a la ciprofloxacina en el caso de las aves.

Por lo tanto, se puede llegar a la conclusión de que los genes y los plásmidos eran comunes tanto en humanos como en aves.

Parker también mencionó que en 2011, el 94 por ciento de las muestras de productos avícolas en Holanda arrojaron resultados positivos en ESBL.

Añadió que el uso de todos los antibióticos probablemente hará que las bacterias desarrollen resistencia.


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“Toda la medicación para los animales se debería usar tan poco como sea posible pero tanto como sea necesario”

Daniel Parker

Uso responsable de los antibióticos

Siguió explicando que el uso de los antibióticos en animales dedicados a la producción de alimentos permaneció estable de 2005 a 2009 y que el grupo de las tetraciclinas era el que más se usaba habitualmente.

Desde su punto de vista, el enfoque de RUMA (del inglés, Uso Responsable de Medicinas en la Agricultura) es el que se debería adoptar en la industria: “Toda la medicación para los animales se debería usar tan poco como sea posible pero tanto como sea necesario”.

Además, resaltó que la ciencia todavía no se ha aclarado en cuanto a la relación entre la resistencia desarrollada en seres humanos y el uso de antibióticos en las aves.

Parker entonces se centró en el uso de los antibióticos en la industria del Reino Unido. Según el Consejo Avícola Británico, el uso de cefalosporinas de tercera y cuarta generación no se usa en la cadena cárnica avícola debido a la importancia que tienen para los seres humanos para evitar el riesgo de que las bacterias desarrollen resistencia contra ellas.

El uso de fluoroquinolonas se ha detenido en pollitos de un día por el mismo motivo también.

El Consejo Avícola Británico pretende reducir de manera generalizada el uso de antibióticos. Sin embargo, Parker destacó que es una tarea difícil porque los cambios en el uso de antibióticos (de unos a otros) pueden resultar complicados. Por ejemplo, la dosis que se administra de un antibiótico puede ser distinta en otro.

Experiencias de campo con los antibióticos

A continuación, Oliver Hoddinott apareció en escena. El avicultor, que ha estado criando pollos de engorde desde 1997, habló sobre su propia experiencia en la reducción del uso de antibióticos en aves.

Explicó que la falta de tiempo y atención prestada a los detalles puede llevar al descenso en el rendimiento de las aves y la salud. Consecuentemente, las aves puede estar expuestas a camas mojadas, más casos de pododermatitis, una mala conversión de los alimentos y a la coccidiosis.

Estos problemas tienen un impacto económico: el bajo rendimiento conlleva ingresos más bajos al mismo tiempo que los costes veterinarios aumentan debido al uso de antibióticos en un intento de recuperar la salud de las aves y su rendimiento.

El impacto económico llevó a una amplia restructuración de la granja, a necesitar más trabajadores, un cambio en el asesoramiento veterinario y una vuelta a centrarse en los detalles.

Los cambios que se introdujeron de que se hicieran las mejoras fueron:

  • Se fortaleció la vacunación contra Gumboro y se mejoró el momento escogido para hacerla.
  • Cada galpón se trató de manera individual.
  • Se mejoró el momento escogido para la vacunación contra la bronquitis infecciosa.
  • El tratamiento solo se utilizó en casos de enfermedades diagnosticadas.
  • Uso de agua corriente.
  • Uso de un probiótico.

Las mejoras en las medidas de bioseguridad e higiene incluyeron:

  • El lavado de todos los galpones, con detergente tipo espuma y desinfectante de alta calidad (dos veces).
  • Se cambio la cama a virutas de madera.
  • Se introdujo un sistema de barreras para evitar la contaminación cruzada entre los edificios.
  • Se facilitó un comedor a los trabajadores fuera de las instalaciones.
  • Se instalaron puntos de lavado con agua a presión en la entrada de los edificios (con agua y desinfectante).

Los resultados al reducir los antibióticos e introducir estas nuevas medidas fueron:

  • Un aumento del peso por edad de las aves.
  • Mejora de la conversión de alimentos.
  • Camas más secas y reducción de casos de pododermatitis.
  • Menos problemas de salud en general y, sobre todo, en las patas.

Hoddinott acabó diciendo que los avicultores no deberían tener miedo de tomar decisiones difíciles. También necesitan conectar con los consumidores y dejar de creer que los antibióticos son la “poción mágica”: son esenciales para el tratamiento de enfermedades diagnosticadas concretas.

Concluyó: “Podemos usar los antibióticos cuando los necesitamos”.

Fuente: El Sitio Avícola

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