25 de febrero de 2014 15:17 PM
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Enfermedades infecciosas exacerban las enfermedades metabólicas

Las enfermedades infecciosas exacerban las enfermedades no infecciosas como la discondroplasia tibial y el síndrome de la hipertensión pulmonar

Kirk C. Klasing, de la Universidad de California, presentó esta información en el XVII Congreso de la Asociación Mundial de Veterinarios Avícolas, en Cancún (México).

Varias enfermedades de origen metabólico han aparecido en las últimas décadas. Los cambios en la genética de las parvadas y de su manejo están implicados en el aumento de la incidencia de estos problemas.

La selección intensa de las poblaciones reproductoras para tener tasas de crecimiento altas, el alto rendimiento de productos comestibles y la conversión de alimento eficaz en masa corporal, sobre todo en músculos óseos, han tenido como resultado unas características productivas excelentes en las aves modernas.

Al mismo tiempo, los sistemas fisiológicos que apoyan el crecimiento no han aumentado proporcionalmente en tamaño o capacidad. En concreto, los sistemas cardiovasculares, pulmonares, hepáticos y esqueléticos están reducidos y son vulnerables de padecer patologías.

En los pollos de engorde, el síndrome de muerte súbita y el de la hipertensión pulmonar, que tiene como resultado la ascitis, han aparecido como problemas económicamente importantes del sistema cardiovascular. La ruptura aórtica y las cardiomiopatías provocan muertes súbitas que generan tasas de mortalidad altas en los pavos.

Las malformaciones en el esqueleto, que incluyen la discondroplasia tibial (TD), raquitis y condrodistrofias, también son problemas. Las bases metabólicas y celulares de muchas de estas enfermedades se han descrito en profundidad pero, desgraciadamente, su entendimiento no ha llevado a la erradicación de las enfermedades metabólicas.

La respuesta de estrés sistemática asociada con la infección o el trauma está apareciendo como un factor importante que contribuye, y puede muchas veces ser la causa primaria, a la manifestación de varias enfermedades metabólicas.

Por ejemplo, los liposacáridos bacteriológicos desencadenan la hipertensión pulmonar, caracterizada por un aumento de la presión arterial pulmonar similar a la que se ve en casos de campo del síndrome de hipertensión pulmonar.

 

Enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas causan una “fase de respuesta aguda” en las aves, que tiene un efecto directo sobre el estado nutricional de las aves. La respuesta inmunológica a los patógenos realiza cambios sistemáticos de procesos nutricionalmente importantes.

Entre estos efectos se encuentran: disminución en la ingesta de alimentos, fiebre, producción hepática de proteínas en fase aguda, digestión y absorción de nutrientes con deficiencias, cambios en las prioridades de los tejidos para captar y usar los nutrientes, deficiencias en los procesos anabólicos de los músculos esqueléticos, huesos y otros muchos tejidos, desviación de los nutrientes a los tejidos involucrados en la inmunidad.

 

 

Discondroplasia tibial

La pérdida de masa ósea es mucho mayor que la que se puede contabilizar por una disminución en las tasas de crecimiento por la respuesta de la fase aguda y representa una movilización de los huesos existentes. La placa de crecimiento también se ve muy afectada como indica un aumento por cinco en la incidencia de TD tres días después de haberse iniciado la respuesta de la fase aguda con LPS. La respuesta de la fase aguda también aumenta la gravedad de la TD.

Es interesante el hecho de que las aves que desarrollaron la TD tuvieron mejores respuestas por parte de los anticuerpos ante la vacunación que aquellas que no la desarrollaron. También tuvieron una respuesta febril mayor después del desafío con LPS.

Sin embargo, la mortalidad debida a una respuesta de la fase aguda intensa es más baja en aves que desarrollan la TD. Parece ser que el equilibrio de la respuesta inmunológica entre la respuesta de anticuerpos adaptados y la respuesta de la fase aguda sistemática es diferente entre las aves que tienen predisposición a la TD y aquellas que no la tienen.

Se supone que las citocinas que favorecen la inflamación son las responsables del desarrollo de la TD y de la pérdida de densidad ósea y la fuerza. El valor funcional de la movilización ósea y la renovación aumentada de cartílago con origen en la placa de crecimiento pueden ser actividades necesarias para la supervivencia inmunológica porque estos tejidos son avasculares y pueden ser áreas atractivas para los patógenos con el fin de residir y evitar las defensas inmunológicas.

Fuente: El Sitio Avicola

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