24 de febrero de 2014 00:47 AM
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El Mercosur en terapia intensiva

La visita del expresidente de Brasil, D. Ignacio Lula Da Silva, al Uruguay y su solicitud para que Uruguay asuma la presidencia pro témpore del Mercosur son un hecho significativo.

Naturalmente, la tercera suspensión de la Reunión del Consejo del Mercosur y la precaria gestión del presidente Maduro como presidente pro témpore ya estarían dañando la imagen de todo el Mercosur.

Quizá, aquella ansiada esperanza que nació en la década de los años 90 para conformar una zona de libre comercio, una unión aduanera y luego un mercado común pudiera estar en riesgo. No para Brasil, porque este, después del Mercosur, formó parte de otro tratado, el BRICS, poderoso grupo comercial que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

En estas circunstancias, el Paraguay no debe quedar aislado en un Mercosur en el que solo prevalezca una visión política, cualquiera sea ella.

Los paraguayos debemos impulsar la plena vigencia del libre comercio y la libre circulación de bienes, servicios y personas como la razón de ser del Mercosur, así como de cualquier otro acuerdo comercial que integremos en el futuro.

Lamentablemente, van quedando en el olvido los principios fundacionales del Mercosur, según sea el interés de los miembros más poderosos. Ejemplos de ello fueron el bloqueo de casi tres años que impuso Argentina a Uruguay en la zona del puente Fray Bentos−Puerto Unsué, bloqueo que violó la norma fundamental de libre circulación de bienes y personas, y la suspensión ilegal de Paraguay del Mercosur. Ambos casos marcaron a fuego el inicio de la desilusión y el desgaste que afecta la unidad del bloque, pudiendo dañar la razón de ser del mismo.

Cabe señalar que, en ese entonces, Argentina denunció a Uruguay y el Uruguay recurrió al Tribunal Internacional de La Haya para lograr un dictamen que defendiera su derecho de Estado afectado, siendo Paraguay, a través de la voz del Congreso de la República, el único país del bloque que defendió la libre circulación de bienes y servicios, según lo dispone el Tratado del Mercosur.

El actual Mercosur, sin igualdad de derechos, en el que prevalece lo político sobre lo jurídico y donde los tribunales de consulta y solución de controversias no funcionan, no cumple con aquel ideal de unión. En ocasiones, cuando se tratan temas que afectan a algunos estados parte, como por arte de magia el Mercosur declara que tal situación es solo competencia de los estados involucrados. De las trabas arancelarias y paraarancelarias ya nadie se acuerda.

Una destacada publicación de economía señala que el recién iniciado Grupo del Pacífico ya ha logrado un acuerdo de desgravación arancelaria de casi el 92% para productos y materias primas. Por otra parte, el comercio interno en la Unión Europea es casi del 70% y el del Mercosur apenas superaría el 5%.

Fuente: ABC

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