24 de febrero de 2014 12:24 PM
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Luis Mayol : Ministro de Agricultura, su balance

CHILE : Dice que es el agro es muy demandante, por lo que es complejo satisfacer sus necesidades y que le habría gustado tener mayor apoyo de los gremios en ciertas oportunidades. Reconoce que su principal error fue, en ocasiones, preguntar demasiado antes de actuar.

Los poco más de dos años de Luis Mayol como ministro de Agricultura estuvieron marcados por la coyuntura. Escasez hídrica y sequía, avance de nuevas plagas y cierre de mercados. Fueron algunos de los eventos que se sumaron a un dólar que solo en los últimos meses superó los $500; a paros portuarios que complicaron las exportaciones frutícolas en momentos clave; a movimientos sociales que llevaron al cierre de Freirina, por problemas ambientales, y una intensa polémica en torno a proyectos de ley como la de obtentores vegetales.

Aún así, a días de dejar su oficina en Teatinos 40, Mayol dice que su balance es positivo, con avances concretos en materias como riego, apoyo a la agricultura familiar campesina y la forma de enfrentar catástrofes naturales. También porque avanzó en lo que tenía como meta al asumir el cargo. “Devolverle, como concepto general, el sitial que le corresponde a la agricultura y que a nuestro juicio lo había perdido… Cada vez se fue desdibujando más y nosotros nos propusimos devolverle al sector, a través del ministerio, el sitial que siempre le ha correspondido”.

Destaca que ahora el Minagri está “integrado en todos los comités de ministros, con voz y voto” y ensalza, entre otros, la aprobación del nuevo Ministerio de Agricultura, Alimentos, Pesca y Recursos Forestales, “que nos sitúa como el segundo exportador dentro de la economía nacional”.

-Con eso ¿se satisfacen efectivamente las necesidades y las expectativas del sector?

-Eso concretamente es difícil. El sector agrícola, que lo conozco bien desde adentro, es muy demandante, es muy dinámico. Además, los gremios son bastante especiales. Eso lo digo con conocimiento de causa y con todo el cariño que le tengo al sector gremial por haber participado mucho tiempo. Lo conozco a fondo. El sector gremial es muy difícil que te reconozca los logros, pero sí siempre está muy pronto a hacer las críticas a ciertas cosas. Te podría dar la lista de aspiraciones de muchos años que se han satisfecho.

-¿Por ejemplo?

-En transparencia, la ley de muestra y contramuestra. Una vieja aspiración. Ya está el reglamento del maíz, que se está modificando y mejorando; el del trigo ya está en Contraloría; el del vino, el de la leche… en fin. También en la Comisión de Distorsiones, que se modificó reglamentariamente, porque era lo más rápido, procedimientos que se acortaron, y acotaron plazos a lo que son las disposiciones de la OMC. La actuación directa del Gobierno cuando de oficio el año 2012 solicitó la aplicación de una salvaguardia al maíz partido que venía de Argentina y en una semana se le aplicó 10,8%. También la aplicación de una salvaguardia al maíz grano el año 2013. También en lo que dice relación con las medidas antidumping colocadas a la harina de trigo que se han ido manteniendo permanentemente.

Hay muchas otras cosas que no se reconocen. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Riego. El Ministerio de Agricultura preside el Comité de Ministros, que es potente. Se reunía dos veces al año en los gobiernos anteriores. Con este gobierno se ha reunido a lo menos una vez al mes; e incluso en algunas ocasiones, dos veces al mes…

-Bueno, pero eso es porque han sido años de sequía.

-Empujado por la sequía, pero también por toda la cantidad de proyectos y para hacernos cargo de la estrategia hídrica. Hemos aprobado una cantidad de obras tremenda. Hemos traspasado 28 obras que estaban en poder del Estado a los privados. Por ejemplo, el embalse Puclaro, el Lautaro, que hacia 40 años que los regantes solicitaban e incluso lo habían pagado. Esto le permite a esos regantes llegar a un acuerdo con la minera de Caserones, van a revestir el embalse y van a aumentar su capacidad de riego en un 50%. Es decir, a partir de esos traspasos se están haciendo nuevas inversiones, lo que está permitiendo aumentar las capacidades de riego e incluso de generación eléctrica…

Otra cosa importante que se reconozca es la ayuda que se ha otorgado en las emergencias. Por ejemplo, cuando hubo heladas.

-Eso es parte del trabajo…

-Sí, es parte de la pega, pero la reacción es importante cuando hay una catástrofe natural. Cuando hubo una helada el 17 de septiembre del 2013 fui muy criticado porque llamé a tener paciencia diciendo que desde el punto de vista fisiológico era imposible saber cuáles eran los daños antes de un mes. Al mismo tiempo, a los dos o tres días salimos con Indap a hacer un catastro de lo que era la pequeña agricultura y determinamos cuántos eran los afectados, y en 10 días se les otorgó un bono y volvieron a sembrar, con lo que no se interrumpió el ciclo de abastecimiento.

Es decir, no nos equivocamos cuando dijimos que había que tener paciencia, ni nos equivocamos cuando dijimos que era un desastre. Hemos querido cambiar la actitud de que la agricultura está permanentemente quebrada, porque esa es la forma que tenemos de tener acceso a los créditos y participar en una serie de programas. Muchas veces nos miran con desconfianza porque siempre estamos hablando de los desastres y muy pocas veces de los éxitos o situaciones favorables.

-Uno los aspectos que se ha cuestionado es al SAG, por ejemplo con la Lobesia.

-Ha habido, obviamente, errores que se han cometido y no solamente ahora. Plagas hay en todo el mundo. Aquí en Chile entró la Lobesia hace ocho años. Se diseñó un plan para controlarla, que viene desde esa época. Ha sido muy difícil de ejecutar por varias razones. Una, porque en el caso de las vides, que es donde se ha estado aplicando, existen a lo menos un millón de propiedades con parras, que son urbanas. Y eso es imposible de controlar.

Segundo, porque también no ha habido una disposición por parte del sector privado. Se acaba de ir una delegación del USDA que después de haber visitado incluso a productores grandes, dio como opinión que si no se incorpora el sector privado con plena conciencia en el control, va a ser imposible lograr el control de la lobesia en el país.

-Está también el problema de la trazabilidad, que llevó al cierre del mercado europeo.

-Hay culpas compartidas en todos estos temas. En el caso de la trazabilidad se heredó un programa en el que ya se habían gastado US$ 2 millones. Las primeras autoridades que tuvo el SAG, que quedaron de la administración anterior, creyeron que ese programa se podía recuperar. Y, de hecho, vamos a entregar un Sipec web funcionando. Ya esta funcionando en un 90% y los productores en general ya lo están utilizando. Pero, Sipec y la trazabilidad son dos cosas. Porque la autosuspensión con Europa no fue problema del Sipec web, porque eso se estaba manejando con la trazabilidad que traíamos de antes.

Si bien es cierto que hubo una falta de aplicabilidad del SAG, lo que ocurre es que si no se cuenta con la colaboración de los productores en entregar la información y en los tiempos que corresponden, es imposible llevar una trazabilidad al día.

-Entonces, ¿por qué las críticas?

-Críticas van a haber siempre. Fue criticada la suspensión, pero no se había cumplido la cuota, ni tampoco se había cumplido el 2012. Tampoco leí en ninguna parte un reconocimiento a que habíamos abierto, después de once años, Corea. Y la planta faenadora que inició las exportaciones a ese país envío en 2013 cerca de 700 toneladas. Tampoco se ha reconocido que se abrió China a los bovinos y ovinos, y que ese país ya mandó el reconocimiento de las 14 plantas faenadoras habilitadas para exportar. Lo único que se está esperando, y que va a salir esta semana, es traducir al chino el certificado que se va a subir a la web.

El aporte del conocimiento

-Antes de ser ministro, usted fue dirigente gremial ¿Cambió ahora su visión respecto del sector privado?

-No!!! Siempre he tenido una muy buena relación con el sector privado. Conozco a todos los dirigentes. Muchos son amigos míos porque estoy metido en el rubro. Conozco la idiosincracia y la manera de ser del dirigente gremial y del agricultor.

-Entonces, venir de los gremios le facilitó el trabajo….

-Muchísimo. Hay un diálogo constante con todos los dirigentes. Cuando existieron problemas de la leche, las reuniones para acercar las posiciones se hicieron acá y logramos muy buenos resultados. Muchas veces yo mismo pedí que no se señalara que habíamos sido nosotros, como ministerio, los que habíamos tendido el puente, porque lo que nos interesaba era arreglar el problema… Con los pequeños hay mucho más reconocimiento y hemos derribado barreras de desconfianza y diría que tenemos una relación que va mucho más allá de la de autoridad a gremio, sino casi de amistad. El conocer los temas agrícolas nos ha abierto muchas puertas.

-Pero, ¿se encontró con la realidad que esperaba?

-Cuando uno viene del sector privado trae muchos planes y cree que las cosas se hacen a mayor velocidad. Pero se encuentra con un aparato público absolutamente distinto, donde las decisiones se toman de otra forma, hay procesos y procedimientos que uno tiene que respetar, hay que consultar muchas opiniones. Uno se va encontrando con dificultades a nivel de aparato público que no tiene a nivel privado. Hay una Controlaría en Chile que es altamente eficiente en controlar que se cumpla con la ley y los procedimientos, pero que impide que muchas veces se puedan ejecutar ciertas acciones en forma expedita. A veces en la administración pública las cosas no van a la velocidad que uno quiere.

-Si mira hacia atrás, ¿que no habría hecho?

-Tal vez, en algún momento, no haber aprovechado la experiencia que uno traía del mundo gremial y haber realizado algunas cosas sin preguntar tanto, porque muchas cosas, por haber tenido un diálogo, por lograr consenso y pedir opiniones, hoy día están atrasadas. Y vamos a quedar con una serie de reglamentos y decretos en Contraloría a la espera de toma de razón.

Por ejemplo, el tema de la modificación del reglamento de tipificación de la carne, después de discutir dos años, logramos entrar con el reglamento a Contraloría al final de Gobierno. Si no hubiera preguntado tanto ya estaría listo y quizás, mejor.

-¿Qué hará después del 11 de marzo?

-Recuperar actividades privadas que tengo botadas. No solamente por los dos años como ministro, sino también por las actividades gremiales. Porque los tres años que estuve en la SNA fueron un período muy intenso. Con esto quiero decir que llevo 5 años y medio alejado de mis actividades. Afortunadamente, en el ultimo período pude delegar en mis hijos, que lo han hecho bastante mejor que yo.

-¿Vuelve a la SNA?

-Por ser ex presidente formo parte del Consejo, como consejero honorario, y del comité ejecutivo. Es una participación tangencial, pero igual uno tiene una oportunidad de emitir opinión.

-¿Algún otro cargo?

-Yo pienso que tengo una obligación: transmitir toda esta experiencia que he adquirido. Lo voy a hacer donde pueda, en forma desinteresada, sin afán de cargos.

Esto lo he hecho más por pasión por la agricultura que por algún interés de otro tipo. El costo que tiene en lo familiar y económico es tremendo. Pero el beneficio a nivel de realización personal, cuando uno tiene vocación por lo que hace, compensa. Y creo que uno tiene la obligación de transmitirlo. De aportar.

Creo que la agricultura en Chile tiene un tremendo futuro y desgraciadamente nuestros agricultores no se dan cuenta y miran la coyuntura y el corto plazo. Tenemos que unirnos más y no quedarnos en la pelea del área chica.

-Entonces, ¿cree que ahora se le da al agro la importancia que tiene?

-Todavía no. Hemos logrado mucho, pero falta. Esa importancia tenemos que ganarla. Todos los sectores compiten, nadie nos va a decir por favor ubíquese allá arriba. Hay que convencer a los otros sectores que somos uno indispensable, sumamente importante y gravitante.

“El sector gremial es muy difícil que te reconozca los logros”

“Cuando uno viene del sector privado trae muchos planes y cree que las cosas se hacen a mayor velocidad. Pero se encuentra con un aparato público absolutamente distinto”.

 Los desafíos de su sucesor-Tengo una muy buena relación con Carlos. Me tocó conocerlo como dirigente gremial, cuando era director de Odepa y después de la Direcon. Hizo un muy buen trabajo. Creo que es un profesional destacado y que conoce por dentro no solo el ministerio, sino que lo que es la agricultura, fundamentalmente la que es de exportación.

Su desafío es mantener esta dinámica que tenemos como país de ir abriendo mercados y mejorando nuestras condiciones comerciales.

Pero a nivel nacional interno hay que profundizar ciertos temas. Donde hay una labor que seguir es en la agricultura familiar campesina. Todo esto de las alianzas productivas, todo lo que es asistencia productiva no paternalista, capacitación, ayuda tecnológica, continuar y hacer. En riego hay que hacer muchísimo. Hay que aprovechar la fortaleza que ha adquirido la CNR:

-También le deja temas en que no se avanzó en este período, como la ley de obtentores vegetales.

Estamos en todos los sectores del país con una inquietud o presión ciudadana por lograr muchas cosas y en forma muy rápida. También tenemos detractores que tienen mucho poder a través de las redes sociales. Un caso es el de la Ley de Obtentores, que fue presentada en el gobierno pasado y que es una muy buena ley y absolutamente necesaria para un país como el nuestro, que quiere ser potencia agroalimentaria y que no tiene nada que ver con la transgenia, que también tenemos que abordar. Es un gran desafío que tiene el próximo ministro de Agricultura.

­-¿Por qué no lo hizo?

-Me faltó la colaboración de los gremios. En el tema de los obtentores nos jugamos, porque creemos que con eso como país avanzamos. Lo aprobamos en las comisiones que correspondía en el Senado. Pero durante la batahola que se armó, los gremios interesados en esa aprobación no nos dieron el apoyo que se necesitaba, aunque lo pedimos.

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Fuente: Revista de Campo

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