28 de febrero de 2014 18:26 PM
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Mercado internacional de granos desoye pronósticos a la baja

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos pronostica cosechas récord, pero la soja alcanza los mayores precios en varios meses.

La agricultura uruguaya creció durante los últimos 10 años a un ritmo nunca visto antes, de la mano de muchos factores, pero con uno insoslayable. Los precios se movieron tendencialmente al alza y de esa forma las expectativas necesarias para invertir, apostar, aumentar el área aún pagando rentas altas, estuvo dada. Los stocks internacionales permanecían en niveles peligrosamente bajos, el uso de etanol crecía y con ese marco la agricultura navegó con viento a favor.

En esta semana se conoció un acuerdo histórico por el cual la uruguaya UAG se hizo cargo de la argentina El Tejar. La apuesta a la agricultura sigue, aquí y en EEUU, a pesar de advertencias de correcciones a la baja en el precio de los principales granos realizadas por los economistas agrícolas de EEUU.

Desde el comienzo de 2013, al principio gradualmente, los precios empezaron a moderarse. Pero a partir de 2014, según lo que espera el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés), la tendencia a la baja se confirmará y pondrá en un desafío importante a la agricultura uruguaya y el costo del país. Entre otras cosas porque la soja, el sostén de las exportaciones de los últimos años, podría tener un ajuste fuerte de precios a la baja.

El foro de perspectivas agropecuarias de EEUU, Agricultural Outlook del USDA, llevado adelante la semana pasada, planteó un escenario de persistente aumento de la producción, aumento del stock, estabilización en el uso de etanol de maíz y bajas importantes de precios.

Algunas ya se han venido dando, como en el caso del maíz, que ha bajado de los US$ 300 en 2012 a US$ 200 durante 2013.

Pero según el USDA en el caso del cereal principal los precios bajarán más todavía. Según las proyecciones realizadas, EEUU estaría en condiciones de repetir en la próxima cosecha una producción muy alta, de 355 millones de toneladas, muy similar a la del año pasado. Aunque el área bajaría 4%, el rendimiento mejoraría respecto al del año pasado y siguiendo tendencias de largo plazo se proyecta algo por encima de los 10.000 kilos por hectárea. Si eso sucediera, las reservas de maíz de EEUU darían un salto aumentando 43%, de 38 a 54 millones de toneladas.

Con esas mayores reservas, el mercado del grano principal de EEUU y el mundo se tranquilizaría aún más. El USDA proyecta un precio promedio para sus farmers de US$ 154 por tonelada.

También el trigo, que ya ha tenido un ajuste importante de precios, desde los US$ 330 a los US$ 250 por tonelada en Uruguay, seguiría en un proceso de ajuste a la baja. El precio para los estadounidenses en el caso de ese grano caería a US$ 195, según el USDA, en la zafra 2014/15.

Pero el grano donde se daría el ajuste más fuerte en términos porcentuales sería en la soja. Porque mientras el ajuste en el precio previsto del maíz es de 12% y la baja en el trigo sería de 22%, en la soja la caída alcanzaría al 24%.

En el caso de la oleaginosa,los productores estadounidenses estarían logrando una cosecha de unas 97 millones de toneladas como consecuencia de una siembra superior a 32 millones de hectáreas, un millón de hectáreas más que el año anterior.

Es decir, el USDA espera que en la próxima zafra los farmers obtengan la mayor producción de la historia estadounidense en maíz y soja. Y si logran ese objetivo, el impacto se sentirá en todas partes, incluido Uruguay. Puede imaginarse lo que significa ese escenario para la economía argentina que ha evitado el colapso hasta ahora gracias a un precio internacional cercano a US$ 500 por la soja.

Pero si efectivamente el precio en EEUU queda por debajo de los US$ 350, se le hará muy difícil a los agricultores uruguayos resistir con un precio en el entorno de US$ 330 (hoy es US$ 460) y el esquema de quitarle más de 30% del valor a los agricultores argentinos se vuelve directamente inviable.

La baja en los precios prevista por los economistas del USDA es llamativa y puede ser cuestionada desde dos perspectivas. Una refiere a los supuestos de la modelización.

Porque el USDA está pronosticando rendimientos récord en maíz y soja. El maíz superaría por segunda vez en la historia los 10.000 kilos por hectárea de rendimiento promedio, alcanzando los 10.375 kilos por hectárea cosechada, prácticamente igualando la marca obtenida en 2009/10.

Desde ese año nunca volvió a pasar los 10.000 kilos como promedio. Es cierto, la tecnología actual es muy diferente a la de hace cinco años. La genética es otra y el cambio tecnológico es lo suficientemente acelerado como para proyectar un rendimiento muy alto. Pero el clima siempre se interpone. El supuesto de un clima amigable es muy dudoso.

Del mismo modo, el USDA proyecta que la soja estadounidense supere por primera vez los 3.000 kilos por hectárea cosechada. No es una gran diferencia la proyectada respecto al rendimiento de la última cosecha. La productividad pasaría de 2.915 kilos por hectárea a 3.040 kilos. Pero proyectar a la vez área récord y rendimiento récord es arriesgado.

La segunda fuente de cuestionamientos refiere a la situación de los mercados de futuros, que están esperando una trayectoria de precios muy diferente a la que prevén los economistas del USDA. Por el momento los mercados no convalidan una mirada tan bajista en los precios. Y aún más, en trigo y en maíz ven a los precios sostenidos. Incluso apenas salido el informe, la reacción de los mercados no fue a la baja.

Más allá de estas dos vías de cuestionamiento a una proyección que lleva a la agricultura global y local a un nuevo escenario, todo Uruguay necesita empezar las tareas de adaptación a un mundo en el que la fiesta de los commodities solo continúa en la carne, en los lácteos y en la soja. La oleaginosa va rumbo a precios más bajos en el corto plazo. Y en un mundo de maíz barato, quienes producen carne y leche deben prepararse para un mediano y largo plazo de precios también más moderados.

En el corto plazo un tercer factor ha incidido para que esta semana el precio de la soja cotizada en referencia Nueva Palmira haya superado los US$ 470 por tonelada por primera vez en el año, logrando una recuperación sorprendente. En Brasil llegado el momento de la cosecha florecen las dudas. En algunas zonas llueve y se duda por la capacidad de cosechar y transportar la cosecha. En otras no llueve y se duda sobre el rendimiento de los cultivos. La mayoría de los pronósticos ha llevado la cosecha brasileña de los 90 a 87 millones de toneladas. Y muchos dudan que esa cosecha –que de todos modos es récord– pueda ser sacada eficientemente hacia los barcos que ya hacen cola.

De modo que con un stock muy bajo en el corto plazo en EEUU y dificultades en Brasil, los pronósticos bajistas del USDA pueden esperar. Por ahora el precio de los granos se sostiene. Pero luego de varios años de escasez, el mundo está cada vez mejor abastecido y eso a la larga afloja los precios.

El ocaso del etanol

Un factor principal en la suba de precios de los últimos 10 años ha estado por el aumento en el uso de maíz para etanol. Esa tendencia al aumento ha llegado a su fin. El maíz destinado a etanol se ha estabilizado en poco más de 120 millones de toneladas, un volumen importante, pero que se estabiliza aún con una producción en ascenso. Los automovilistas estadounidenses no tienen interés en mezclar el alcohol a más de 10% por la nafta. El etanol estadounidense solo puede crecer a través de las exportaciones, en tal caso a través de un bajo precio del maíz.

Fuente: Observa

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