23 de junio de 2014 23:20 PM
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México, la Fiebre Aftosa y el gremio veterinario

En la década de 1940 se presentaron una serie de acontecimientos que vendrían a cambiar el rumbo y los objetivos de la Medicina Veterinaria y Zootecnia en México

 Después de concluida la Segunda Guerra Mundial el comercio internacional de ganado se reactivó, los ganaderos brasileños querían controlar el mercado internacional del ganado cebú hacia Estados Unidos, por vía México, y por su parte los norteamericanos, quienes controlaban el mercado internacional, se oponían a este avance argumentando que el ganado cebú brasileño provenía de zonas en las que existía la fiebre aftosa, para esto los norteamericanos consideraban a México como un colchón de amortiguación sanitaria.

 

En este estado de discusión es que en 1945 un barco brasileño con ganado cebú a bordo llega al puerto de Veracruz y en ese momento notifican a las autoridades mexicanas, después de una serie de negociaciones diplomáticas entre norteamericanos, mexicanos y brasileños, los animales son bajados a tierra continental sin ningún contratiempo, incluso algunos de estos animales cruzaron la frontera norteamericana y se ubicaron en Texas.

Un año después, la historia se repite, cuando en abril de 1946 llega un vapor brasileño y cuando está frente a Veracruz notifica a las autoridades mexicanas que a bordo trae un segundo cargamento de sementales cebú, se arma un gran alboroto y tanto los brasileños (que promueven la importación) como los norteamericanos (que se oponen) presionan al gobierno mexicano.

Al mismo tiempo dos secretarías de Estado entran en conflicto, por un lado Relaciones Exteriores que promueve la importación y en contraparte Agricultura y Fomento que se opone. Todo esto coincide con el término de la administración del último presidente militar posrevolucionario y el inicio del régimen del primer presidente civil después de la revolución, por lo que se generó un vacío de poder. En estas circunstancias es que los embajadores de Estados Unidos, Brasil y México pactan el desembarco de los cebúes en tierra firme después de la cuarentena (6 meses) más larga dentro de la historia de la medicina veterinaria mundial.

 

En septiembre de 1946 se presenta en Boca del Río, Ver., un brote de una enfermedad a la que no le dieron importancia, a principios de diciembre la enfermedad se extendió y se detecta el virus de la Fiebre Aftosa, a finales de ese mismo mes los norteamericanos confirman el brote. A principios de 1947 se estructura la Comisión Nacional contra la Aftosa, en abril de ese año los norteamericanos temerosos de que la epizootia penetre a territorio estadounidense apoyan con técnicos, equipo y recursos financieros y se funda la Comisión México-Americana contra la Fiebre Aftosa, e imponen el método de control del “rifle sanitario”, es decir, de sacrificio inmediato. A finales de 1947 la situación en la zona central de México era muy delicada, después de haber sacrificado a 1, 500,000 bovinos y de que el dinero, tanto mexicano como norteamericano se había agotado, la epizootia no daba muestras de ser controlada.

Además, el centro de México estaba materialmente sitiado, ninguna persona o mercancía podía circular libremente sin que se encontrara a los puestos de control de la aftosa. Muchas tierras se quedaron sin yuntas y por lo tanto no fueron sembradas, las mercancías escaseaban y la especulación aumentó grandemente. Un detalle que se observó en repetidas ocasiones es que después de la celebración de las famosas ferias se presentaban brotes formando círculos concéntricos tomando como núcleo de referencia la población de la feria en turno, además también se observó que mientras en algunas regiones los brotes disminuían, en otros lugares, como en el Bajío la epizootia corría en paralelo a las vías del tren. Todo esto coincidió con el arribo en noviembre de 1947 de dos veterinarios mexicanos, mismo que después de haber permanecido en Europa por un lapso cercano a los 6 meses y después de visitar varios laboratorios de investigación trajo la alternativa de la vacunación.

Pero quizás el hecho más significativo sucedió en Senguío, Mich., ocurrió de la siguiente manera: En septiembre de 1947 una brigada antiaftosa compuesta por dos veterinarios mexicanos, dos veterinarios norteamericanos y personal de tropa mexicano, llegó al poblado y después de una discusión fue atacada y masacrada por los lugareños, el gobierno al enterarse del hecho mandó ajustar cuentas a los pobladores. Todas estas razones concurrieron para que a finales de 1947 el rifle sanitario fuera sustituido por el método de control por vacunación.

 

Después de 8 años de lucha contra la fiebre aftosa fue erradicada en enero de 1955 arrojando a largo plazo una serie de consecuencias sobre la educación veterinaria mexicana. En primer lugar, cuando la aftosa se presenta en México no había más de 300 veterinarios, a partir de ahí se incrementó la matrícula y algunos años más tarde, a partir de 1957 (casi 100 años después de la fundación de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria) se abren las escuelas de veterinaria en la provincia mexicana llegando en 1984 a ser 38 escuelas y hoy más de 50.

A partir de la aftosa la ganadería bovina sufrió un grave decremento entre 1947 y 1955, mientras que la avicultura y la porcicultura se vieron estimuladas al igual que la industria de los alimentos balanceados y estas dos especies tomaron y sustituyeron gran parte que anteriormente era ocupado por la carne de bovino. Durante la epizootia de la aftosa la prioridad para los médicos veterinarios mexicanos era mantener y preservar la salud de los animales, esto es, el área médica recibió un fuerte impulso, así como sus materias: Microbiología, virología, salud pública, inmunología; en contraparte, el área de ganadería (crianza de animales) quedó a la expectativa hasta 1955, año en que la Fundación Rockefeller inicia un programa de mejoramiento de la avicultura mexicana, mientras que el programa de mejoramiento del ganado se inició hasta 1962.

 

Para el gremio veterinario fue una oportunidad de demostrar a la sociedad mexicana el valor de la profesión, lo que permitió conseguir apoyos institucionales, sueldos más altos y reconocimiento social, además posibilitó a los médicos veterinarios los siguientes logros: 1) Se creó un mercado de trabajo en el aparato estatal. 2) Los veterinarios ocuparon puestos claves. 3. Se creó el colegio de Médicos Veterinarios. 4. Los profesionales mexicanos entraron en otra etapa científica y de investigación. 5. Obtuvieron una promoción económica importante. 6. Se revaloró socialmente la profesión. 7. Se dio el diálogo entre el gremio y el estado.

 

 

La Aftosa además, estimuló la búsqueda de nuevos caminos en el ejercicio de la medicina veterinaria mexicana; descubrió la importancia de las ciencias sociales dentro de la profesión, asimismo, les demostró a los médicos veterinarios mexicanos el gran valor de trabajar en equipo y hacia un objetivo común.

 

 

Gracias a esa experiencia y a infraestructura en Medicina Veterinaria desarrollada, de investigación, diagnóstico y repuesta epizootiológica México después de casi 60 años, conserva hasta ahora un estatus sanitario único y privilegiado a nivel internacional, siendo de los pocos países en el mundo entero libre de Fiebre Aftosa y Encefalitis Espongiforme Bovina (vacas locas), entre otras enfermedades, lo que le ha dado un importante impulso al desarrollo de la ganadería, industrialización, comercialización y exportaciones de carne de bovino. En este rubro destaca con orgullo la labor del MVZ especialista en importantes empresas Laguneras.

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Fuente: El Siglo de Torreón

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