25 de junio de 2014 01:41 AM
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Complejo entérico porcino

Las enfermedades digestivas constituyen uno de los grandes problemas en la producción porcina.

Tienen una gran repercusión económica, debido a que provocan pérdidas directas e indirectas asociadas a diferentes parámetros productivos y un aumento en los costos de tratamiento y control.1. Cuando hablamos del Complejo Entérico Porcino (CEP), hacemos referencia a la interacción de diferentes microorganismos, principalmente virus y bacterias que interactúan entre sí, causando procesos patológicos y que al intervenir factores ambientales, nutricionales y prácticas de manejo inadecuadas, facilitan el desarrollo de enfermedades.2 En la tabla 1, se mencionan cuales son los principales patógenos que participan en el CEP.

 
El Complejo Entérico Porcino, se caracteriza por generar una disminución en la velocidad de crecimiento de los cerdos afectados, aumento de los índices de conversión y generar un cuadro clínico de fiebre, anorexia, tos, anemia, aumento de morbilidad y mortalidad dependiendo del agente patológico asociado.3

 
Las infecciones de mayor repercusión en las dos primeras semanas de vida suelen estar causadas por Escherichia coli, Clostridium perfringens, Rotavirus, el Coronavirus de la gastroenteritis transmisible y ahora en América el virus de la Diarrea Epidémica Porcina DEP (o PED por sus siglas en inglés). Con la privación de los anticuerpos calostrales y el cambio de alimentación asociada al destete, adquieren una mayor relevancia los procesos ocasionados por Salmonella spp. y E. coli (enfermedad del edema), mientras que en el período de engorda las pérdidas más importantes son las ocasionadas por procesos diarreicos subagudos o crónicos, tales como la enteropatía proliferativa porcina y la disentería hemorrágica.4

 

  

 

Para llegar a un diagnóstico completo y preciso, es necesario hacer una correcta anamnesis de la granja y sus parámetros históricos, el estado clínico de los animales, los tratamientos usados hasta el momento, tanto preventivos como terapéuticos y una adecuada toma de muestras con base en el cuadro clínico observado. Cuando se trata de problemas entéricos es necesario considerar las características de las heces: consistencia, olor, color, presencia de moco, sangre digerida o entera y alimento sin digerir.
Se deben evaluar otros signos clínicos no digestivos como: respiratorios, locomotores, cutáneos, nerviosos y septicémicos que indiquen como etiología agentes infecciosos que originen la diarrea como efecto secundario. Estudios post-mortem a partir de signos clínicos, las lesiones y la localización de las mismas (estómago, intestino delgado, etc.), más el análisis e interpretación de los resultados del laboratorio ayudará con el correcto diagnóstico.5
Dentro de las medidas de control de enfermedades bacterianas es importante considerar que la composición de la dieta de los cerdos desempeña un papel importante para la aparición y presentación del CEP. El uso de antimicrobianos, ya sea de forma terapéutica, profiláctica y metafiláctica, constituyen una práctica habitual de control, ocasionando cambios importantes en la microbiota digestiva del cerdo. En el control de gastroenteritis de origen viral, podemos destacar que en México no hay vacunas para estos agentes virales; por lo que el control es apoyado por prácticas como el feedback a partir de intestinos. Por otro lado, la inmunoprofilaxis de la cerda para el control de enteritis hemorrágica del lechón por Clostridium spp. resulta eficaz cuando se usan antibióticos específicos para su tratamiento.6


Referencias.

1.- Journal suis No. 90, 2012.
2.-Martinez Lobo, et al, 2007.
3.-Halbur, 1996
4.- Arenas, et al, 1996.
5.- Fernandez E. et al, 2013
6.- Rubio et al, 2008

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Fuente: www.porcicultura.com

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