25 de junio de 2014 14:31 PM
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Tras tocar su piso, producción de girasol crecería un 50%

La producción de girasol de la Argentina lograría crecer hasta un 50 por ciento en la campaña 2014/2015 hasta alcanzar los 3 millones de toneladas, luego de haber llegado a su producción más baja en poco más de 30 años en el ciclo previo.

Al parecer, impulsados por precios internacionales favorables para el cultivo, los agricultores dedicarán más hectáreas al girasol este año, aunque los elevados

impuestos a la exportación que rigen sobre el complejo girasolero aún podrían condicionar la producción del grano.

La Argentina es un importante proveedor internacional de aceite de girasol, aunque, según datos oficiales, en la temporada 2013/2014 la cosecha del grano fue de sólo 2 millones de toneladas, la cifra más baja en 32 años. En la temporada 2013/2014, a un área también históricamente reducida, de 1,3 millón de hectáreas, se le sumaron condiciones climáticas adversas en el noreste del país, una de las más importantes regiones productoras del grano.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimó la cosecha de girasol 2014/15 de la Argentina en 2,9 millones de toneladas, por encima de los 2,3 millones que, según la entidad, había recolectado en la campaña previa.

A su vez, hundida en su conflicto armado, la producción de Ucrania -el principal exportador mundial de girasol- caería 1,6 millón de toneladas, a 10 millones de toneladas, en la temporada 2014/2015, de acuerdo con el USDA.

No obstante, “lo que no colabora es el tema de las retenciones (impuestos a la exportación), que están a niveles muy similares a los de la soja”, opinó Luis Arias, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), entidad que nucléa a los distintos sectores de la cadena del cultivo.

Si bien los precios de ambas oleaginosas es similar, la productividad del girasol es cerca de un tercio de los rendimientos que obtiene la soja, a lo que se le suma una mayor demanda internacional de aceite de soja.

El gobierno aplica un impuesto del 32 por ciento a las exportaciones de granos de girasol y una tasa del 30 por ciento a las ventas al exterior de su aceite derivado. En el caso de la soja, el gravamen a la exportación del grano es de 35 por ciento, mientras que el de su aceite es de 32 por ciento.

Casi la totalidad del girasol de Argentina es molido y comercializado internacionalmente como aceite. A su vez, el país sudamericano es el principal proveedor mundial de aceite y harina de soja, y el tercero de porotos del grano.
Según Arias, una recorte de 15 puntos porcentuales en los impuestos a las exportaciones del complejo girasolero se traduciría en 150 dólares más por hectárea para el agricultor, impulsando la siembra de la oleaginosa. “No podemos volver a un mercado oleaginoso como el de antes del 2000 (cuando se produjo el boom de la soja en Argentina), porque han aparecido otros actores. Pero sí creemos factible buscar un sistema sustentable productivo y económico para los productores”, concluyó Arias.

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Fuente: Agromeat

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