26 de junio de 2014 10:28 AM
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Insólito: el “made in Taiwán” pone en jaque la producción argentina de mandioca

La fécula ingresa desde ese y otros países asiáticos a la mitad del precio que tiene aquí.

Cuando observan la leyenda “made in Taiwán” muchos industriales argentinos tiemblan recordando la inundación de manufacturas de los años noventa, cuando el retraso en el tipo de cambio permitía un auge de las importaciones. Ahora los que tiemblan son los pequeños productores de mandioca de las provincias del norte. Sucede que desde Taiwán y otros países asiáticos está ingresando el producto a precios de remate, poniendo en jaque una pequeña pero estratégica economia regional.

La mandioca o yuca es uno de los primeros cultivos americanos que fueron domesticados: hay rastros de ello en Perú hace 4.000 años, aunque en la actualidad los mayores productores están en Asia y Africa. En la Argentina la producción es modesta, de unas 70.000 toneladas, y proviene sobre todo de Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa.

Parte de esa producción se industrializa en 11 fábricas de Misiones, la mayoría cooperativas de pequeños productores. De las raíces de mandioca se obtienen unas 17.000 toneladas de fécula, que no solo se usan para elaborar el tradicional chipá sino que además son un insumo clave para varias industrias alimenticias (en especial las que elaboran chacinados), pero también químicas, farmacéuticas y hasta textiles. Es ese subproducto el que está entrando desde Asia (fundamentalmente de Taiwán y Tailandia).

“Desde hace 4 a 5 años que ingresa fécula desde países asiáticos a valores muy bajos. Antes entraba algo de Brasil, pero a valores semejantes a los nuestros”, explicó el agrónomo Manfredo Seifert, de la Cooperativa Agrícola de Montecarlo. Luego precisa que entre enero y mayo de este año ingresaron 1.500 toneladas de fécula importada, casi 10% de la producción local de todo un año.

Pero más que por su volumen, lo que amenaza a la producción local es el precio. Los asiáticos colocan aquí su fécula a 0,60 dólares por kilo, cuando los productores locales cobran 6 pesos por kilo y la fécula llega al mercado en torno a los 11 pesos. Es decir, el producto nacional sale el doble que el importado. La suba de lso costos de producción en dólares complica el panorama.

“Ante la imposibilidad de competir con estos precios, en la provincia ya hay industrias que han bajado sus persianas, dejando sin trabajo a un número importante de trabajadores”, señala un informe de las cooperativas almidoneras. De la mandioca dependen unos 1.600 trabajadores. La mayoría de ellos son peones rurales que dependen de unos 2.000 productores que siembran unas 5.000 hectáreas con el cultivo. Son ellos los que se preocupan ahora por el “Made in Taiwán”.

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Fuente: Clarin

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