26 de junio de 2014 19:24 PM
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El frío, los arándanos y la infección urinaria

Este mal, más frecuentes en mujeres que en hombres, es un motivo de consulta durante los meses de invierno. Los especialistas recomiendan la ingesta de arándanos para evitar su desarrollo

Uno de los principales síntomas de cistitis o infección urinaria es la necesidad de orinar más frecuentemente, cosa que en invierno ocurre normalmente a causa del frío. Otros de los posibles síntomas, a los que hay que prestar atención a fin de consultar al médico, pueden ser el ardor o dolor al orinar, la sensación de presión o calambres en el bajo vientre o, incluso, algunas líneas de fiebre.

La anatomía femenina hace que las cistitis y otras infecciones del tracto urogenital sean mucho más frecuentes que en los varones. De hecho, la mayoría de las mujeres adultas padece cistitis (inflamación de la vejiga, que es el caso más típico) al menos una vez en su vida.

 

Alrededor del 80% de las infecciones urinarias son producidas por la bacteria Escherichia coli, tienen tratamiento, y el hecho de que sean comunes no significa que no haya que recurrir al médico, ya que de no ser tratadas, sus complicaciones pueden ser muy graves.

 

En principio, no hay datos de que las bajas temperaturas sean por sí solas un factor predisponente para las infecciones urinarias que no dejan de ser frecuentes en otoño e invierno. Recientemente se ha descubierto que existe un componente de los arándanos llamado proantocianidina, que impide la acción de las vellosidades (“fimbrias”) con que la bacteria escherichia coli se adhiere a las células de los tejidos mucosos internos, y por lo tanto evita que prolifere.

 

De manera que a los múltiples beneficios científicamente comprobados del arándano –como el de ser, según el Departamento de Agricultura de los EE.UU, el fruto con mayor poder antioxidante–, se suma la protección natural ante infecciones urinarias. Entre las mujeres que consumieron diariamente una dosis polvo de extracto de arándano, la presencia de Escherichia coli en la vagina se reduce en 10 veces, y en más de 4 veces en la vejiga, de acuerdo con un estudio publicado en la revista de la Asociación
Estadounidense de Urología (AUA) en 2007.

De hecho, el consenso intersociedades para el manejo de la infección del tracto urinario, publicado conjuntamente por la Sociedad Argentina de Urología (SAU), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (Sogiba), entre otras entidades médicas, da cuenta de dos estudios que certifican que el consumo de jugo de arándano puede reducir el número de infecciones urinarias en un período de 12 meses en mujeres.

 

Por ese mismo motivo, las Guías sobre Infecciones Urológicas elaboradas en 2013 por la Asociación Europea de Urología (EAU) recomiendan directamente consumir 36 mg diarios de proantocianidina, el componente activo del arándano el cual aumenta el tiempo libre de recidivas entre infecciones y hace de barrera natural disminuyendo la necesidad de recetar antibióticos como profilaxis.

Dr. Amado Bechara*

*Jefe de Unidad de la División de Urología del Hospital “Carlos Durand” de la Ciudad de Buenos Aires y profesor de Urología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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Fuente: Agromeat

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