27 de junio de 2014 14:48 PM
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“El campo y el pueblo deben reconceptuarse”

El destacado economista estará en Santa Fe disertando sobre las posibilidades de inserción nacional en el mundo gracias a los agroalimentos. Será en el marco de las Jornadas sobre Nueva Agroindustria y Transformación Territorial.

Según el economista, se hace necesario el debate acerca de qué modelo agropecuario construir para el futuro del país. Bisang, que es investigador de las Universidades de Buenos Aires y de 3 de Febrero y especializado en agroindustria, adelantó algunos de los conceptos con los que inaugurará en su disertación las próximas Jornadas sobre Agroindustria a realizarse en Santa Fe los días 26 y 27 de junio.

Según expresó, hay varias razones que permiten ilusionarnos acerca de la inserción de la Argentina en el mundo merced a la demanda de nuestros agroalimentos.

“Estas razones son: un mercado internacional creciente; un paquete tecnológico radicalmente novedoso en términos de manejo; una base empresaria y una forma de hacer negocios bastante original”. Según adelantó, la Argentina cuenta con un excedente económico interesante. “Tenemos un conjunto de actividades que permiten producir a un costo inferior al precio internacional. A partir de allí, está habilitada la discusión para hablar de desarrollo. A partir de la década del 2000 vemos un excedente que nos permite repensar la matriz productiva para los próximos 20 o 30 años”.

Hasta allí, todos de acuerdo. Sin embargo, es aquí donde comienzan las divergencias de pensamiento. “La primer discusión es como se reparte entre el Estado y los privados y -a su vez- qué segmento de los privados: si son las empresas, los proveedores de insumos o de maquinaria agrícola, se trata de una discusión de segundo orden”. De lo que no caben dudas es que hay recursos para hacerlo.

A partir de allí, el economista vislumbra dos caminos: “Hay dos vertientes, una que plantea reeditar el modelo del desarrollismo, que persigue la idea de tratar de copiar, adaptar y adoptar a las condiciones locales el escenario donde la industria es la usina de generación de empleo, plataforma tecnológica y sustituidora de importaciones”. Según Bisang, el gobierno lo viene haciendo de alguna manera en Tierra del Fuego o en sectores como la maquinaria agrícola o la automotriz.

El otro modelo implica pensar en la vieja idea de industrializar las actividades primarias de la Argentina, “y acá también hay dos vertientes”.

Según proyecta el economista, industrializar el agro permite nuevas variables, a través de los biocombustibles, algo prometedor y novedoso, sobre todo los de segunda generación. “Se trata de una demanda adicional que ya tendría que estar en el tablero político. Lo otro es la tendencia a usar la biomasa (el follaje de la planta) como materia prima de un reactor químico al que se le agregan enzimas. Es el cracking molecular en vez del cracking del petróleo: hablamos de biofábricas, algo un tanto alejando de lo estrictamente agrícola, pero es un negocio con base verde”.

 

Crecer desde el pie

A la hora de la prospectiva, Bisang distingue estos dos modelos diferenciados. El primero que persiste en el país de desde hace 20 años, con una producción agraria en una punta, una etapa industrial intermedia con el polo al sur de Rosario; una segunda elaboración con grandes y pequeños productores vendiendo hacia grandes empresas concentradas y elaboración de subproductos aguas abajo. El segundo -que ya arrancó solo- donde el productor es el actor central de la transformación. “Este modelo pasa por la propia empresa agropecuaria de hasta 300 o 400 hectáreas (más lo que alquila), que arma una extrusadora y motoriza el desarrollo agroindustrial made in pueblo, con el molino de extrusión y la planta de balanceado en las afueras del pueblo, elaborando pellet y balanceado. Con un feedlot propio que alimenta a los cerdos, los pollos y las vacas y aceite para su propio biodiesel. Estos pueblos de 2000 habitantes o menos, que conforman una nueva unidad de industrialización rural”. Claro que esto abre interrogantes sobre las políticas públicas y privadas, y donde el campo y el pueblo deben reconceptuarse. Para eso, nada mejor que estas jornadas.

“Estos pueblos de 2000 habitantes o menos conforman una nueva unidad de industrialización rural. Claro que esto abre interrogantes sobre las políticas públicas y privadas, y donde el campo y el pueblo deben reconceptuarse. Para eso, nada mejor que estas jornadas”.

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Fuente: Agromeat

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