27 de junio de 2014 17:44 PM
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Dos duros escollos ponen en jaque al perfil exportador del trigo uruguayo

Álvaro Núñez aludió a la necesidad de elevar la calidad del cereal y advirtió que Argentina incidirá cuando despierte; citó además tres factores que están achicando el área de siembra.

Si Uruguay apuesta a seguir produciendo trigo al ritmo que lo ha producido últimamente, satisfaciendo al mercado interno y generando un excedente destacado orientado al mercado externo, “no va a tener más remedio que hacer cosas muy fuertes en lo que es calidad”, afirmó a El Observador Agropecuario el gerente técnico de la Unión Rural de Flores (URF), el agrónomo Álvaro Núñez, quien además detalló los factores que han incidido en que el productor hoy no tenga muchas ganas de sembrar y el área triguera sea menor a la prevista.

Consultado sobre el perjuicio que implica para el productor de trigo la decisión de Brasil de eliminar el arancel para el cereal que le ingrese procedente desde el exterior del Mercosur –práctica incluso denunciada como inapropiada por la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM)–, Álvaro Núñez admitió que es otra adversidad.

Dijo que ello incide “sobre todo cuando vos estás en una zona limitante desde el punto de vista de producción de trigo, por todo lo que es el problema de fusarium que nosotros tenemos, con las micotoxinas que genera ese hongo, eso también tranca, tenemos ya problemas en la interna y Brasil hoy no es tan exigente pero lo va a ser y si tiene que optar va a tratar de traer trigo que no tenga esos problemas, de otros lugares, lo que pone en duda la producción futura de trigo”.

“Consideramos que el país, tanto a nivel de centros de investigación, como de productores y de empresas, tiene un desafío por delante que es producir trigo de calidad. Si no somos capaces de producir trigo de calidad salimos del mercado”, enfatizó.

Además, destacó, “hoy hay un gigante dormido acá al lado, que es Argentina, que hace muchos años que viene en esta situación (de producciones y exportaciones menores a las tradicionales), un gigante que en la medida que se despierte nos saca del mercado del trigo”.

Jugando al achique

Núñez, en otro orden, señaló tres factores que están incidiendo en un importante achique del área que se está sembrando actualmente con cultivos de invierno, considerando la realidad que afecta a los socios de la URF.

En su despacho, en los enormes galpones de la empresa en Trinidad, en tanto se desataba este lunes una nueva tormenta de lluvia, particularmente intensa, afirmó al periodista que “el productor no tiene muchas ganas de sembrar”, dada tanta adversidad acumulada.

Por un lado, explicó, incide la experiencia que han tenido recientemente los productores con la venta del trigo de la última cosecha, quedaron con trigo sin vender, Brasil iba a salir a comprar y no lo hizo, entonces los productores no pudieron efectivizar ese trigo en dinero.

Por otro lado, está el factor precio, que está hoy en US$ 250 a US$ 258 por tonelada y que no es tan atractivo como lo fue el anterior precio, en el arranque de la siembra pasada, que estaba de US$ 280 para arriba.
El tercer factor, analizó, es que hubo un verano muy complicado desde el punto de vista del clima, por el exceso de agua. “Llovió mucho y las chacras tienen grandes problemas de huellas, tanto por las aplicaciones que hubo que hacer como por las condiciones en las que hubo que hacerlas, que no fueron óptimas. Habría que haber recurrido en todos esos casos al avión, es obvio, pero los aviones no dieron abasto para hacer todas las aplicaciones”.

Además, añadió, “se cosechó en condiciones limitantes y entonces hay chacras que quedaron muy feas después de la cosecha de la soja y no se puede pasarlas directamente a trigo, hay que moverlas y eso determina la necesidad de mejores condiciones para hacer los laboreos, condiciones que no se han dado, y así todo se va atrasando”.

Señaló, al respecto, algo que normalmente es una tentación para el productor, que les hacía pensar en llegar 30 mil has de trigo: “cuando hay un rastrojo de soja espectacular que se termina de trillar aunque no estaba pensado sembrar trigo allí surge igual la tentación y muchos siembran, eso aumenta el área, pero eso este año no pudo darse, y también trancó”.

Al inicio de esta semana, dijo, increíblemente en los últimos días de junio quedaba algo de soja por cosechar en algunas chacras, también maíz y sorgo, con una siembra de trigo muy lenta, existiendo incluso la ineludible decisión en muchos casos de cambio de variedades de ciclos largos por otras variedades más adecuadas a la nueva realidad que están afrontando los agricultores.

Originalmente se pensaba este año sembrar cultivos de invierno, principalmente trigo, pero también cebada, en unas 30 mil has (superficie similar a la sembrada hace un año por parte de los socios de la cooperativa), “pero si analizamos ahora en detalle lo que son las reservas de semilla y órdenes de maquinación de semilla propia de los productores andaremos en unas 24 mil has; pero hoy hasta dudamos si vamos a llegar a eso”.

Entusiasmo desinflado

Sobre qué estado de ánimo ha apreciado últimamente en los productores, Núñez no vaciló en afirmar que “el productor no tiene muchas ganas de sembrar, está sembrando medio como obligado, por un lado porque habitualmente se necesita hacer caja y hay un área que es necesario hacer, pero no le veo mucho entusiasmo”.

En otro orden, sobre cómo se han ido adaptando los socios de la cooperativa a lo que exige el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) mediante los planes de uso y manejo del suelo, indicó que “están en un proceso de adaptarse, algunos productores le encontraron rápidamente la vuelta y se acomodaron. Sobre todo todos aquellos productores que pensaban que iban a hacer cobertura, que no pensaban hacer trigo y la sembraron con avión y hoy están tranquilos. Aquellos que decidieron no sembrarla con avión para sembrar después de cosechar la soja no las han sembrado y tienen la incertidumbre de qué hacer, porque estamos en junio y si haces una cobertura hoy que te va a nacer en julio y un mes después la estás quemando como que no cumplió la función”.

“Nos falta rodar, experiencia y darse cuenta que las coberturas hay que hacerlas temprano, previo a la cosecha de la soja, si no no funcionan; son cosas que los productores van a ir aprendiendo”.

El área de verano crece 30% cada año

La Unión Rural de Flores (URF) es una empresa cooperativa con 55 años. Nació a iniciativa de un conjunto de productores fruto de dificultades que había para comercializar granos, sobre todo girasol. Está muy asociada al negocio agrícola, pese a estar en una zona que ha sido fuertemente ganadera, aunque en los últimos años la frontera agrícola-ganadera cambió y hoy está en una zona prácticamente agrícola.

Un aspecto que contribuyó a afianzar su identidad agrícola fue que en 1973 la primera planta de silos de hormigón se construyó en Trinidad. Muchos lo atribuyen a la influencia de Benito Medero (quien fue ministro de Ganadería y destacado hacendado en Flores). Por ello hubo quejas desde otras zonas más agrícolas, recordó Álvaro Núñez.

La cooperativa, dijo, desde 2003 cuando se activó un fuerte desarrollo agrícola de la mano de la soja, logró un crecimiento muy trascendente. Actualmente, además de aquella planta original (ubicada en el cruce de las rutas N° 3 y N° 14), obtenida mediante el Plan Nacional de Silos, dispone de otra (inaugurada hace dos años, sobre la ruta N° 3 próximo a la ruta N° 23, unos kilómetros de Trinidad hacia el sur), habiéndose duplicado la capacidad de almacenaje alcanzando las 50.000 toneladas.

Hay, además, un área de cultivos que año a año se incrementa. En 2013/2014 el área de cultivos de verano sembrada por los socios de la cooperativa avanzó a 50.000 hectáreas (superando las 43.000 del ejercicio previo), con un peso del 90% para la soja y el resto de maíz y sorgo. Núñez resaltó que desde 2003 a la fecha se ha logrado un incremento anual en el área de verano del orden del 30%. En el área de invierno el peso del trigo es similar al de la soja en verano, con el resto dedicado a la cebada, existiendo este año una perspectiva de sembrar en 24 mil has.

En ese marcó hay una extensión de área agrícola propia de la URF, de unas 6.800 has, que se hace a través de un fideicomiso que se denomina Unión Agrícola.

Hace dos años la URF abrió una sucursal en San José, donde se encuentran las rutas N° 1 y N° 3, contemplando soluciones necesarias en esa zona para una adecuada atención a los socios en el aspecto logístico.
La URF posee unos 600 socios, con 100 a 130 involucrados en los planes de producción agrícola de la cooperativa. Los hay no solo en Flores y en San José, también en Soriano, Colonia, Durazno, Florida y Tacuarembó.

Núñez explicó que la URF brinda un sistema basado en cuatro pilares: asesoramiento técnico, suministro de insumos, logística en cosecha y almacenaje y comercialización. “Hacemos mucho énfasis en que un productor cuando trabaja con nosotros la idea es que lo haga en cada uno de esos aspectos, considerando que accediendo a determinados volúmenes podremos negociar mejor; tenemos un departamento técnico con 10 profesionales recorriendo los cultivos y el asesoramiento al productor no tiene costo, está dentro del servicio, pero pretendemos que sea consecuente y nos compre los insumos y nos remita su producción”, comentó.
Lluvia…

Complicación. La intención de El Observador Agropecuario al viajar hasta Trinidad era, además de dialogar con integrantes de la Unión Rural de Flores (una de las cooperativas que más ha evolucionado en los últimos años), visitar chacras para ver en acción a los agricultores y sus sembradoras y actualizar el banco de imágenes. Una vez más la lluvia estropeó los planes de los productores, que es lo verdaderamente preocupante. Las fotos de siembra se podrán hacer en otra oportunidad.
… y más lluvia

Las lluvias, mayores a las habituales este año y persistentes en las últimas semanas, atrasó en forma sensible la cosecha de verano, aún inconclusa, y atrasó la siembra de cultivos de invierno. No obstante, hay algo positivo: “normalmente se concentra la cosecha en dos meses y esta vez se estiró y eso da otros tiempos para manejar los granos, hacer movimiento entre las plantas, por ejemplo sacar trigo sin vender y molerlo”, dijo Álvaro Núñez, lo que con tiempo normal no hubiese sido posible. Lo logístico “es un debe, no tenemos capacidad de cargar rápido, no hay lugares, sobre todo cuando se juntan trigo y soja y no están los barcos en el puerto”, lamentó.

La cifra

2.200 kilos… de soja por ha es el rinde promedio obtenido este año por los socios de la URF.

 

 

 

“La idea ahora es llegar al 50% de lo que planeamos sembrar”

 

En línea: Francisco Albisu, productor agrícola

¿Dónde realiza su producción agrícola?
Al norte del departamento de Flores, por la ruta N° 3 rumbo a Young, y en Soriano en el límite con Flores, en la zona de Paso Lugo, en la ruta N° 14.

¿Cómo lo han afectado estos episodios de lluvias reiterados que hubo últimamente?
La primera complicación que se nos vino generando fue no poder sembrar en buenas condiciones, eso no se nos ha dado y en algo que hemos sembrado en el límite de las condiciones, porque a uno le entra un poco la ansiedad por sembrar, hemos tenido problemas inmediatos de exceso de agua, sembrás con humedad y llueven 10 mm y hay cuatro días nublados y eso es suficiente para tener una mala emergencia.

¿Le quedan cultivos de verano por cosechar? ¿Cómo le fue?
No, no nos queda, terminamos la cosecha de soja el 20 de junio, algo medio inédito, pero terminamos bien, con muy buena calidad de grano, increíble, sojas con 45 días de pronta a pesar de la humedad, de las lluvias, estaban excelentes. Logramos hasta obtener un viaje de semilla de soja en esos días. Los rendimientos sí se vieron muy afectados por la sequía de diciembre, la siembra de segunda que se hizo hasta el 8 o el 10 de diciembre se comió prácticamente 20 días sin lluvia y esas fueron las chacras más afectadas en su rendimiento y que más afectaron a la media general. Nosotros anduvimos en el entorno de los 2.000 kilos por hectárea y en el norte y noroeste de Flores hubo una incidencia mayor de todo eso que al sur y sureste de Flores, donde de pronto llovió un poco menos y hay suelos tal vez más nuevos en agricultura, más drenados, donde entonces se anduvo un poco mejor.

¿En trigo cuánto mermará el área a cultivar?
El área prevista estaba entorno a 1.200 hectáreas y vamos en 400. Y no se si vamos a poder sembrar mucho más, la idea ahora es  llegar a 600 hectáreas, al 50% de lo que planeamos sembrar.

Sin ser el factor lluvias y calidad de las chacras, ¿hay otros que expliquen un cambio en el área?
No está el caso de tener trigo sin vender, no está el caso de estar mirando mucho el precio, el trigo para nosotros es más bien para ajustarnos a los planes de uso y manejo del suelo, son suelos que en el plan estaba previsto sembrarlos con trigo y no lo vamos a poder hacer todo, no es algo voluntario, pero la idea era sembrar todo ese trigo así fuera pensándolo como un cultivo protector, que es lo que hemos hecho en los últimos dos años, utilizar el trigo como un cultivo protector con una esperanza de rendimiento de equilibrio. Por el momento la única limitante es el tema del tiempo, evaluando que con rendimientos promedio de los últimos años el trigo no es un cultivo para tener márgenes, pero sí que te ayuda a tener un buen control del tema erosión

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