8 de julio de 2014 17:11 PM
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Escándalo en otro negocio de la empresa vinculada a De Vido

Envalentonado por la buena recepción que obtuvo en Venezuela, donde construyó algunos silos y acaba de vender arroz y maíz con elevados sobreprecios, el empresario argentino Roberto Vignati intentó probar suerte también en Ecuador. Allí intentó convencer al Gobierno de financiar un proyecto de desarrollo agrícola. Pero todo terminó en un escándalo político y judicial, […]

Envalentonado por la buena recepción que obtuvo en Venezuela, donde construyó algunos silos y acaba de vender arroz y maíz con elevados sobreprecios, el empresario argentino Roberto Vignati intentó probar suerte también en Ecuador. Allí intentó convencer al Gobierno de financiar un proyecto de desarrollo agrícola. Pero todo terminó en un escándalo político y judicial, cuando su principal nexo con el gobierno de Rafael Correa, un publicista de Arrecifes llamado Gastón Duzac, se dio a la fuga del país luego de obtener un préstamo estatal de 800.000 dólares.

Las tratativas, reveladas oportunamente por la revista Vanguardia, comenzaron en setiembre de 2010, cuando a través de Duzac, el dueño de Bioart SA mantuvo reuniones con funcionarios de alto rango y estrecha ligazón con Correa. Quien admitió esos encuentros fue Francisco Endara, que era funcionario del Fideicomiso público “No más Impunidad” y cuñado de Pedro Delgado, primo de Correa y ex titular del Banco Central ecuatoriano. “Estuvo el gerente de Agroexportadora, Jorge Bulgarelli, y Roberto Vignati. Ahí los conocí a ellos”, declaró Endara.

Duzac, que años antes había sido compañero de carreras y socio del piloto Norberto Fontana, había desembarcado en Ecuador un año antes y seducía a los colaboradores de Correa con supuestas promesas de inversión. Incluso llegó a hablarles de la posibilidad de reflotar la aerolínea Southern Winds. Pero el negocio que buscaba generar para Vignati era otro: los argentinos participarían de un proyecto para la reactivación de un complejo agrícola llamado “Silos de Daule”.

En noviembre de 2011 el proyecto seguía en veremos. En una carta que envió a Santiago León, ministro de la Producción, el intermediario Duzac explicaba que esa iniciativa “ha sido desarrollada por una de las empresas agrupadas bajo Agroexportadora SA, la empresa Silos Marisa, de reconocida experiencia en Argentina”. Talleres Marisa SRL, con sede en Arteaga, es la empresa familiar de los Vignati, dueños a la vez de Bioart SA, la firma que exportó de modo dudoso arroz y maíz a Venezuel a.

Duzac era, por entonces, el representante oficial de Agroexportadora SA en Ecuador, y en ese carácter reclamaba de las autoridades un “aval de 10M”, o millones de dólares. Agroexportadora SA, con sede en Arrecifes, fue creada en 2008 por el mencionado Bulgarelli. Su vínculo con los Vignati es innegable y perdura todavía hoy: el estudio de abogados dirigido por María Eugenia Vignati, la hermana menor de Roberto, tiene a esa firma entre sus clientes.

Los intentos del dueño de Bioart por desembarcar en Ecuador quedaron documentados en la justicia de ese país. Y es que antes de que avanzara con esa iniciativa, el publicista Duzac tomó un préstamo de US$ 800.000 del banco oficial Cofiec -administrado por el fideicomiso “No más Impunidad”- con la excusa de que iba a montar una empresa de pagos electrónicos.

Al poco tiempo estaba claro que no tenía avales como para recibir el dinero. También que no lo devolvería.

Cuando la justicia ecuatoriana comenzó a investigar el caso, hacía rato que el representante de Vignati había abandonado ese país y regresado a Arrecifes.

Fuente: Clarin

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