1 de septiembre de 2015 11:52 AM
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Hagan sus apuestas

Hasta ahora las proyecciones de los grandes organismos internacionales como el USDA y el Consejo Internacional de Granos no toman en cuenta un efecto adverso de El Niño sobre la oferta de alimentos. Hay analistas que insisten que un rebote de precios no está tan lejos.

Las proyecciones de los organismos internacionales como el USDA o el Consejo Internacional de Granos siguen mostrando un mundo más que abastecido de granos y alimentos mientras también siguen las previsiones sobre posibles restricciones y alza de precios por efecto de El Niño. Hasta ahora el mercado le está dando la razón a los primeros ya que el efecto de El Niño –sea por menores lluvias en el sudeste de Asia o en Australia- todavía no se ha visto con claridad. Estamos hablando de un evento que sería el más fuerte desde 1997/1998.

El jueves 27 el Consejo Internacional de Granos elevó su proyección sobre los stocks de trigo y granos forrajeros (maíz, cebada, sorgo, entre otros) en 2 millones de toneladas hasta 447 millones de toneladas para 2015/2016. De concretarse, sería el mayor nivel de existencias en los últimos 29 años. En su informe de agosto el consejo subió su pronóstico de producción mundial en 18 millones de toneladas hasta 1.990 millones debido a cosechas de trigo y cebada superiores a la esperada en el Mar Negro y la Unión Europea.

Para el trigo la entidad subió su pronóstico de producción mundial en 10 millones de toneladas hasta 720 millones con lo que llegaría al récord alcanzado en 2014/2015. Asimismo, estimó la mayor producción de sorgo en 20 años debido a la mayor cosecha esperada en Estados Unidos.

En tanto, el banco japonés Nomura señaló ese mismo día a través de un reporte que la demanda de alimentos podría superar lo estimado por algunos analistas dejando a los consumidores vulnerables a caídas en la oferta explicada, especialmente, al efecto de El Niño. Los analistas del banco escribieron que no sería necesario un gran ajuste negativo en la oferta de alimentos para generar un nuevo rebote de precios. Un efecto climático negativo podría ser acompañado por un mayor acaparamiento, especulación financiera y proteccionismo comercial, agregó el reporte del Nomura.

El índice de precios de la FAO cayó en julio a su menor nivel desde 2009 debido a las amplias cosechas mundiales de granos a lo que suma un descenso drástico en los valores de los productos lácteos y de aceites vegetales.

En un eventual rebote de precios los países que gastan mayor parte de sus ingresos en alimentos serían los más afectados con un crecimiento que se desacelera junto a presiones inflacionarias. Bangladesh, Argelia, Egipto, Nigeria y Pakistán serían los países más vulnerables. En tanto, grandes exportadores netos de alimentos –incluyendo a Nueva Zelanda, Uruguay, Holanda y Argentina- se beneficiarían.

Fuente: Agrotemario

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