2 de septiembre de 2015 14:07 PM
Imprimir

El ataque de las langostas: La plaga de Egipto que llegó para quedarse en Santiago

¿Qué pasaría si les comieran 2,5 hectáreas de su cultivo en una hora, o si tuvieran una nube de plagas sobrevolando sus cultivos? En Infocampo te contamos cómo combatirlas.

Parece un chiste pero no lo es. Una de las antiguas plagas de Egipto se vino a vivir a la Argentina, más precisamente a Santiago del Estero. En este caso, Moisés no tiene nada que ver, pero bien vendría que alguien aporte sus conocimientos y explique por qué sucede esto.

Lejos del mito rural, el ataque de las langostas está haciendo estragos en las localidades santiagueñas de Quito, San Martín, Sarmiento y Figueroa. Con un poder digestivo de 7 a 8 hectáreas por hora, esta plaga está enloqueciendo a los productores rurales de Santiago que no se animan a dejar solos sus campos por si una nube les cae sobre el campo.

¿Digo nube? Sí, así es. Llegan en una nube de aproximadamente 5 kilómetros y bajan a tierra para comerse todo lo que haya sembrado. Su dieta principal por ahora es la alfalfa y la cebolla, pero lamentablemente las langostas son menos consideradas que los consumidores y no pagan los $30 por kilo.

Juan Pablo Karnatz, productor de la zona, habló con Infocampo y comentó el extraño fenómeno. “Te meten miedo. Al principio me reía, pero después de verlas llegando a mi campo, no me reí más. Es una nube negra de 5 kilómetros que vuela alto y se acerca a tu campo, pero baja rápido a tierra. Te comen todo en pocas horas y no te dan tiempo para hacer nada. Encima tienen el tamaño de un dedo índice”, explicó.

“Cuando hace calor aparecen, y se supone que van hacia Catamarca, pero por ahora no se han ido, y ni sabemos de dónde vienen”, amplió Karnatz, quién además subrayó que “hasta ahora nadie nos ha dado una explicación clara de por qué pasa esto, pero lo que si es seguro, es que sino estás en el campo cuando llegan, se comen todo”.

Cabe destacar, por más obvio que parezca, que no existe Emergencia Agropecuaria, Seguro Rural o nada parecido que pueda ayudar a los productores santiaguinos. Y por si fuera poco, no se pueden fumigar. “No podes fumigarlas, no hay manera porque vuelan muy alto y son rapidísimas”, aclaró el productor.

 


La cura

¿Un espantapájaros, un agroquímico comercializado por las grandes empresas, un francotirador? No, nada de eso. Pero lo que si sirve es el RUIDO. Cualquier ruido propiciado por un motor las espanta rápidamente del campo, impidiendo al menos que se coman todo. “Hay que ir rodeando el campo con la camioneta y tocar bocinazos constantemente. Eso es lo que las espanta. Cualquier ruido fuerte de motor hace que se vayan”, concluyó Karnatz

Fuente: Agromeat

Publicidad