2 de septiembre de 2015 18:10 PM
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Advierten sobre la falta de rentabilidad en maíz de primera

A poco de comenzar la siembra del cereal, lo asegura la Bolsa rosarina teniendo en cuenta los precios que se proyectan para el otoño del 2016

La ventana de siembra del maíz de primera está por abrirse en la zona núcleo, pero hay muchos productores que no tienen estímulos ni para acercarse a mirar. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que solo les quedará el 5% de lo que produzca esa hectárea, lo que representa un margen de 80 dólares, pero siempre y cuando cosechen por lo menos 95 quintales por hectárea y la cotización trepe a 122 dólares por tonelada cuando cosechen en abril.

Con un valor de 100 dólares por tonelada, el precio al que se viene comercializando el cereal en las últimas semanas, el resultado económico en el lote es negativo (se pierden 55 dólares por hectárea) y son números que se hacen, además, en campo propio.

 

“Con los bajos precios internaciones del cereal y los altos costos en dólares urge eliminar las restricciones a las exportaciones, bajar las retenciones al maíz y reducir la presión tributaria. En el escenario actual, el maíz de primera tiene pocas posibilidades de ser rentable salvo que se logre un aumento en los precios y excelentes rindes. Un objetivo que parece difícil de alcanzar”, advierte el informe que elaboraron Julio Calzada y Sofía Corina, del Departamento de Informaciones y Estimaciones Económicas de la Bolsa rosarina.

 

 

Los costos para producir el cultivo superan los 900 dólares por hectárea, calcula la Bolsa rosarina, sin contar impuestos ni retenciones.

 

El estudio se realizó tomando como variable de cálculo a un productor modelo que pretende sembrar 100 hectáreas de maíz de primera a 180 kilómetros de las terminales portuarias rosarinas. Además se consideró que utiliza un paquete tecnológico de punta, con un híbrido RR Bt de buena calidad. La inversión en fertilización y aplicación de herbicidas es óptima.

 

Se tomaron dos posibles cotizaciones para proyectar el resultado económico: la primera, 122 dólares por tonelada (el valor de la posición abril 2016 para el maíz en el Mercado a Termino de BuenosAires); la segunda, los 100 dólares por tonelada a los que se viene comercializando el cereal en el mercado físico de la Bolsa rosarina.

 

 

El alto riesgo climático, sobre todo después de las inundaciones de agosto, también suma incertidumbre entre los productores.

 

En el primer caso, el más favorable económicamente, el ingreso bruto asciende a 1.159 dólares por hectárea. Pero a este número hay que descontar el costo de los insumos (semillas, herbicidas, insecticidas, fertilizantes, etc.), las labores de siembra, pulverización y cosecha, los fletes, la comercialización y el acopio, entre otros gastos, que suman un total de 962 dólares por hectárea. Y también los impuestos (inmobiliario, ganancias y bienes personales, entre otros), que representan unos 115 dólares por hectáreas. Lo que deja un margen de unos 80 dólares por hectárea.

 

Si en la ecuación se suman las retenciones (20% para el maíz), a partir de un precio FOB de 173 dólares por tonelada, queda más que claro que el productor, que realizó la inversión y corrió con todo el riesgo, se lleva la porción más chica de la torta: solo el 5%.

 

El valor bruto de la producción (que surge de multiplicar las toneladas producidas por el posible valor FOB de exportación al momento de la cosecha) asciende a 1.643 U$S/ha. Los proveedores de insumos y servicios se estarían quedando con 962 U$S/ha (59% del total), los impuestos se llevarían 444 U$S/ha (el 27% del valor bruto) y los compradores de maíz se verían beneficiados por las restricciones a las exportaciones que hacen caer el precio al productor. Estos últimos se estarían quedando con 155,80 U$S por ha (9% del total). “Y finalmente al productor le quedaría la exigua cifra de 80 U$S por hectárea, lo cual representa apenas el 5% del valor bruto de la producción”, concluyen Calzada y Corina, que advierten que si este mismo cálculo se hace a partir de un valor de 100 dólares por tonelada los resultados son “pésimos” (se pierden 55 dólares por hectárea).

 

 

Con el precio que se proyecta para abril, al productor apenas le quedarían 80 dólares por hectárea en campo propio, pero hay un enorme riesgo de que los números sean todavía más bajos.

 

A esta dificil coyuntura financiera hay que agregar la preocupación que generaron los excesos hídricos en el sur de Santa Fe y en el norte de Buenos Aires. “Las napas altas y el riesgo hídrico actual atemoriza a los productores, que ahora dudan de la conveniencia de ‘enterrar dinero’ en las siembras de maíz temprano en un contexto de cuadros complicados y márgenes exiguos. Es un combo de altísimo riesgo que reduce aún más las intenciones de siembra”, advirtió un informe de la Guía Estratégica del Agro (GEA), que se publicó hace unos días.

 

Es cierto que los años “Niño”, como el que se pronostica para esta campaña, suelen estimular la siembra del cereal, que es más vulnerable en los años secos y es una buena herramienta agronómica para aprovechar un ciclo más húmedo. Pero el combo precios bajos, restricciones a las exportaciones y fuerte presión fiscal parecen haber demolido esta ventaja y dejaron al maíz en la lucha por salvar los costos.

Fuente: Clarin

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