4 de septiembre de 2015 17:25 PM
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Piden pan, no le dan

El Gobierno se sigue “comiendo” la renta del productor triguero, que cayó abismalmente en el área sembrada en la Provincia. Un informe que confirma el fracaso por precios internos, mercados externos y un factor climático que empeoró las cosas

 

Dice un versículo de la Biblia: “Simón, mira que Satanás va tras de vosotros para zarandearos como el trigo”. La planta más cultivada en el mundo, base de la civilización, la más importante de la Argentina junto a la leche, está realmente bajo las garras perversas de una política cuyo modelo estancó a nuestra red triguera. Hoy (y más adelante), con el fracaso de la cosecha, sin el rinde esperado y sin las toneladas que se esperaban, seguirán los problemas con el sector al estar “muy justos”.


Desde mayo de 2006, cuando Guillermo Moreno intervino por primera vez el mercado cerrando las exportaciones, el estancamiento se fue acentuando junto a las economías regionales agroindustriales, con pérdidas productivas, empresarias y de miles de puestos de trabajo. “El gobierno se queda con el 60 0 70 por ciento de lo que vendemos”, reconocen diferentes entidades y funcionarios. Estas intervenciones han provocado la quiebra de muchos pequeños y medianos productores, la concentración de los compradores y la pérdida del mercado de Brasil.

Para colmo de males, el poco benévolo clima de agosto tapó los campos en una porción grande de nuestra Provincia y de Córdoba.

Desalentados…

Arturo Navarro, asesor agroindustrial, ex presidente de Confedraciones Rurales Argentinas (CRA), expresó a Hoy que “el país por estas políticas dejó de producir en los últimos 10 años 27 millones de toneladas que a un valor FOB representaron 8 mil millones de dólares. Por retenciones, el productor pagó al estado 4.550 millones y si agregamos los costos de la intervención con las Roes, suman un total de 14.885 millones de dólares que extrajeron al productor”. Cifras que hablan de la decadencia de aquel país triguero productor y exportador confiable que supimos ser. Sin embardo, el Ejecutivo sigue haciendo todo para desalentar la siembra. Y en la Cámara de Diputados, por ejemplo, sigue sin tratarse por el bloque oficialista “los incentivos fiscales y económicos como permitir deducir de impuestos los fertilizantes que se utilicen para la implantación de trigo”, contó el diputado socialista de UNEN y dirigente ruralista de Federación Agraria, Omar Barchetta.

Desbordados…

Los primeros días de agosto trajeron las PASO y la feroz lluvia con registros por encima de los 300 milímetros, lo que afectó en mayor medida a los campos bajos o próximos a los cursos de agua, aún desbordados. El informe agrícola de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires dice que “aún es imposible cuantificar las pérdidas sobre el área implantada con trigo, y en paralelo muchos productores no pueden ingresar a sus campos”. La región más castigada y con alto porcentaje de pérdidas son la Cuenca del Salado y el centro de la Provincia (Chacabuco, Carmen de Areco, Salto, Lincoln, Vedia, Rojas, Arrecifes, Luján, Ayacucho, por citar algunos distritos). “Pero no es solo Buenos Aires, tuvimos la oportunidad de volar y hay una región del sudoeste cordobés donde son muy importante las pérdidas que hay allí”, explicó otra fuente ruralista.

Atrasados…

Una estadística increíble se dio en el ciclo 2013-2014 en que se sembraron 3,4 millones de hectáreas sembradas, casi las mismas que 110 años atrás, cuando en el ciclo 1902-1903 el país sembró 3,69 millones de hectáreas de trigo. Los números en 1928-1929 llegaron 9.2 millones de hectáreas, tiempo éste en el que la siembra se hacía con arados de rejas y sembradoras tiradas por caballos. La producción de 2015, según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, sería de 14 millones de toneladas disponibles para vender (sumado el remanente del año anterior, 1.8 millones).

 

El debate en las aulas

El pasado jueves la Facultad de Agronomía de la UBA reunió a reconocidos especialistas, académicos y representantes de organizaciones gremiales y abrió un debate sobre la situación actual del agro.

Allí estuvo disertanto, entre otros, el vice de la SRA, Daniel Pelegrina: “Argentina tiene el beneficio de tener cuotas de exportación privilegiadas, con ciertas preferencias en un mundo competitivo. En lo primero que hay que trabajar es en las retenciones a las exportaciones, respecto de lo que es competitividad y tipos de cambio. ¿Qué nos espera? Un mundo que va a seguir demandando lo que nosotros producimos”.

El decano de Agronomía, Rodolfo Golluscio, resaltó el debate fructífero y la calidad de los disertantes, cerrando la jornada con una frase que dejó encendida una luz de esperanza. “Se avecinan las elecciones y hay expectativas de cambios en el sector. Es fundamental traer la realidad a la facultad”.

 

“Comíendosela los gorgojos”

Por Egidio Mailland (Presidente Coninagro. Necochense, 58 años)

“A esta altura, nos quedan más de 3 millones y medio de toneladas de trigo perdiendo calidad, comiéndosela los gorgojos o en algunos casos con bolsas flotando en el agua sin exportar. Nunca vamos a entenderlo. A los presidenciables que vienen, y con los que hemos hablado, también lo ven así… nunca más tiene que suceder. Se ha creado un problema financiero my fuerte en la Provincia, porque es el cultivo por excelencia, porque se desfinanció una gran parte como el sudeste y sudoeste, entrando en un descreimiento del productor, que al no poder venderlo o cada vez que lo vendía era con mercados intervenidos, pierde enormes cifras de dinero.

Todo hizo que hoy cayera estrepitosamente el área sembrada, a un límite nunca visto de tan poco trigo sembrado.

Me tiene extremadamente preocupado los próximos 6 meses, en lo que no se va a ver nada de los cambios, y una vez más van a quedar productores en el camino. Los que están a cargo de esto, no se hacen cargo de esto, mirando para otro lado y acusando a mercados europeos o extranjeros, etc, etc, soltándole la mano a la gente que no tiene muchas chances si las soluciones no vienen pronto. Pareciera que hablamos dos idiomas distintos.

Modelos que fracasaron hace mucho, pero somos especialistas en cometer dos veces los mismos errores

Fuente: Hoy - La Plata

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