6 de septiembre de 2015 13:47 PM
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Drones: la hora de la información

•Hasta el momento es más fácil conseguir aparatos que datos útiles para la producción. Emprendedores con sede en Esperanza apuntan a brindar un servicio capaz de darle una vuelta de tuerca a la optimización de recursos en el campo.

Los drones son la más reciente herramienta que ingresó al mundo agropecuario. En apenas un par de años los vehículos aéreos no tripulados cobraron relevancia y avanzaron, ocupando espacios destacados en publicaciones, expos y eventos técnicos. Sin embargo no dejan de ser una novedad y, por el momento, la mayor explosión se produjo en la oferta de equipos. Lo que está por venir es el procesamiento de la información que pueden recabar y así delinear servicios concretos para todos los rubros del sector.

Con ese objetivo concreto el ingeniero agrónomo José Jáuregui, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de Esperanza (FCA), y Joaquín Lascombes (a punto de egresar en la FAUBA) iniciaron una de las primeras empresas del país orientadas a generar -sobre la base de imágenes tomadas desde drones- índices de eficiencia en el pastoreo, producción de biomasa por hectárea, implantación de cultivos, carencias nutricionales o nivel de proteína en grano. “Hoy el cuello de botella de la actividad es el proceso de imágenes; ahí es donde hay que meter más cabeza”, afirmó Jáuregui.

En épocas de crisis de rentabilidad, como la actual, en la que se requiere una mayor profesionalización y optimización de recursos en el campo, la información que proveerán desde AgDron Argentina podría ser la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por ejemplo, posibilitaría ahorrar herbicidas al facilitar una aplicación selectiva sólo sobre los puntos enmalezados de un lote. O a un tambero, informarle con precisión la cantidad de forraje que produce un potrero (o con qué eficiencia se cosecha) y así mejorar la planificación del pastoreo o la carga animal.

Analizar es la cuestión

“Le estoy apuntando mucho a la parte forrajera porque creo que es el nicho donde hoy hay mucho para hacer y menos gente trabajando; y donde puede haber mayor impacto”, explicó Jáuregui a Campolitoral.

Para el tambo, sería de gran utilidad para optimizar el uso del pasto, insumo clave para producir con costos menores. “Es el recurso más barato, pero cuando se aprovecha; porque puede producirse mucho y dejarlo en el campo; o no producir equis cantidad y creer que está produciendo más de lo que realmente tiene”. El trabajo con el dron, podría detectar zonas más productivas o hacer ajustes donde se vea menor rendimiento. “Ya tenemos un trabajo en marcha -adelantó- para correlacionar índice verde con productividad de alfalfa, que luego hay que correlacionar con nuestras cámaras”. Incluso remarcó la importancia de la herramienta para el manejo de pastizales naturales, sobre lo que hay menos información.

La empresa se inició a comienzos de año y se equipó con dos drones: un cuadricóptero y un ala voladora. El primero cuenta con una cámara RGB (sigla de Rojo, Verde y Azul en inglés). El otro, de origen francés, tendrá una cámara infrarroja (NIR) y cuenta -como ventaja- con una mayor autonomía de vuelo, que puede llegar a 45 minutos. El equipamiento lo completan un posicionador satelital (GPS), nootebok y cámara GoPro de alta definición para hacer videos aéreos.

El mecanismo funciona así: durante el vuelo los drones toman cientos de fotos que luego, con un software específico, componen una especie de gran imagen 3D denominada ortomosaico. Esa imagen se descompone en las bandas de color que tenga la cámara (R-G-B-Infrarrojo-etc) y se confecciona una imagen compuesta a la que le asignan colores diferentes, según la intensidad del reflejo. A partir ahí se elabora un índice, que puede indicar -por ejemplo- cobertura de vegetación para determinar la eficiencia en la siembra de un lote.

Las cámaras tienen una resolución tal que toman 1.6cm cuadrados x pixel. “A los fines prácticos es inútil, no vas a hacer una aplicación con esa precisión, a lo sumo puede evaluarse la eficiencia de pastoreo en un lote”, precisó Jáuregui. Por lo tanto se reducen a 20/30cm por pixel, una precisión muy superior a la de un satélite que toma 30 metros cuadrados por pixel. Además, agregó que hay una ventaja temporal del dron, ya que el satélite pasa una vez cada 15 días, “con el agravante de que si justo está nublado se pierde la oportunidad”.

Si el objetivo fuera combatir malezas, ese mapa se transforma a un formato para ser cargado en la pulverizadora y que esta aplique el herbicida de modo selectivo.

Sin embargo el mayor potencial que avizora Jáuregui es para fertilizaciones. “Hacer dosis diferenciales a partir de un índice verde, que detecte zonas del cultivo con más o menos necesidad de nitrógeno”. Al respecto, comentó que en maíz se puede usar con facilidad a 35 días de la siembra con un fertilizante líquido.

Otro punto importante a favor de la herramienta es la utilidad de los diagnósticos. “Por ejemplo se suelen hacer análisis post cosecha, por ejemplo de rindes, que sólo sirven para tomar decisiones en la campaña siguiente. A veces puede haber excepcionalidades que al año siguiente no se expresen”.

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Optimizar recursos

La “veta” más interesante que vieron los emprendedores fue la de optimizar recursos en momentos de crisis como el actual. “El futuro es la combinación con las herramientas que ya están en marcha”, dijo Jáuregui, y citó mapas de suelos o imágenes satelitales con las que pueda hacerse un seguimiento histórico del lote. “Lo que es nuevo son los drones, las imágenes aéreas siempre han estado”. Por eso los drones no llegan a reemplazar herramientas, sino a complementar las existentes, principalmente las de precisión. Con la aspiración de ser “contratistas del aire”, junto a Lascombes ya definieron un paquete con servicios y precios, mientras terminar de ajustar el “know how”.

Si bien es “muy fácil detectar superficie con cultivo o sin cultivo”, identificar malezas necesita de algoritmos que las identifiquen o bien las discriminen entre un cultivo comercial. Por ejemplo hay fórmulas para detectar la arquitectura del maíz y lo diferencian de otras plantas. No hay softwares diseñados, sino que hay empresas que ofrecen el servicio.

En tal sentido, comentó que ya están en contacto con dos empresas EE.UU. especializadas en algoritmos para la interpretación de los mapas. “Plataformas (drones), hay un montón de posibilidades de adquirirlas, lo que hay poco es gente capacitada y sistemas para analizar las imágenes y entregar un producto”, indicó el docente de la FCA.

El servicio de estas empresas es online: procesan en la nube los datos que se les envían y luego entregan el resultado de la interpretación. Por este motivo, Jáuregui remarcó: “un 80% del tiempo invertido es en oficina y el resto a campo”.

Uno de los servicios que apunta a brindar el emprendimiento con sede en Esperanza son mapas de prescripción de fertilidad diferencial para detectar sectores del cultivo con carencias y realizar fertilizaciones puntuales. “La ventana de aplicación de fertilizantes no es tan larga, por lo que se hace una vez en el ciclo”, indicó el agrónomo, y agregó: “tendría que cobrar u$s1.5/ha por el análisis que puedo ofrecer yo”. En trigo, hay otro índice -más cerca de cosecha- para determinar índice de proteína y así aprovechar los premios por calidad en la venta del grano. “Si uno tiene lotes diferenciale puede hacer cosechas diferenciales para no mezclarlo y entregarlo segregado”, afirmó. En el sur de Buenos Aires -dijo- lo están haciendo con muy buenos resultados.

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Recorrido. El software del dron muestra la cantidad de puntos donde se tomaron imágenes (izquierda) y el plan de vuelo versus el recorrido efectuado (derecha).

Desde abajo

Los drones cuentan con infinidad de utilidades en cultivos intensivos y forestales, ya que sólo con RGB se puede detectar altura de copas para saber cuales son los árboles listos para cosechar. También pueden realizarse mapas topográficos para determinar pendientes. De todos modos, “la idea es avanzar con mejores cámaras multiespectrales o hiperespectrales que tienen más bandas, pero son más caras”.

En la zona tambera, el potencial de trabajo está relacionado al forraje, ya que el aprovechamiento del pasto tiene una alta incidencia en el costo de producción. “Estamos tratando de ajustar biomasa con índices verdes, eso sí puede ser una herramienta para el productor más importante”, afirmó Jáuregui, porque mide la producción de pasto, algo muy engorroso con el método tradicional (el aro), además de poco preciso. “Si uno tuviera el dato de cuanto forraje produce el campo en distintos momentos del año se puede planificar mucho mejor la cadena forrajera y tomar decisiones en función de eso” como ajustar la carga animal según eficiencia de cosecha.

“Posiblemente en esta campaña podamos hacer los primeros vuelos”, se entusiasmó. Y explicó que el interés por esta herramienta surgió a partir de un curso sobre imágenes satelitales, en el marco de su doctorado, que tienen la falencia de tener muy baja resolución. El satélite, “da una información más bien macro, a nivel de cuenca o región; pero sobre el lote no y ahí el donde el dron hace diferencia”.

Decididos a la aventura, la premisa inicial de Jáuregui y Lascombes fue hallar información validada científicamente “para brindar un servicio fundamentado”.

Ahora es momento de aprendizaje y el mayor desafío es recopilar esos índices sobre los distintos cultivos. O sea, hacer su propia base de datos para futuras mediciones, recopilando información local “que después de se pueda compartir y ver cual es la aplicación práctica para el productor”.

Hace poco tiempo hubo un taller sobre drones en el INTA Manfredi. Allí supieron que de las 6 o 7 empresas presentes sólo 2 o 3 ofrecían servicios, el resto vendían el aparato. También que se ve una adopción muy lenta de la tecnología a nivel de establecimientos, al igual que la mayoría de las tecnologías que primero demoran pero luego crecen exponencialmente. Por eso, justamente, “la idea es empezar desde abajo para que cuando empiece a subir la ola nosotros ya estemos subidos”.

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Realidad y análisis. El ortomosaico es la foto (izquierda) y el índice VARIg remarca las zonas con y sin vegetación.

Fabrican en Santa Fe el primer dron inteligente para combatir malezas o enfermedades

  • La empresa CTS Sistemas, asentada en el Parque Tecnológico del Litoral de la ciudad de Santa Fe, se encuentra próxima a patentar el primer dron capaz de detectar y combatir malezas en un lote agrícola de manera autónoma.

 

El titular de la empresa, Diego Marcón, reveló a Campolitoral que se encuentran en la etapa final del proceso de patentamiento y pruebas a campo. Y que “en menos de 60 días” el producto estará disponible en el mercado.

Marcón evitó dar precisiones de diseño ya que aún no está terminado el trámite legal de registro, pero adelantó que el vehículo cuenta con autonomía de vuelo de 3 horas y es capaz de cargar 40 kg de producto, además de hacer pulverizaciones inteligentes. “Cuenta con la posibilidad de saltar un paso: mientras hace el trabajo detecta la maleza y la pulveriza”, aseguró.

“Tiene despegue vertical, vuela como un dron tradicional pero sale de los cánones en cuanto a la configuración del software, similar al de las máquina pulverizadoras, con la ventaja de no pisar el cultivo”, agregó.

El producto estará destinado a las empresas de aeroaplicación, que tienen la suficiente capacitación y manejan costos acordes.

Aún “no hay aún esquema de precios definido”, dijo el titular de CTS Sistemas, y reveló que contarán con capacidad para fabricar de 2 a 4 equipos por mes, en una planta de montaje en Crespo, Entre Ríos.

Fuente: El Litoral

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