9 de septiembre de 2015 02:55 AM
Imprimir

Rizobacter: El aliado para una campaña de soja que requiere mayor eficiencia

Los inoculantes larga vida, la tecnología osmoprotectora y la bioinducción elevan el potencial de cada semilla para evitar re siembras, superar alteraciones climáticas y asegurar el rinde de la inversión.

La próxima campaña de soja obliga a los productores a optimizar sus estrategias de siembra.  Los factores climáticos sumados a un replanteo de los esquemas de producción, no dejan margen a las improvisaciones. Es en este marco donde la inversión en tecnología cumple su principal  función: asegurar rindes.

Con el conocimiento de las necesidades de los productores  y con la probada eficacia en distintas zonas agronómicas de la Argentina, aún en condiciones de estrés climático,  Rizobacter posiciona su  línea de inoculantes y la tecnología de la bioinducción que aportan microbiología de última generación en los tratamientos  de las semillas y amplían la ventana siembra, momento clave para el éxito de un cultivo. La alta complementariedad con fungicidas e insecticidas hace posible obtener una semilla de calidad superior, más resistente, con mayor vigor y poder germinativo.  Esto se refleja en un mejor de stand de plantas y en la expresión  de todo el potencial genético durante el ciclo vegetativo, asegurando siempre una adecuada nutrición nitrogenda del cultivo a través del correcto funcionamiento y el aporte de la fijación biológica producida por las bacterias .

La tecnología osmoprotectora ,  la bioinducción y los inoculantes larga vida, son desarrollos de Rizobacter orientados a prolongar la supervivencia bacteriana y su comunicación con el entorno .  Esto ha permitido dar  un salto evolutivo en los tratamientos profesionales de la industria que ofrecen semillas listas para sembrar, con la complementación de inoculantes larga vida, fungicidas  e insecticidas, simplificando considerablemente las tareas del productor y reduciendo los costos. Está práctica, que asegura la correcta aplicación y funcionamiento de cada uno de los productos evita los riesgos de tener que volver a tratar las semilla y, por lo tanto, previene  perjuicios económico y operativos en la campaña.

Un repaso por los logros alcanzados con estas tecnologías, permite dimensionar la optimización de la pre siembra y  el valor agregado que el productor puede capitalizar en cada semilla de soja:

Bioinducción : Por medio de la comunicación de bioseñales, los bioinductores preparan la planta para relacionarse mejor con su entorno y disponer de mayores recursos para desarrollarse. Aún en situaciones de estrés, tienen una alta capacidad para promover la asociación simbiótica con bacterias de rhizobium, produciendo así una actividad rizosférica mayor y una nodulación más efectiva, que le permite optimizar la fijación biológica del nitrógeno.

Entre los beneficios que aporta esta tecnología, uno de los factores medidos que va a ser relevante durante la presente campaña, es la mayor capacidad de colonización de las bacterias sobre las raíces durante condiciones de anegamiento. Los excesos hídricos que se vienen manifestando y que, según se pronostica, seguirán durante la presente siembra tienen un impacto directo sobre la relación planta-bacteria reduciendo notablemente la formación de nódulos. Con los bioinductores se obtienen desarrollos nodulares muy superiores, aun en estas condiciones de suelos saturados debido a la velocidad con la cual las bacterias inducidas logran establecerse en las raíces y formar nódulos.

Tecnología TOP (Tecnología OsmoProtectora) presente en el inoculante Rizoliq TOP y en el bioinductor Signum, genera una protección interna en las bacterias que permite tener una ventana de siembra de hasta siete días, facilitando el trabajo del productor. De esta manera, no es necesario tener que volver a tratar la semilla si se tiene que detener la siembra ante alguna eventualidad por este periodo de tiempo. Esta es una herramienta muy valiosa porque permite mantener la calidad del tratamiento por más tiempo, sin la necesidad de incurrir en el gasto de volver a tratar la semilla. Comparado con métodos tradicionales, la inclusión de sustancias OsmoProtectoras promueven un alto rendimiento metabólico y fisiológico de las bacterias, que tienen una mayor supervivencia sobre la superficie de la semilla, se adaptan mejor a la diversidad de los ambientes agrícolas y a situaciones adversas como estrés hídrico y químico.

Inoculantes larga vida: Los  LLI (por su sigla en inglés Long Life Inoculant), permite tratar la semilla hasta 60 días antes de su siembra junto a fungicidas e insecticidas, una supervivencia bacteriana que hasta hace muy poco era impensada en la integración del inoculante con productos de origen químico.

Los LLI se han vuelto aliados de la industria semillera de punta,  que ofrecen semillas listas para sembrar de calidad superior.  El tratamiento profesional garantiza la aplicación de dosis adecuadas con una  mayor uniformidad y distribución de los productos, claves para la eficiencia de la práctica.

Estas tecnologías desarrolladas por Rizobacter agregan valor en el punto de partida para la optimización de todo el ciclo productivo, aportan herramientas para afrontar momentos críticos de estrés climáticos, además de contribuir a un sistema más eficiente y sustentable, al evitar resiembras, pérdidas de tiempo y recursos económicos.

Fuente: Agromeat

Publicidad