10 de septiembre de 2015 01:00 AM
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De la “suma cero” al “ganar-ganar” en las agro exportaciones

Vinculado a la alimentación de su población y al desarrollo de su sistema agroalimentario, la Argentina en su historia, se ha debatido entre dos desafíos, cuidar el costo de los bienes básicos de consumo para su población, por ejemplo los alimentos, y la dinámica de la actividad de su sistema agroindustrial como motorizador del desarrollo […]

Vinculado a la alimentación de su población y al desarrollo de su sistema agroalimentario, la Argentina en su historia, se ha debatido entre dos desafíos, cuidar el costo de los bienes básicos de consumo para su población, por ejemplo los alimentos, y la dinámica de la actividad de su sistema agroindustrial como motorizador del desarrollo del país.

 
Varias fórmulas se han aplicado en la historia de nuestra nación para enfrentar estos dos desafíos, pero el resultado obtenido dista del óptimo. Revisando las políticas públicas aplicadas para hacer frente a estos desafíos se puede inferir que subyace un supuesto que el trabajo de investigación realizado demuestra que es falso: castigar, poner freno de mano, limitar el potencial, aplicar trabas a la actividad agroalimentaria, no ha sido la política económica apropiada para ‘armonizar’ los dos desafíos expuestos: mejorar la alimentación de los argentinos y hacer un máximo aprovechamiento de las oportunidades que nos presenta el mundo.

 
Nuestros hermanos brasileros han aplicado en la administración de Lula Da Silva el conocido plan Hambre Cero. En este el programa Bolsa Familia jugó un preponderante rol (tarjetas de débito a amas de casa que permiten adquirir alimentos). A través del mismo, este año, un 28% de la población, unos 56 millones de personas, reciben asistencia para que puedan tener acceso a una canasta nutritiva y sana de alimentos.

 
Desde la teoría de suma cero, el potencial del sistema agroalimentario de Brasil, por el ‘costo’ de que 56 millones de personas (programa alimentario asistencial más grande del mundo) tengan acceso a una canasta saludable de alimentos, la competitividad de su sistema agroalimentario debería ser menor. Sin embargo, las exportaciones agroalimentarias de Brasil, que en el año 2000 eran de 20 mil millones de dólares, serán este año de alrededor de 100 mil millones de dólares.
Estados Unidos es otra potencia agroalimentaria mundial que asiste con su programa denominado ‘SNAP’ a 42 millones de personas todos los años para cubrir la seguridad alimentaria del país. La performance en producción y exportaciones de sus productos ha tenido una evolución similar a la de Brasil.

 
En comparación a las otras potencias agroalimentarias del mundo, la Argentina está en condiciones de garantizar la seguridad alimentaria de su población, a la vez capitalizando las oportunidades que presenta el mundo. Según el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial, la Argentina para el año 2020 producirá 154 millones de toneladas de los principales productos agrícolas (versus los 110 millones de la campaña 2014/15) y 7.62 millones de toneladas entre todas las carnes (versus 5.58 millones estimado al 2015). Debemos empezar a aprovechar estas condiciones, siendo uno de los pocos países que pueden autoabastecerse de una canasta saludable de alimentos al mismo tiempo que exportar seguridad alimentaria al mundo.
Esto implica dejar de lado el juego de ‘suma cero’ para convertir estos dos desafíos en una situación ‘ganar – ganar’ para el desarrollo de la Nación.

Bernardo C. Piazzardi, Profesor y director RRII del Centro Agronegocios Universidad Austral
Fuente: El Cronista

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