11 de septiembre de 2015 12:40 PM
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El hombre que le ganó a Monsanto

La Justicia francesa confirmó la responsabilidad de Monsanto en la intoxicación de un agricultor que utilizaba un herbicida del grupo agroindustrial estadounidense. Ahora, la megaempresa tendrá que indemnizar “totalmente” a la víctima, dispuso la sentencia. Paul François fue intoxicado en abril de 2004 al inhalar vapores de Lasso, un herbicida de Monsanto que utilizaba en […]

La Justicia francesa confirmó la responsabilidad de Monsanto en la intoxicación de un agricultor que utilizaba un herbicida del grupo agroindustrial estadounidense. Ahora, la megaempresa tendrá que indemnizar “totalmente” a la víctima, dispuso la sentencia.

Paul François fue intoxicado en abril de 2004 al inhalar vapores de Lasso, un herbicida de Monsanto que utilizaba en sus campos de maíz en el suroeste de Francia. La multinacional había sido condenada en primera instancia en 2012 a “indemnizar totalmente” al agricultor, de 47 años, que sufre secuelas graves. Monsanto apeló ese veredicto y ayer fue confirmado por el tribunal de apelaciones de Lyon.

En la audiencia ante este tribunal, en mayo pasado, Monsanto alegó que su producto “no es peligroso” y que “los perjuicios invocados no existen”. Paul François, por su parte, está convencido de que la firma conocía los riesgos de la utilización del Lasso mucho antes de su prohibición en Francia, en noviembre de 2007. En efecto, ese herbicida fue considerado peligroso y retirado del mercado en Canadá ya en 1985, y en Bélgica y en Gran Bretaña en 1992.

El abogado de Monsanto, JeanDaniel Bretzner, consideró que la decisión del tribunal es “sorprendente, vistas las inexactitudes y errores que salpicaban la tesis de Paul François”. Pero “el combate va a continuar”, agregó el abogado, dando a entender que Monsanto presentará un recurso ante la Corte de Casación.

“Las firmas no están por encima de las leyes”, declaró por su parte François, tras conocerse el veredicto. “David puede ganar contra Goliat”, agregó desde el despacho de su abogado en París.

La vida de este agricultor se vino abajo el 27 de abril de 2004, cuando verificaba una cuba que había contenido Lasso e inhaló vapores tóxicos. Sintiendo mareos, tuvo apenas tiempo de explicar a su esposa lo que había ocurrido antes de desvanecerse y terminar en un servicio de urgencias escupiendo sangre. “De lo que pasó después, no me acuerdo de nada”, relató luego. Tras cinco semanas de tratamiento, volvió a trabajar, pero siguió teniendo problemas de habla, momentos de ausencia mental y violentos dolores de cabeza. A fines de noviembre, volvió a desmayarse en su casa, donde sus hijas lo encontraron inconsciente.

Siguió un largo período de hospitalización, durante el cual los médicos temieron varias veces que muriera, sin que nunca se hiciera el nexo entre su enfermedad y el herbicida. “De análisis en análisis, de coma en coma, los médicos terminaron por descubrir que sufría un importante problema cerebral. Mi familia empezó entonces a investigar sobre el Lasso”, explicó.

Fue recién en mayo de 2005 cuando se identificó la causa de su enfermedad: el monoclorobenceno, disolvente sumamente tóxico y que representa el 50 por ciento de la composición del herbicida.

Fuente: Pagina 12

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