11 de septiembre de 2015 12:51 PM
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El maíz ante el cambio climático

La alta variabilidad e intensidad de los fenómenos meteorológicos obliga a modificar las estrategias para la producción agrícola.

La intensidad de los fenómenos climáticos que se observa en los últimos años, acompañado de temperaturas en ascenso y mayor frecuencia de lluvias, obliga a los productores a evaluar distintos tipos de variables al momento de decidir la siembra de maíz, de acuerdo a las recomendaciones aportadas por Gustavo Maddonni, investigador de la Faculta de Agronomía de Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet.

Maddonni, es el responsable del programa de capacitación que dicta la compañía Nidera, en el marco de las jornadas denominadas “Agricultura Consciente”, en este caso para el cultivo de maíz.

El investigador explicó que el cultivo de maíz se expandió por fuera de la tradicional región templado húmeda, llegando a zonas tropicales y hacia al oeste hasta ambientes que anteriormente eran definidos como semiáridos.

“Es por esto que la siembra arranca desde principios de agosto, con los maíces tempranos del Norte, hasta fines de enero o principios de febrero en regiones más templadas, con los que llamamos maíces tardíos”.

Al considerar las claves para elegir la fecha de siembra, el especialista señala que el maíz es sensible a heladas en todo su ciclo, “aunque puede tolerarlas hasta el final de la etapa de seis hojas liguladas”.

“También se debe considerar que el cultivo de maíz tiene requerimientos térmicos y que progresan más rápidamente por encima de ciertas temperaturas, que para la siembra es 10 grados y para el resto de las etapas de 8 grados”, puntualiza.

Respecto de cómo estimar la ventana de siembra, Maddonni explica que se debe contar con estadísticas climatológicas que permitan calcular para cada fecha en qué cantidad de años las temperaturas mínimas han estado por debajo de los 2 grados centígrados.

“Por ejemplo, en Ventado Tuerto, las fechas de principios de septiembre tienen algún riesgo de heladas pero con baja posibilidad de que ocurran con posterioridad a V7, por otro lado, aún sembrando hacia mediados de diciembre, se podría cumplir con la etapa de llenado sin ocurrencia de heladas tempranas que determinen una merma en el peso de los granos”.

En cambio, “más hacia el Sur, por ejemplo en Pehuajó, la siembra debería ocurrir hacia fines de octubre para poder cumplir el ciclo sin incidencia de heladas. Mientras que si se trata de maíces tardíos no debería ir más allá de principios de diciembre”.

El especialista recordó que en las zonas con períodos libres de heladas muy extendidos, como el NOA, la limitante principal es el régimen hídrico y en esos casos se debe contemplar que el período más crítico del cultivo, por las altas temperaturas, no ocurra en diciembre o enero, ya que los golpes de calor pueden reducir los rendimientos.

Maddonni explicó que cuando la temperatura a la siembra es menor a 12 grados se generan cultivos desuniformes.
“En esos casos, si recorremos el lote 30 días después de la siembra veremos que hay plantas que tienen más hojas que las que emergieron más tardíamente y esto genera pérdidas de rendimiento que diversos investigadores han estimado en el orden de 25 a 50 kilos por cada 1% de incremento de plantas tardías”.

Debido a que la variabilidad interanual de la primavera es mayor que la de los meses estivales, Maddonni señaló que la cantidad de días entre la siembra y la emergencia es mucho más variable en los maíces tempranos que en los tardíos.

 

Estrés hidrico

“Sin lugar a dudas, el balance de agua alrededor de la floración es el que afecta en mayor medida al rendimiento del cultivo, explicó Maddonni, a través de una menor fijación de granos”.

Respecto del momento de siembra, el investigador señaló que “podemos tener agua en la cama de siembra pero no tener agua almacenada en el perfil y esto, en un cultivo cuyo consumo total de agua puede llegar a 600 o 700 milímetros, es fundamental”.

“Entonces, a medida que atrasamos la fecha de siembra, al ir a un maíz tardío, la posibilidad de almacenar y completar la recarga de los perfiles es mayor. Por lo tanto, es importante tener en cuenta cómo ha sido el otoño ya que es la oportunidad de almacenar agua para aquellos maíces que se sembrarán temprano”.

Maddoni explicó también que en algunas zonas se estimó que si se tiene menos del 75% del agua que es capaz de almacenar ese suelo, es preferible demorar la fecha de siembra y hacer un maíz tardío y aclaró que en los maíces tardíos se desplaza la floración hacia épocas con mejor balance hídrico.

El cronograma de capacitaciones de Agricultura Consciente, al que se puede acceder libremente en www.agriculturaconsciente.com, continuará con la participación del Ingeniero Agrónomo Diego Santos que se referirá al impacto del cambio climático sobre el cultivo de soja y estará disponible online a partir del 22 de septiembre próximo.

Fuente: Agromeat

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