12 de septiembre de 2015 07:06 AM
Imprimir

Fórmulas únicas y mágicas para solucionar problemas

La Argentina se especializa en creer que para resolver sus problemas tiene fórmulas propias, diferentes de las utilizadas en otros países. La historia de la política económica presenta varios ejemplos de este tipo. A la convertibilidad, a fines de la década del noventa, se la podía sostener eternamente. Lo que pasara con el nivel de […]

La Argentina se especializa en creer que para resolver sus problemas tiene fórmulas propias, diferentes de las utilizadas en otros países. La historia de la política económica presenta varios ejemplos de este tipo. A la convertibilidad, a fines de la década del noventa, se la podía sostener eternamente. Lo que pasara con el nivel de endeudamiento o del gasto público era otra cuestión. Ahora, hay que exacerbar el consumo interno. Lo que pase con la emisión monetaria o el déficit fiscal tampoco interesa. El inconveniente es que la historia política y económica de la Argentina también tiene ejemplos de sobra que demuestran que cuando se persiste en una receta única, las cosas terminan mal.

 

Con el agro hay señales de alarma desde hace tiempo. Sucede con el maíz, por ejemplo. Según estimó la Bolsa de Comercio de Rosario, el área sembrada con el cereal caería un 23% en la campaña 2015/16 respecto del ciclo anterior. Eso, para el grano con destino comercial, significaría que se dejarían de sembrar un millón de hectáreas que, probablemente, pasen a la soja.

 

Hay países que, aun con problemas, aplican recetas diferentes. Brasil, que no tiene retenciones y corrigió su tipo de cambio, tendrá con el maíz una disminución menor del área a la que tiene la Argentina, según estima el consultor Sebastián Olivero, de AgroTecei. “Bajo condiciones climáticas normales podría producir unos 80 millones de toneladas, es decir un volumen 4,5% inferior con respecto a la campaña anterior”, explica.

 

El especialista apunta otro dato. Brasil terminó el ciclo 2014/15 con exportaciones récord. En agosto tuvo ventas por 4,5 millones de toneladas, una cifra nunca antes alcanzada. Y terminaría el ciclo “con ventas al exterior por alrededor de 28 millones de toneladas, un nivel 30% superior al ciclo anterior”, que superan el volumen total de la producción argentina. Si alguien argumenta que la diferencia entre un país y otro es favorable porque aquí se estaría “agregando valor”, en vez de exportar grano, no habría que perder mucho tiempo en contrastar con la potencia brasileña en las exportaciones de carnes vacunas, aviar y porcina.

 

El comercio internacional es difícil para los dos países. Según afirma Olivero, Estados Unidos, principal productor mundial de maíz, tendría existencias finales por 43,5 millones de toneladas “bien por encima de los 30,5 millones de toneladas promedio de las últimas cuatro campañas”. Con una demanda estable, el mercado reacciona hacia la baja de precios.

 

Aquí, mientras tanto, la producción maicera enfrenta una “situación de gravedad extrema”, según describe el director ejecutivo de Maizar, Martín Fraguío. “Supera cualquier discusión sobre cuánto va a caer el área”, afirma. “Por la relación entre los costos y los precios” el cultivo no es viable, añade. “Llevar el maíz de Córdoba a Rosario costará más que el precio del cereal”, sostiene.

 

Tanto Olivero como Fraguío coinciden en que podría haber algún cambio en esta tendencia para el maíz de siembra tardía si quien triunfe en las elecciones presidenciales de octubre próximo elimina los derechos de exportación y abre el comercio.

 

No sólo con los granos se advierten las consecuencias de insistir con las recetas únicas. Un empresario frutícola de la Patagonia se asombraba en estos días al leer en un diario chileno la crónica de una reunión entre empresarios frutícolas y las autoridades del Banco Central. Los empresarios chilenos elogiaban la devaluación de la moneda frente a los funcionarios porque les permitía recuperar competitividad. “Todos los mercados a los que accede la fruta argentina devaluaron su moneda: Rusia, 80 %; Brasil, 50%, y la Unión Europea, 15%, mientras que la Argentina la revalúa a niveles superiores a los de la convertibilidad, sacándonos de todos los mercados”, afirma. ¿Cuál es la consecuencia? El Alto Valle de Río Negro exportó un 50% menos que el año pasado. Y los efectos se trasladaron a toda la cadena. “Muchos productores quedaron a la deriva”, afirma el ejecutivo.

 

Frente a esto, la Presidenta propone una fórmula mágica: “sustituir exportaciones”, que consistiría en consumir en el país lo que no se puede enviar al exterior. Omite, entre otras cosas, que el nivel de costos internos y de presión impositiva dejan fuera de la cancha a quien quiere producir. Las consecuencias están a la vista.

 

 

maíz

80,1

Quintales

por hectárea

Fue el rinde promedio que tuvo el cereal en la última campaña, según la Bolsa de Cereales

 

 

la frase

Walter Feldkcamp

Director SRA en entre ríos

“Aun con tasas bajas cualquier crédito es caro con rentabilidad negativa”.

Fuente: Cristian Mira LA NACION

Publicidad