13 de septiembre de 2015 00:53 AM
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El encharcamiento de lotes hará que la soja pierda rentabilidad

“La cuenca del Salado es la más afectada y por ende la que más riesgo de baja presenta”, indicó a LA VERDAD el ex presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Junín, Javier Belligoi

En la zona núcleo pampeana este año los acuerdos de arrendamientos agrícolas registraron un ajuste bajista de 1 a 3 quintales por hectárea de soja con respecto a los valores negociados el año pasado.
Así los arrendamientos agrícolas quedaron segmentados en tres mercados bien diferenciados: ajuste parcial, fragmentación creativa y pauperización.

En tanto, las bajas en los alquileres dependieron de la escala, aptitud del campo, historia productiva y confianza de largo plazo entre partes.

El ingeniero agrónomo Javier Belligoi, en diálogo con LA VERDAD, indicó que los arreglos generales en arrendamientos este año se hicieron “a la baja” en el norte del partido de Junín.

“Podemos hablar de bajas del 20 por ciento aproximadamente, más al sur del partido se dieron más encharcamientos y ahí los contratos son a porcentaje de la producción”, explicó el profesional a este matutino.

“La cuenca del Salado es la más afectada y por ende la que más riesgo de baja presenta.

La cuenca implica aproximadamente un 60 por ciento del partido”, ahondó Belligoi ante la consulta.

Asimismo, el especialista advirtió que en la medida que haya acuerdo entre partes, es decir entre el dueño de la tierra y quien la trabaja, se mitiga la diferencia de precios.

“La buena aptitud agrícola de esta zona hace que la soja sea competitiva solo en campo propio”, diferenció no obstante.

Patrones diversos

En otras zonas pampeanas los acuerdos realizados en los últimos meses no parecen tener un patrón claro ya que se registraron acuerdos con quintales por hectárea de soja fijos, una base de estos con adicionales según rindes finales, y en algunos casos según escala de precios a cosecha.

También hubo acuerdos a porcentaje, muchos de estos últimos concretados por propietarios de empresas distribuidoras de insumos que ven en tales acuerdos una salida para evitar un derrumbe estrepitoso de la facturación o bien por productores tamberos, feedlots, que buscan hacerse de maíz en campos de la zona ante la perspectiva de una caída brutal de área de siembra del cereal.

La constante es que el valor por abonar de los quintales de soja se determinan en función de la cotización del contrato de Soja Mayo 2016 del Matba (Mercado a Término de Buenos Aires) en una metodología que ha consolidado en las dos últimas campañas agrícolas.

Los plazos de pago también son una alternativa en las negociaciones con falta de efectivo, y hay ejemplos como en la zona de influencia de Trenque Lauquen donde un campo de muy buena aptitud agrícola se negoció en 5,0 quintales por hectárea de soja a pagar en tres cuotas en los meses de junio, julio y agosto de 2015.

“Las zonas de más de 300 kilómetros al puerto son muy productivas. En esas zonas se pagaba más del doble hace dos años teniendo en cuenta la alta potencialidad de rendimiento.

En esas zonas se habla de aproximadamente dos millones de hectáreas menos en soja. En ese sentido, si se compara, la caída en Junín no se va a sentir tanto”, analizó finalmente Belligoi.

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