15 de septiembre de 2015 23:36 PM
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Bufalinos se la juegan por la certificación orgánica

COLOMBIA : Durante una gira de productores pertenecientes al círculo de excelencia del búfalo en Santander, los empresarios vieron las bondades de introducir el ordeño mecánico para la obtención de la leche de alta calidad. Además, conocieron los beneficios de certificar su producto como libre de químicos y tóxicos.
El círculo de excelencia de bufalinos conformado en Santander, que contó con el apoyo del Fondo Nacional del Ganado, participó en una gira por Cundinamarca. El viaje, que se llevó a cabo el pasado viernes, empezó en la Hacienda Loreto, ubicada en Sasaima, y luego conocieron la planta de Dibufala cuyas instalaciones están en el municipio de El Rosal.
En la primera parada, los 25 viajeros estuvieron en la finca que viene trabajando un sistema de lechería sobre los 1.8000 – 1.900 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m). A eso se le suma la introducción de un ordeño mecánico con las búfalas, con el propósito de ir introduciendo tecnología de calidad a la hora de extraer el lácteo.
Según indicó Clara Torres, coordinadora de la Unidad Regional de Desarrollo Ganadero, URDG, en Santander, para el FNG y quien hizo parte de la comitiva, el hecho de que las bufaleras ya estén pensando en usar tecnología para ordeñar a las búfalas es un avance notable y a largo plazo se verán los beneficios.
“A eso se le suma el esfuerzo de la empresa por certificarse en producción orgánica. Eso significa que la leche que están extrayendo no tiene ninguna clase de químicos ni tóxicos, por lo que a la hora de venderla, el pago es mejor. Además, ya tienen la empresa que les compra, entonces eso indica que el producto final (yogurt o queso), tendrá un mayor valor comercial”, sostuvo la funcionaria.
En tanto, Felipe da Costa, uno de los productores que participó en la gira, aseguró que la certificación en orgánico para los búfalos no es tan complicada, debido a que son un tipo de ejemplares que aprovechan muy bien las pasturas que se le suministran, por lo que el proceso está más en la clase de alimentación que se le da al animal.
“El beneficio de apostarle a ese título es que mercados especializados de Estados Unidos pagan muy bien un producto denominado como orgánico. A eso se le suma el precio que perciben acá en Colombia los productores que se la jueguen por obtener ese calificativo”, apuntó da Costa.
El recorrido finalizó en la planta de Dibúfala, compañía que ya viene trabajando en la elaboración de quesos y yogures, con destino a supermercados exclusivos en Estados Unidos
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