18 de septiembre de 2015 04:41 AM
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Las dos plazas: una sociedad dividida por una resolución judicial y la polarización política

El kirchnerismo protestó frente a los tribunales por la medida que anuló las elecciones; la oposición y los ruralistas, en cambio, festejaron la decisión frente a la Casa de Gobierno.

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- La grieta. Las sospechas de fraude en las elecciones del 23 de agosto pasado escenificaron ayer una división palpable entre los tucumanos: en la plaza Independencia, frente a las narices de la Casa de Gobierno, adherentes a los partidos opositores y ciudadanos de a pie celebraron el fallo que invalidó el comicio. A unas pocas cuadras de allí, en la plaza Hipólito Yrigoyen, los militantes kirchneristas montaron un acampe frente al Palacio de Tribunales. Amenazaron con plantarse allí hasta que se consagre gobernador a Juan Manzur, el ganador con 11,7 puntos de ventaja, según el polémico escrutinio definitivo.

El kirchnerismo tucumano se concentró en la plaza Yrigoyen, frente a los tribunales. El acampe comenzó después de que se conociera la nulidad de las elecciones provinciales impuesta por la Cámara en lo Contencioso Administrativo.

 

La manifestación contó con total apoyo del oficialismo: Manzur -acompañado por distintos referentes del kirchnerismo- participaron del desembarco de los más de 300 militantes. “Traidores a la patria”, se leía en una de las primeras banderas que se colgaron. También pasó por allí Gabriel Alperovich, uno de los hijos del gobernador.

 

Las leyendas, con el correr del día, subieron el tono: “Muerte a los traidores del Partido Judicial”. La tensión fue en aumento. Con sus declaraciones, los distintos referentes del oficialismo -tanto nacional como local- agitaron el descontento. Primero fue el gobernador, José Alperovich, que tildó el fallo judicial como un “golpe de Estado judicial”. La escalada verbal llegó hasta la Casa Rosada. “Es una decisión ridícula, destituyente, de una enorme gravedad institucional porque se mete con la voluntad popular”, remarcó Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete de Cristina Kirchner.

 

Fue ésa la consigna que tomaron decenas de vecinos de barriadas populares de esta capital y del interiore de la provincia. Cortaron calles e improvisaron un asado popular en la puerta de los tribunales. Rosa Nieva, una militante de la Banda del Río Salí, desafió: “Somos pacíficos, pero si provocan la violencia la vana a tener. Nos quedamos acá hasta que haya una solución”.

 

El intendente kirchnerista del municipio de Bella Vista, Luis Espeche, reconoció a LA NACION que trasladaron a los militantes para que se congreguen en la plaza. “Todos en el pueblo quieren estar acá”, justificó el jefe comunal el reclamo.

 

Anoche, los tribunales estaban literalmente rodeados por militantes kirchneristas que exigían una rápida solución sobre la nulidad de las elecciones provinciales. “De aquí no nos vamos a mover hasta que haya una sentencia de la Corte”, dijo a LA NACION el dirigente Sergio “Kiko” Arroyo, uno de los históricos del peronismo tucumano.

 

La decisión del máximo tribunal tucumano será clave para resolver la disputa política, después de que la Corte Suprema Nacional anticipara que no le corresponde pronunciarse sobre el tema.

 

En la plaza Independencia, la postal era diferentes. Había apenas un puñado de militantes radicales, el partido de José Cano, el rival de Manzur que recurrió a la Justicia con la denuncia de fraude. También se divisó a personas vinculadas al Partido Obrero.

 

Los militantes políticos coincidieron allí con un numeroso grupo de ruralistas, que mantiene desde hace semanas un reclamo por mejoras para el sector.

 

La Casa de Gobierno no lucía vallada, aunque había mucha policía. Decían los carteles: “Elecciones ya” y “fraude”. Y los manifestantes animaban la jornada con cánticos: “El que no salta es un ladrón”.

 

El candidato a legislador del opositor Acuerdo para el Bicentenario (APB), Eudoro Aráoz, justificó la poca cantidad de gente que celebró ayer el fallo frente a la Casa de Gobierno. “La gente ya está satisfecha. Pero, sobre todo, tiene miedo a la confrontación”, dijo. Y señaló hacia la plaza Yrigoyen, el otro rostro de una sociedad quebrada.

Fuente: La Nacion

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