18 de septiembre de 2015 10:50 AM
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Uruguay con inercia ganadera y aceleración ovina

La ganadería uruguaya va por una recta estable.

Durante una reunión con la prensa agropecuaria este martes en la Expo Prado, el ministro Tabaré Aguerre explicó los lineamientos de trabajo del Ministerio, los que resultan siempre estimulantes.

Naturalmente, mencionó el caso de la carne ovina con hueso de próxima habilitación por EEUU. En la ronda de preguntas un periodista del interior le planteó al ministro si habría alguna novedad respecto al abigeato. Que los productores estaban cansados.

El ministro señaló al subsecretario Enzo Benech, se produjo un instante de silencio y el subsecretario salió con un chascarrillo oportuno: “¿Ven? Así trabajamos en equipo: a mí me tocan las preguntas difíciles”, bromeó. Su respuesta no fue la más concreta. Es un problema que tenemos que resolver “entre todos”.
Pero la siguiente pregunta fue a lo muy concreto. El periodista de San José relató con lujo de detalles la llegada de una camioneta que había sido de escolares, con los asientos quitados y luego un desaguisado de corderos muertos y faenados. Apresados los montevideanos abigeos fueron rápidamente puestos en libertad, de modo que lo que para algunos fue angustia, desazón y daño, para otros fue una farra para contar a los amigos.

Allí Aguerre tomó la posta y destacó el desafío cultural que está por delante. O tenemos pocas reglas y se cumplen, como en los países desarrollados, o muchas y no se cumplen, como en los subdesarrollados, apuntó luego de destacar varias veces el problema de los “depredadores de dos patas”. Destacó que en inglés ni siquiera existe una palabra para el abigeato, porque simplemente es un robo y como tal inaceptable.

La anécdota viene a cuento porque la carne ovina con hueso tiene la malla oro en términos de expectativas en un Expo Prado signada por incertidumbres que surcan desde lo político a lo económico.
El ovino tiene una oferta muy disminuida y una demanda en ascenso, pero los depredadores siguen obstaculizando su crecimiento.

Aunque la tonelada exportada ya tiene un muy buen precio en el entorno de US$ 5.000, en los ovinos la perspectiva es alcista. Son en cierta manera la estrella emergente de la Expo. La presencia de razas ovinas es importante. Y desde hace meses ronda la posibilidad de ingresar con carne ovina con hueso a EEUU, lo que posiblemente en el próximo otoño consolide un precio que ya es bastante mayor que el de la carne vacuna. En grandes números la carne ovina podría pasar a US$ 6.000 la tonelada, 50% por encima de los buenos precios que consigue la carne vacuna.

Muchos entienden que en términos de margen los ovinos son en este momento incomparables en el agro uruguayo y que lo serán mucho más cuando los países del Nafta vayan aceptando la carne con hueso. No solo mejora el precio de exportación, sino que también bajan los costos industriales ya que no hay que desosar toda la carcasa.

Un diferencial que ya se nota en los precios al productor. Los corderos se siguen vendiendo cerca de US$ 4 por kilo de carcasa, frente a algo menos de US$ 3,50 por novillos.

Pero el problema es que las buenas señales al ovino le llegan ya cuando el stock está diezmado. Será posiblemente 2015 el año con menor cantidad de ovinos desde que se llevan registros y también el de menor faena.

El stock ovino seguramente quede cerca de los 7 millones, desde 14 millones que había en 1974 cuando se empezó a contar metódicamente y aún desde 25 millones en 1990. Una caída que no solo revela un problema de depredadores y robos sino también los desafíos que el cambio climático plantea.

Más lluvias y temporales significan más pérdidas de corderos. Este setiembre amigable climáticamente permite suponer que en 2016 puede empezar una recomposición muy gradual de las majadas. Porque la salida de animales es mínima.

Con una población exigua, la industria viene faenando la mitad que el año pasado, que ya había sido de actividad reducida. En lo que va del año 400 mil ovinos contra 800 mil de 2014. Es posible que la faena de este año solo llegue a unos 700 mil ovinos y quede como la menor en décadas.

Dentro de esa baja también cae la faena de hembras, lo que puede estar indicando el comienzo de una recomposición de la majada de cría. Las señales del mercado en 2015 pueden ser como para apretar el acelerador a fondo, pero la respuesta será lenta . La ovinocultura va en segunda y le faltan varios cambios. Hay apuestas fuertes y seguramente se verán cambios con una apuesta a la prolificidad y una lógica de encierre de las majadas que están pariendo para proteger al menos durante los primeros días de vida a los corderos y sus madres.

En el largo plazo la cantidad de ovinos de Uruguay debería ser similar a la de vacunos. Pero hasta que no se levanten una serie de trabas solo puede esperarse una recuperación lenta y gradual que se verá en su inicio tal vez en 2016.

 

 

Estabilidad vacuna, una virtud

El caso de los vacunos es el inverso en algunos sentidos. La población por ejemplo es la mayor de la historia. Muchas de las variables principales en materia económica y productiva están en una meseta y a veces mantenerse así no está mal. Por ejemplo, en los casi US$ 4.000 que se consiguen por tonelada exportada.

La ganadería vacuna uruguaya disfruta de una relativa estabilidad en la exportación, pero en los precios que llegan al productor va bamboleándose entre el vaivén del poder de negociación de productores e industriales.

Vinieron las cuadrillas kosher en agosto, el precio de los novillos se disparó; se fueron las cuadrillas, el precio se cae en setiembre. Y entre la baja del novillo gordo y la incertidumbre económica, los precios de la reposición volvieron a caer esta semana, pero con la exportación en pie abierta y una buena producción de forraje en primavera casi asegurada el panorama de riesgo se mantiene bajo, incluso para la cría. Ni riesgos altos ni grandes márgenes.

El clima ha ayudado, la baja en el precio de los granos también y muchas de las variables clave de los vacunos se encuentran cercanas a un equilibrio.

La principal tal vez: la exportación se ha mantenido cerca de los US$ 4.000 por tonelada. De esa referencia ha bajado en grandes números 5%, a US$ 3.800.

Con esos precio el novillo gordo ha oscilado sobre un promedio de US$ 3,40 a US$ 3,50 con ocasionales subas por encima de los US$ 3,70 y bajas por debajo de US$ 3,30. El promedio anual se ubicará cerca de US$ 3,40, similar al del año pasado.

El sector puede ser el gran refugio de estabilidad en estos tiempos turbulentos. Si estabilizara un precio por kilo de carcasa de novillo entre US$ 3,40 y US$ 3,60, con un precio de exportación que le diera margen a la industria y sostuviera un ternero de US$ 2,20 por kilo vivo, ya sea por compras de invernadores o de exportadores en pie, está en condiciones de captar las 200 mil hectáreas de soja que volverán a la ganadería en zonas del centro y este del país.

Hay equilibrios también en lo poblacional. Desde hace ya tiempo el rodeo tiene cerca de 12 millones de vacunos, entre 2,6 y 2,8 millones de terneros cada año, un volumen de vacas faenadas anualmente en el entorno del millón, que salen del descarte de un rodeo de cría de 4,75 millones.
Una estabilidad en los precios ganaderos, con el dólar que se viene a más de $ 30, puede romper el equilibrio poblacional y acelerar la recuperación de áreas agrícolas en los próximos 18 meses.
Pero por ahora no sale del empate. Los buenos precios externos no logran diluir el alto costo de Uruguay a lo largo de los eslabones de la cadena. La industria tuvo saldos negativos en octubre. Y todos los eslabones tienen grandes dudas a la hora de apostar.

Los invernadores se retrajeron esta semana ante la baja del novillo gordo. Los criadores están obligados a la cautela por vaivenes recientes de los precios de terneros y vacas. Mientras el ovino quiere acelerar y no puede, la ganadería se desliza por ahora con la inercia que trae de años anteriores y espera que no surja ningún freno.

Fuente: Observa

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