19 de septiembre de 2015 12:17 PM
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Calidad alimentaria, una polémica que recién comienza

La calidad de algunos alimentos se ha visto en el centro de una polémica que promete tener nuevos capítulos, ya que la salud y la alimentación van de la mano y han crecido los cuestionamientos, sobre todo hacia las carnes, a partir de métodos de crianza que no son los tradicionales, más ligados a la […]

La calidad de algunos alimentos se ha visto en el centro de una polémica que promete tener nuevos capítulos, ya que la salud y la alimentación van de la mano y han crecido los cuestionamientos, sobre todo hacia las carnes, a partir de métodos de crianza que no son los tradicionales, más ligados a la naturaleza, y se utilizan ciertas substancias, como hormonas y transgénicos que no serían del todo recomendables para la salud.

 

Tal vez los más cuestionados son los peces de criadero, los pollos y las carnes vacunas de feed lots, y sobre los pollos, la nutricionista Daniela Solé explicitó que “en ese tema hay dos líneas, por un la la Sociedad Argentina de Nutrición ha establecido que no hay problemas, pero otros investigadores señalan que ha disminuido la calidad de la carne de pollo. Esto se debe a que la alimentación no es la misma. La grasa del pollo es mayor, porque cuando camina tiene más masa muscular, pero en un criadero tiene más grasa y menos proteínas”.

 

Un tema conflictivo es el de las hormonas, y la profesional agregó que “está muy en estudio el tema y su repercusión, no solo porque lleve a un sobrepeso. Además no sucede solo con las carnes, toda la alimentación ha bajado su calidad en los últimos años, pero nadie va a dejar de producir más”.

 

Por otro lado, Tania Páez, también nutricionista, agregó que “no solo tiene que ver con la obesidad o el sobrepeso, hay otros fenómenos que se están estudiando sobre las hormonas. Una de ellas por ejemplo, es que parece haberse adelantado la edad del comienzo del ciclo menstrual de las mujeres, y se puede deber a cuestiones alimentarias”.

 

La realidad entonces determina que se produzca una paradoja. Por un lado se está expandiendo una conciencia de que hay que comer más sano, más natural, frente a un crecimiento exponencial de la obesidad y de las enfermedades ligadas a la alimentación, como el colesterol el ácido úrico y los triglicéridos, pero por otro lado aumentó mucho el consumo de alimentos repletos de grasas saturadas, como los snacks, los productos de copetín y demás.

 

Hay que tener en cuenta que la ecuación económica es lo determinante para que se produzcan los alimentos de este modo. Los animales engordan más y más rápido que si estuvieran criados en un hábitat natural, todo el ciclo se acelera y rápidamente están en el mercado. Las vacas de feed lot ganan peso mucho más rápido que si pastaran en el campo, y todo esto va en desmedro de su calidad alimenticia. Si fuera solo una cuestión de sabores vaya y pase, pero entra en juego la salud, y muchos de los riesgos que se sospechan no han sido definitivamente probados, como en el caso de los transgénicos.

 

El tiempo dirá quién tiene razón, pero por ahora la economía impone sus parámetros

Fuente: Agromeat

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