19 de septiembre de 2015 21:25 PM
Imprimir

“Los argentinos también adoptarán los bifes hechos en laboratorio”

El estadounidense Nicholas Kaan disertó sobre cómo se trabaja para luchar en un futuro contra la desnutrición.

“El sistema de alimentación del mundo está quebrado”, dispara Nicholas Kaan, nacido en California, Estados Unidos, doctor en geografía, y director de grandes desafíos globales y líder de proyectos en la Universidad Singularity. Fue ayer uno de los disertantes en el encuentro InnovatiBA, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en La Usina del Arte, en el barrio de La Boca. Hoy, en pleno siglo XXI, hay en el mundo 870 millones de personas que sufren de desnutrición, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Eso significa que 1 de cada 8 personas no tienen alimentos suficientes para estar saludable y llevar una vida activa. Según Kaan esos números hablan de una gran falla del sistema para garantizar el derecho a la alimentación de las personas, incluyendo tanto países desarrollados y en desarrollado. Pero Kaan detalló varias tecnologías en camino que podrían ayudar a enfrentar el problema, como la carne que se cultiva en el laboratorio, las granjas verticales y la impresión 3D de las comidas.
“Está quebrado no sólo porque el sistema no alimenta a todos los seres humanos del planeta, sino también por los recursos naturales que requiere, como el suelo, el agua y la energía eléctrica”, aclaró Kaan, al ser entrevistado por Clarín.

 

Para superar los obstáculos, apuesta a las tecnologías de innovación social que se están desarrollando en diferentes instituciones públicas y privadas del mundo. Una de las más llamativas es el cultivo de carne en una placa de Petri, en el laboratorio. “Se toman células de un animal viviente, y no se lo mata. Esas células se llevan al laboratorio y se cultivan”, comentó. El paso inicial de este desarrollo se dio en 2013 cuando investigadores de la Universidad de Maastricht, en Holanda, produjeron la primera hamburguesa a partir del cultivo de células musculares de la vaca (que costaría 325.000 dólares si saliera al mercado en la actualidad).
“En los próximos 10 años, la carne cultivada en el laboratorio estará disponible comercialmente en los supermercados”, anticipó Kaan, quien vivió en Africa y trabajó para las Naciones Unidas, distintos gobiernos, y organizaciones no gubernamentales en el pasado.

“En los supermercados, estará la opción de la carne tradicional, pero también la carne cultivada, que implica un método de producción que no matará a los animales ni transmitirá enfermedades, como el mal de la vaca loca, ni consumirá tantos recursos naturales. Y será más barata”, agregó. Las otras tecnologías en camino serán las huertas verticales, que consisten en edificios de varios pisos con invernaderos, en los que se pone en práctica la “agricultura hidropónica”. Esas huertas no emplearían tantos plaguicidas como el cultivo tradicional. Otras opciones son la impresión en 3D de alimentos con diseños interesantes, y el desarrollo de líquidos con todos los nutrientes que la persona necesita diariamente.
“Estas tecnologías podrían estar también disponibles para la Argentina –anticipó–. Yo sé que a los argentinos les encanta el asado, pero también habrá cambios culturales y adoptarán los bifes hechos en laboratorio, que será un método más amigable con el ambiente porque requerirá menos uso del suelo, agua, y energía y reducirá la emisión de gases contaminantes. Pronto, habrá empresas que ofrecerán la carne cultivada en el laboratorio”.

Fuente: Clarin

Publicidad