21 de septiembre de 2015 15:24 PM
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Ganadería empantanada

Poco stock, poca calidad. Productores hartos de los discursos televisivos. El sector sigue en un camino tortuoso por la baja rentabilidad. Relatos del náufrago en General Belgrano, uno de los pueblos donde el agua aún no se fue .

No hace mucho tiempo atrás, a cualquier lugar del mapa al que se iba, la carne argentina simbolizaba la especialidad Nº 1. Hoy es sólo un recuerdo por culpa del Gobierno kirchnerista, capaz de maniatar el potencial productivo de un sector que podría ser estratégico para el desarrollo del país.

 

Las erradas políticas provocaron el exterminio de pequeños y medianos productores, que ya están hartos de reclamar un Plan Ganadero Integral que permita detener tantos prejuicios. Las medidas (quita de retenciones, eliminación de los Roes y de todas las trabas) no avanzaron, pero sí avanzó el agua… que todavía está firme en zonas de la Provincia, con problemas serios como en las vecinas Chascomús y General Belgrano (ver recuadro). “Es un embudo, y además no invirtieron lo que se debía”, patalean sobre la leche derramada los productores.

 

A todo esto, los tambos están fundidos, con números que asustan: en los últimos 13 años cerró un tambo por día.

 

 

Sobreviviendo

En diálogo con Hoy, el bahiense Jorge Grimberg, vicepresidente de CARBAP e integrante de la Comisión de Carnes y Sanidad de esa entidad ruralista, explicó que “luego de perder millones de cabeza de ganado, hubo un impasse donde se pudo recomponer un poquitito el stock. Entre 5 o 6% desde aquella pérdida en 2009. Pero ahora ese repunte está detenido. En un partido como Bahía Blanca y Coronel Rosales se vacunaban 185.000 vacunos y hoy estamos en apenas 130 mil, casi 55 mil cabezas de diferencia”.

 

Por otro lado, Grimberg, que tiene más de treinta años de trayectoria en la producción ganadera, miró de lleno “la realidad que nos dice hoy por hoy que no hay posibilidad de crecimiento, aunque la gente cree que algo va a cambiar y se espera que pase con el nuevo gobierno. Si se adoptan las medidas adecuadas, Argentina podrá recuperar los mercados que tiene porque el mundo es demandante de carne”.

 

Por su parte, Raúl Víctores, presidente de la Sociedad Rural de San Pedro, indicó que en su terruño “hace 10 años, en las islas –a la vera del río Paraná- teníamos engordando y recriando 27 mil cabezas, mientras que en el contorno de todo San Pedro rondaban las 60 mil cabezas. Pero hemos tenido problemas con las sucesivas inundaciones que hizo que la gente tenga que salir”.

 

El dirigente ruralista advirtió un “condimento mortífero” como “el abigeato (robo de ganado), que es uno de los principales problemas, porque la falta de trabajo lleva a una inseguridad feroz, y en San Pedro es pavoroso, es tierra de nadie”.

 

 

“El campo no es un lugar para los oligarcas”

Por Luciano Miguens (*)

La ganadería está en crisis, no hay novillos para la venta, y estamos produciendo menos de lo que podríamos producir. Hay que pasar el momento y que el país vuelva a entender que el campo no es un lugar para los oligarcas. Es lugar de producción para chicos, medianos y grandes que trabajan. No es solamente exportar los animales, es tener en cuenta el valor agregado produciendo lo que el consumidor requiere con la calidad que nos hizo famosos.

 

Se vino muy abajo: primero, por el boom de la soja, haciendo la agricultura más rentable por los buenos precios internacionales de ese momento. Pero la ganadería pagó el precio de una política equivocada del gobierno cuando inesperadamente Néstor Kirchner tomó la decisión de cortar la exportación de la carne y puso todo tipo de trabas en su creencia de que iba a faltarle carne al consumidor local. La realidad es que teníamos posibilidades para abastecer la mesa local y cumplir con la exportación. Durante la última década, los productores dejaron los campos de mayor calidad para la agricultura, y se perdieron 10 millones de cabezas de ganado. Hoy bajaron los precios de la soja y del maíz, y muchos ven que hay que recurrir de nuevo a la ganadería. Pero falta hacienda y hay que recomponer todo lo que se perdió.

(*) Ex presidente Sociedad Rural Argentina

 

 

Muchas trabas para la tranquera

Desde agosto hay una normativa nueva: el Sistema Integral de Faenas, que obliga a los titulares de establecimientos ganaderos a registrar mediante formularios digitales el ingreso de la hacienda, la faena y el resultado de la misma. Una traba más que, como señalaron a Hoy diversos productores, “son las normas difíciles de cumplir, discriminatorias, que forman parte de esa serie de reglas como los roes que puso el Gobierno sin pensar lo que es el costo. Está bien que el Estado se ocupe de regular cualquier actividad, pero cuando empiezan con precios especiales y demás, el productor no tiene una previsibilidad, le cambian reglas de un día para el otro y tiran al piso toda la inversión”.

 

 

General Belgrano: personificación del caos

Oscar Gamba (42) dejó su Suipacha natal en 1998 para desarrollarse como estanciero en General Belgrano. El año pasado vivió la primera inundación, y este año ya se acomodó mejor a la llegada del agua, pero ante el desastre solo conserva “la angustia de no poder hacer nada”. En sereno diálogo con Hoy, el encargado de la producción en el establecimiento “La Susana”, (ganadero de crianza, sito en Ruta 41 Km 270) dijo que “de las 2.100 hectáreas, el 70 % fue tapado por el agua. El panorama es terrorífico. Cuando el agua se vaya, si se va, queda todo podrido y cuesta que el pasto crezca”.

 

Sabe que en Belgrano hubo casos peores, “gente aislada”, y al día de hoy siguen sacando animales. En un relato lleno de dignidad, Gamba añadió que “pudimos mantener parte de la hacienda con esos rollos que son reservas para el tambo. Pero mucha se ahogó o se debilitó, al tener agua, la vaca se cae, queda empantanada y se va muriendo”.

 

Quien recorre el campo a caballo, se sitúa en el presente. Atrás deja el imponderable climático y la mísera ayuda gubernamental de una prorroga de impuestos, Adelante, el pronóstico no lo alienta demasiado: más lluvias. Sólo sigue sabiendo que hay que remarla más que nunca.

Fuente: Hoy - La Plata

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