25 de septiembre de 2015 11:24 AM
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Nosotros y nuestras circunstancias en Uruguay

El profesor terminaba de decir que eran más importantes las preguntas que las respuestas. Los estudiantes se miraban perplejos, ellos creían que estaban ahí para aprender a responder lo más rápido posible, como si se estuviesen preparando para una carrera.   La anécdota tuvo lugar durante el curso de “economía de la estrategia” del segundo […]

El profesor terminaba de decir que eran más importantes las preguntas que las respuestas. Los estudiantes se miraban perplejos, ellos creían que estaban ahí para aprender a responder lo más rápido posible, como si se estuviesen preparando para una carrera.

 

La anécdota tuvo lugar durante el curso de “economía de la estrategia” del segundo año de la maestría en negocios. Para mí esta fue una enseñanza reveladora; la importancia de desarrollar la habilidad de hacerse las preguntas necesarias para entender lo que pauta el comportamiento y los resultados de un sector.

 

En realidad podría decirse que no es una novedad, sólo que el día a día y la urgencia de mostrar eficiencia, aunque sea superficial, nos lleva a concentrarnos en las repuestas, buscando desesperadamente preguntas que las validen. Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de “mirar el bosque”. Ese es el impulso natural de admitir que no tenemos las preguntas correctas y que hemos perdido la perspectiva del “todo” para sumergirnos en las partes.

 

Esta misma curiosidad fue la que sentí observando el índice de precios de alimentos que publica la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). En efecto, el índice refiere a los precios internacionales de una canasta preestablecida de alimentos, que luego se abre en distintos índices específicos, como ser el de las carnes.

 

La semilla que había sembrado aquel profesor durante un tranquilo atardecer en las aulas de la universidad se sentía germinar, demandando las preguntas que permitieran entender por qué Uruguay es quien es en el mundo de la carne. Rápidamente junté la información publicada por el INAC, de forma de comparar el ingreso por tonelada exportada de carne vacuna con el índice de precios de la carne de la FAO.

 

El índice de la FAO integra los precios internacionales en términos reales del comercio mundial de las carnes vacuna, ovina, aviar y porcina. Podría decirse que el índice representa el precio internacional real de la proteína animal, lo que daremos a llamar “Índice FAO”.

 

De la misma manera, y a los efectos comparativos, llamaremos “Índice ROU” al cálculo del precio real de las exportaciones de carne vacuna de Uruguay. Para ello transformamos a términos reales el ingreso por tonelada de carne vacuna exportada utilizando el mismo índice que considera la FAO, es decir, el valor unitario de las manufacturas que publica el Banco Mundial.

 

Si tomamos como año base 1990, abarcando los últimos 25 años, podemos observar que hasta el año 2002 el Índice FAO y el Índice ROU se comportaron en forma semejante. Sin embargo, desde 2002 en adelante el Índice ROU creció considerablemente más que el Índice FAO. Hasta el año 2014 el Índice ROU creció en términos reales 2,5 veces en relación a 1990, en cambio el Índice FAO sólo lo hizo un 25%. Entonces, ¿por qué el precio real de las exportaciones de carne vacuna de Uruguay evolucionó muy por encima del precio internacional real de la proteína animal?

 

¿Tendrá algo que ver nuestra especialización productiva y comercial? En el mundo sólo el 20% de la proteína animal que se produce proviene del rodeo bovino, mientras que en Uruguay representa más del 80%. En el mundo se comercializa internacionalmente sólo el 14% de la producción de carne vacuna, mientras que Uruguay alcanza prácticamente el 70%. Asimismo, la alta flexibilidad de colocación y la adaptación de los productos cárnicos a distintos mercados es característica distintiva de las empresas uruguayas.

 

¿Tendrá algo que ver la diferenciación de los sistemas de producción? En el mundo se permite la producción con hormonas, mientras que en Uruguay está prohibido al igual que en Europa. En el mundo es mayoritaria la carne que proviene de razas lecheras, mientras que en Uruguay las razas carniceras representan más del 90% del rodeo.

 

¿Tendrán algo que ver los bienes públicos agropecuarios? La trazabilidad de todo el rodeo bovino no es algo común en el resto del mundo y menos aún la trazabilidad de la carne dentro de las plantas frigoríficas.

 

Vale la pena intentar hacerse las preguntas necesarias para comprender el por qué de nuestro lugar en el mundo. Como hubiese dicho Ortega y Gasset, “nosotros somos nosotros y nuestras circunstancias”.

Fuente: Observa

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