28 de septiembre de 2015 11:47 AM
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Sembrar es cosa de guapos “maíz y soja contra las cuerdas”

•Los números agrícolas son deficitarios en casi todo el país. Para la campaña maicera se proyecta una caída histórica, mientras la oleaginosa no está mucho mejor y hasta se habla de sembrar “sin tecnología”. Ni la política tiene chances de darles una mano.

Quitarle el impuesto a la exportación (retenciones) y liberarlo de los ROE’s (Registros de Operaciones de Exportación, en la práctica un régimen de permisos y cupos) podrían ser para el maíz dos medidas capaces de frenar la mayor caída en superficie sembrada de la última década, tal como se proyecta para la campaña que se inicia.

Pero las chances son nulas: las autoridades nacionales no van a ceder -a días de dejar el poder- lo que sostuvieron con uñas y dientes durante una década. A lo sumo algún presidenciable con posibilidades podría hacer una promesa -difícilmente el oficialista Daniel Scioli, quien lidera las encuestas- aunque sólo la concretaría cuando la campaña esté jugada, a comienzos de diciembre.

Así lo advirtió la Bolsa de Comercio de Rosario. Pese a que “las expectativas de un año húmedo por delante hacen repensar las ventajas de incluir siembras tardías”, indicó -a través de un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA)- que “de aparecer cambios en diciembre que mejoren los márgenes del maíz, se podrían sumar algunos lotes aislados en reemplazo de sojas tardías o de segunda”. Pero “no llegarían para revertir significativamente la caída de siembra que se proyecta en el área núcleo”, que la entidad estimó en un 40%, lo que ubicaría al cultivo con la menor superficie sembrada de la década en los suelos de mayor aptitud.

También el Movimiento CREA lanzó un “alerta rojo” esta semana para el cereal (y también para soja, ver aparte). El trabajo técnico afirma que el 83% de la superficie maicera nacional “se tornaría económicamente inviable”, producto de la presión fiscal, al incremento de los gastos directos e indirectos, la política cambiaria y la continuidad de las restricciones comerciales. Incluso utilizó un novedoso concepto para destacar el crítico peso del flete para el negocio: el “radio de viabilidad” -la distancia máxima entre cosecha y descarga- indica que en la campaña que se inicia no será rentable sembrar maíz a más de 30km del destino final.

Derrumbe de área

El parte de la entidad rosarina lleva por título “Comenzó la campaña con menos maíz de los últimos 10 años” y explica que “no se han producido cambios en la intencionalidad de siembra de los maíces tempranos”, por lo que la caída de área “estaría en el orden del 40% respecto al año pasado”. Como causa señala que “en el sector ven que la carga financiera que tiene el cultivo es muy difícil de remontar en un año cómo este”.

Luego, los técnicos de la Bolsa se preguntan ¿Qué pasaría ante un cambio de escenario para el maíz a partir de diciembre? Pese a que las condiciones hídricas están a favor de las siembras tempranas y recientemente se vieron los resultados de los últimos lotes tardíos bajo condiciones de elevada humedad a cosecha, las expectativas de un año húmedo por delante hacen repensar las ventajas de incluir siembras tardías. Por ello, las rotaciones están prácticamente definidas. Y “de aparecer cambios en diciembre que mejoren los márgenes del maíz, se podrían sumar algunos lotes aislados en reemplazo de sojas tardías o de segunda; es decir, no llegarían para revertir significativamente la caída de siembra que se proyecta en el área núcleo”.

En el centro norte provincial, según reportó el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, hubo que recalcular el área a sembrar con maíz de primera. Inicialmente se pronosticaba una disminución de 20 a 22%, pero ahora se estimó en un 38%.

En la zona tambera el proceso de siembra del cereal se dio por terminado, pero se presume que será para autoconsumo. El impacto de las bajas temperaturas de la semana previa en los cultivares fue escaso a débil, ante lo cual no se evaluaron lotes para resembrar. Las temperaturas medias en el suelo se mantuvieron y la disminución de la disponibilidad de agua útil en la cama de siembra en los primeros centímetros de los diferentes suelos, departamentos en particular del centro y sur del área permitieron que el proceso de siembra se lentifique y se replanteen rotaciones o diferimientos a fechas más tardías o para diciembre si aparecen señales favorables para el cultivo. “Por ello se ajusta la intención de siembra, estimando una caída del orden del 38 % con respecto a la superficie sembrada en la campaña 2014/2015, que fue de 90.000 ha”, concluyó el reporte. El grado de avance en el proceso de siembra fue del 55 % sobre la intención, este progreso de siembra representa aproximadamente unas 32.670 hectáreas.

Cada vez más cerca

Según un estudio desarrollado por AACREA, los márgenes del maíz para la campaña 2015/16 serían negativos para la mayoría de las zonas productivas si se obtienen los rindes históricos de cada región y si se mantienen los precios a cosecha que ofrecen los mercados a término.

Los cálculos realizados consideraron planteos productivos en campos arrendados según valores de alquileres para esta campaña y demuestran que en el 85 por ciento de los departamentos/partidos analizados, la producción de maíz sería económicamente inviable porque el rendimiento promedio zonal se ubica por debajo del rinde para cubrir los costos. A nivel general, el rinde medio del maíz se encuentra 75% por debajo del rendimiento de indiferencia para cubrir los costos de producción.

También se analizaron planteos productivos en campo propio mediante el cálculo del “radio de viabilidad”, concepto que se refiere a la distancia promedio desde el origen de la producción hasta los centros de comercialización en la que el rendimiento medio supera en un 5% al rinde para cubrir los costos.

De esta manera, para la campaña 2015/16, el cultivo de maíz proyecta un radio de viabilidad de 30 km. Es decir, un planteo de maíz a una distancia superior de su destino comercial sería inviable económicamente, de acuerdo a las condiciones de rendimiento promedio, costos y precios proyectados en el contexto actual. En ese sentido, la frontera de viabilidad determinada por este radio se contrajo en las últimas tres campañas analizadas. En particular, en la campaña 2013/14 dicho indicador alcanzaba 300 km.

“Cabe aclarar que, al contraerse la frontera de viabilidad, se incrementa la superficie donde los planteos productivos aumentan su nivel de riesgo”, advirtió la entidad. Según las proyecciones realizadas para la campaña 2015/16 del maíz, dicha área de inviabilidad representaría el 83% del total de la superficie maicera.

Finalmente, el análisis de AACREA destaca que en las últimas tres campañas se observa una ampliación de la superficie donde, bajo las condiciones actuales, la actividad agrícola se torna económicamente inviable. Esta situación abarca a todas las zonas productivas y cultivos, incluso en aquellas regiones de mayor productividad y cercanas a puertos e industrias.

Los cálculos -se afirma- demuestran que la agricultura argentina actual enfrenta problemas estructurales. “Millones de hectáreas agroclimáticamente aptas para cultivo en muchas provincias, en esta campaña resultarán inviables económicamente”.

Al señalar las causas, se mencionaron la presión fiscal, al incremento de los gastos directos e indirectos, a la política cambiaria y a la continuidad de las restricciones comerciales. “Esta realidad puede generar una reducción considerable en la intención de siembra 2015/16”.

 

Soja roja

  • AACREA encendió la alarma sobre los resultados económicos esperados de la soja, que en el 44% de la superficie el rendimiento medio es 40% inferior al rinde para cubrir los costos (de indiferencia).

 

Al considerar el “radio de viabilidad” en campo arrendado, el mismo se fijó en 117km. A mayor distancia de los centros de comercialización o descarga “sería inviable económicamente”, tomando rindes medios, costos y precio a futuro. En la campaña 2013/14 dicho indicador fue de 275 km. El mapa muestra el incremento de rendimiento necesario para cubrir los costos de producción de la soja respecto del promedio histórico de cada zona para la campaña 2015/16

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El colmo: soja “entriguecida”

  • El último informe SEA proyecta un crecimiento del área sojera en el centro norte provincial, pero “con baja o escasa tecnología”, tal como viene ocurriendo durante las últimas campañas con el trigo a raíz del paupérrimo precio del cereal, producto de la intervención del gobierno en el mercado y el aprovechamiento de la demanda.

 

“La siembra de soja se realizaría con la particularidad de utilizar semillas propias, ante lo cual se observó que se ha demando mucho análisis de semilla, para conocer su estado y así afrontar esta campaña, con similar comportamiento que fue con el trigo, es decir la baja o limitada tecnología a desarrollar”, sintetiza el reporte.

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En el centro norte provincial hubo que recalcular el área a sembrar con maíz de primera. Inicialmente se pronosticaba una disminución de 20 a 22%, pero ahora la caída sería de 38%

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Sin efecto. A partir de un valor por kilo de maíz con retenciones de $0.90 y de $1.35 sin el impuesto, Roulet establece una diferencia de tan solo 2% en el precio final del kilo de pollo al consumidor, que pasa (usando el valor de “Precios Cuidados”) de $23.20 a $23.67 en góndola.

Sin impuestos, recaudaría más sin impactar “la mesa de los argentinos”

  • Un ejercicio teórico del ingeniero agrónomo y dirigente rural Néstor Roulet, titulado “Retenciones al cultivo de maíz: Mitos y verdades”, afirma que con la eliminación de las retenciones (20%) y los permisos de exportación (ROE’s) podría estimularse la siembra y calcula que con sólo repetir las 4.3 millones de hectáreas de la campaña anterior -en lugar de caer a 2.75 millones, como estima la Bolsa de Cereales de Buenos Aires- se generaría un circulo virtuoso, que comenzaría con la generación de una renta para el productor de u$s 305 por hectárea (en lugar de perder u$s 91), seguiría con una duplicación del ingreso de divisas (pasaría de u$s1.600 a u$s3.200 millones) y, por último, redundaría en un incremento de u$s 107 millones más en la recaudación, ya que el lucro generado implicaría el pago de u$s 106.75 por hectárea de impuesto a las ganancias.

 

Roulet también desmitifica la necesidad de tener maíz barato para impedir aumentos en el precio de la carne. Tomando en cuenta que 1 kilogramo de alimento para pollo está compuesto por un 60 % de maíz -o sea 600 gramos-; y que se precisa 1,8 kg de alimento para producir 1 de pollo; el analista destaca que que para hacer 1 kg de pollo se precisan 1,08 kg de maíz. “Esto nos indica que el precio del maíz incide en solo un 4,2 %, teniendo en el resto del valor incidencia otros componentes como la electricidad, mano de obra, la sanidad, el gas, etc”.

A partir de un valor por kilo de maíz con retenciones de $0.90 y de $1.35 sin el impuesto ni los permisos de exportación, establece una diferencia de tan solo 2% en el precio final del kilo de pollo al consumidor, que pasa (usando el valor de “Precios Cuidados”) de $23.20 a $23.67 en góndola.

Fuente: El Litoral

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