10 de octubre de 2015 11:26 AM
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La siembra de soja, con menos genética y uso de fertilizantes

La mala situación económica impactará en un “ajuste” tecnológico, pese a que los suelos y el clima presentan condiciones favorables.

La palabra “ajuste” se repite en la mayoría de los ámbitos vinculados a la economía nacional y el sector agropecuario no es la excepción. Pero con una diferencia: no se trata de un ajuste a futuro, como se prevé suceda con la política fiscal, sino que ya está ocurriendo.

Esa es la visión que tiene la Bolsa de Comercio de Rosario, que en su informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) publicó un artículo titulado “la soja también con estrategia de trinchera”, analizando lo que puede preverse para esa oleaginosa, a pocos días de que se inicien las labores de siembra de la misma.

 

 

Estrategia defensiva

“La siembra de la oleaginosa de primera arranca el 15 de este mes siempre que las condiciones climáticas lo permitan. No hay demasiados cambios respecto del escenario del año pasado, excepto que los números están más ajustados y gana relevancia una estrategia productiva defensiva”, remarca el informe.

 

Concretamente, “los ajustes vendrán por la genética, los fertilizantes y el control de malezas y plagas”, señala la GEA y agrega que “la intención marca un probable récord en el uso de semilla propia y el empleo de ciclos de grupo IV debido al pronóstico de un verano Niño”.

 

De esta manera, los productores agropecuarios no podrán aprovechar una de las mejores combinaciones de estado de los suelos y pronósticos climáticos favorables de los últimos años. “Todo ajuste que se pueda hacer se hará pese a estar ubicados sobre los suelos más productivos del país, contar con excelentes reservas de agua en suelo y tener pronósticos climáticos favorables”, menciona concretamente el documento.

 

La conclusión, entonces, es que “la máxima aplicación de tecnología que siempre caracterizó a la región núcleo estaría una vez más ausente en la campaña 2015-2016. Comienza el segundo año con una estrategia productiva que pone énfasis en bajar costos y sobrevivir. A una semana de arrancar las labores de implantación de soja, está la intención de elevar el uso de semilla guardada, bajar las dosis de fertilizantes y ajustar el paquete de control a lo mínimo indispensable”.

 

 

Trigo

Por otro lado, según la Bolsa rosarina el trigo está ingresando en fase de llenado de granos en el 19 por ciento del área sembrada, mientras que el 26 por ciento está espigando y floreciendo y el resto se reparte entre encañazón, hoja bandera y espiga embuchada.

 

 

“A esta altura del ciclo, es posible pensar en 35 quintales por hectárea de rinde promedio en la región, lo que sería similar al promedio de los últimos cinco años. Los técnicos notan fuertes diferencias entre los cuadros bien manejados (fertilización, rotación, cobertura, etc.) y los que no recibieron un cuidado adecuado. Bajo condiciones adecuadas, nos dejaría ante picos de 45 quintales y pisos de 25, lo cual es una brecha enorme”, advierte el estudio.

 

Las diferencias de tratamiento también se advierte a nivel de enfermedades, ya que muchos cuadros debieron ser protegidos con fungicidas para roya y mancha amarilla.

 

En general, la Bolsa señala que la condición fisiológica del cereal se califica como buena a muy buena en el 70 por ciento del área implantada pero también hay un 10 por ciento de los cuadros en condición regular.

 

 

Maíz

En maíz, está sembrada el 98 por ciento del área de primera. “El cultivo de maíz cuenta con buenas condiciones de humedad y las plántulas se exhiben con la primera a la tercera hoja expandida. Los lotes sembrados fueron adecuadamente manejados pero hubo ajustes en fertilización y genética”, señala el informe.

 

Se mantiene una previsión de caída de la siembra en torno al 40 por ciento.

Fuente: AgroVoz

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