19 de octubre de 2015 17:42 PM
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Silo de trigo: apuntes para lograr calidad y evitar hongos

En San Carlos, el especialista brasileño Luis Keplin orientó a contratistas y productores en los procesos que optimizan el uso del cereal como reserva. También se refirió al peligro de las micotoxinas

El uso de cereales de invierno para hacer reservas en los establecimientos tamberos y ganaderos ha ido creciendo en los últimos años a fuerza de prueba y error, ya que históricamente los contratistas se han especializado más en ensilado de pasturas, verdeos o cereales de verano, como maíz y sorgo, cultivos tradicionalmente destinados al forraje conservado.

El trigo, por ejemplo, comenzó a utilizarse para ensilar unos ocho años atrás y desde entonces las hectáreas con ese fin se multiplicaron casi por cinco. Es el caso del Grupo ProAgro San Carlos, empresa de productores que en 2008 picó las primeras 150 hectáreas del cereal, cifra que ascendió a 700 en la campaña pasada. Al aporte de fibra y energía -que buscan los clientes- se suma también la estrategia de desocupar el lote a tiempo para sembrar una soja de primera o un maíz de segunda.

Sin embargo, la necesidad de ganar eficiencia y despejar dudas, sobre todo ante la presencia de hongos, los impulsó a convocar a un experto, el zootecnista brasileño Luis Keplin, Gerente Nacional de Negocios de Alltech, para que aportara precisiones técnicas. Así, el martes 13 de octubre se realizó una jornada en el campo de Daniel Ferrero, donde se congregaron un nutrido grupo de asesores y productores para presenciar el trabajo de ensilado y luego cerrar la jornada en con una charla técnica del experto en los salones de la rural sancarlina.

Desde un enfoque integral, el disertante les señaló posibles ajustes para ganar calidad en el silo de trigo, como picar el cultivo más maduro y en partículas más pequeñas o cortarlo más alto para evitar altos niveles de potasio en la dieta de las lecheras. Incluso planteó el potencial energético para usarlo como “un maíz de invierno”. En cuanto a hongos, planteó la importancia de hacer sanidad en el lote, la inoculación y el uso de secuestrantes de micotoxinas para evitar perjuicios en el rodeo.

Una pieza estratégica

El anfitrión y miembro de ProAgro, nieto de tambero con 25 años al frente del establecimiento, explicó a Campolitoral que el enfoque en micotoxinas se generó por inquietud propia y de los clientes, ante la presencia de hongos en los silos. “En los últimos cuatro años lo bajamos bastante con la inoculación; ahora tratamos todo, antes sólo la alfalfa”, relató Ferrero, y agregó: “el veterinario del grupo, en varios tambos tuvo problemas con abortos, por ejemplo”.

Por otro lado, mencionó la avidez por aprender más sobre el ensilado de trigo para obtener un producto de mayor calidad, porque “el servicio no es ir a un campo y hacer sólo el silo, sino tratar de hacerlo con la máxima calidad posible”.

También reveló que las hectáreas de trigo para picar crecieron fuerte en los últimos años “con muy poca experiencia, con opiniones encontradas sobre momento de corte, altura o madurez del cultivo”.

El encargado del trabajo a campo del Grupo, Matías Boretto, detalló que en 2008 se ensilaron los primeros lotes y la superficie fue en aumento todos los años. “Habrán sido 150 hectáreas al principio y hoy suman unas 700”, resumió. En promedio, comentó que el trigo rinde unos 5.5 metros de bolsa por hectárea, alrededor de 16.000 kilogramos de materia verde. Si bien no hay grandes diferencias en el volumen según la tecnología aplicada, Boretto destacó que últimamente se han ido seleccionando cultivares de hoja más ancha y mayor cantidad de grano.

Ferrero remarcó que “el silo de mayor calidad arranca el día que el productor lo siembra”, a partir de entonces el control de malezas o la fertilización son muy importantes. “Si el cultivo está lleno de yuyo, no hacemos milagros con la picadora”. Por eso la idea de la charla fue, también, concientizar a los productores.

El crecimiento del trigo para ensilar, explicó, se dio “por hacer maíz de segunda o por entrar antes en soja de primera”. Con ese objetivo, “te da justo el tiempo en la rotación; porque lo sacás a mitad de octubre y tenés tiempo para una soja de primera o te sobra para un maíz de segunda”. También reparó en que algunos productores que pasaban el invierno sin cultivo se inclinaron por esta opción.

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Consejito. El brasileño explicó que donde el silobolsa está sucio levanta más temperatura, favoreciendo el desarrollo de hongos. Sugirió ordenar la logística para evitar que los cubra el polvo.

Cereal multipropósito

“Lo hacíamos por proteína y por fibra, pero Luis nos dijo que también se puede usar, cortándolo más arriba y con grano más duro, como fuente de energía; por lo que puede hacerse con un doble propósito”, señaló Ferrero acerca de la utilidad en el tambo del silo de trigo. “Nosotros estabamos cortando al ras del piso y él nos indicó que es mejor un corte más alto”, agregó. “Normalmente los productores piden que el maíz se corte lo más bajo posible -explicó- y eso es un error grande, hay que cortarlo a 50/55cm; y con el trigo es lo mismo”.

En medio del lote, mientras se cortaba, hileraba y picaba el cultivo, la primera observación que hizo Keplin a los presentes fue “esperar un poquito más para ensilar”. Ante la tendencia del productor a embolsar con grano lechoso, consideró que “si se hace en estado pastoso, arenoso, va a tener mucho más almidón, más digestibilidad y mayor producción lechera por hectárea”. Incluso, en el lote de Ferrero indicó que podría haberse premarchitado el cultivo para bajar el contenido de humedad antes de cortar.

Retrasando el trabajo, “también se podría cortar más alto -por encima de 30cm- para dejar rastrojo en el suelo y al mismo tiempo el silo no tendrá tanto potasio, que no es bueno para la vaca, sobre todo en las de preparto”. Además, con mucha más proteína digestible y participación de espiga y mayor potencial de fermentación. “Y consecuentemente más respuesta en leche”, insistió.

Keplin también puso énfasis en el tamaño de picado, que recomendó hacerlo más chico que el de maíz. “Principalmente para evitar que la arista que tiene la espiga sea agresiva para los animales al momento de comerlo; entonces va a tener un producto de mejor calidad, más apetecible y más palatable”. Su sugerencia fue que obtener partículas de entre 9 y 12mm.

El experto hizo hincapié en la versatilidad del trigo, por lo que recomendó a los productores definir en primer lugar qué necesidades tienen sus animales, para luego planificar en consecuencia. Por ejemplo, se puede “tener un silo básicamente de espiga de trigo con alto contenido de grano” o la posibilidad de hacer grano húmedo o una molienda seca. “Si yo tengo fibra de muy buena calidad, con raigrás o alfalfa, tengo que mirar al trigo como fuente de energía porque la proteína ya la tengo”. Y trazó un paralelismo: “el maíz es una fuente de energía de verano; el trigo puede ser equivalente a un silo de maíz de invierno, también con energía”.

De lo que se trata, dijo, es de buscar un equilibrio entre producción de proteína, fibra y energía. Contrario a usar el trigo como fuente de fibra, afirmó: “me gusta más una fibra efectiva para la vaca de un raigrás joven y hacer un corte más grande, de 5 a 8 centímetros”.

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Recomendación. “Si se cosecha en estado pastoso, arenoso, va a tener mucho más almidón, más digestibilidad y mayor producción lechera por hectárea”, propuso el Gerente Nacional de Negocios de Alltech. Foto: Juan Manuel Fernández

Micotoxinas peligrosas

Para mejorar la calidad del silo, y sobre todo disminuir la presencia de hongos, Keplin apuntó a la sanidad del cultivo “para evitar que los hongos se propaguen, principalmente los del género fusarium que pueden producir abortos o quistes ováricos en los animales y generar problemas reproductivos”. Además, sugirió optar por cultivares que se destaquen por la sanidad. “Argentina tiene muchos para elegir”.

Explicó que las micotoxinas son un problema en todas las regiones productoras del mundo donde haya de 4 a 45º de temperatura y humedad superior a 40%. El hongo -detalló- primero consume los nutrientes de la planta, bajando su calidad. Luego, cuando se estresa, producen metabolitos, que son las micotoxinas. Mientras el hongo se destruye con 70ºC temperatura o buena fermentación, las micotoxinas necesitan 250/300º y son imposibles de solucionar. Por lo tanto, evitar los hongos es la premisa principal.

El especialista indicó que existen más de 400 micotoxinas identificadas. Entre ellas, las ocratoxinas (micotoxinas de los hongos Aspegillus y Penicillium) y las aflatoxinas (producidas por hongos del género Aspergillus). El principal efecto de las aflatoxinas, apuntó, es que bajan la inmunidad de los animales y el tratamiento sanitario se hace más prolongado.

Los hongos del género Penicillium, por ejemplo, “produce penicilina, matando las bacterias del rumen y puede bajar la producción de leche”. Por ese motivo, aseguró que él siempre utiliza “una dosis doble de inoculante en trigo, para acelerar la fermentación y no darle oportunidad la hongo de desarrollarse”.

Keplin comentó que “cuando se producían 10 litros de leche por vaca no se percibían los efectos de las micotoxinas en los animales; ahora si, que se busca hasta 50 litros, porque el productor nota que la vaca baja un par de litros o no entra en celo o queda preñada”.

El brasileño indicó, además, que una vez embolsado el cultivo es importante hacer un análisis para saber qué toxinas tiene y cuales no. “En Argentina -indicó- detectamos un promedio de 4.8 micotoxinas en todos los análisis, con máximos de 10”. Si hubiera una sola no sería tan problemático como cuando hay varias “porque tienen un efecto asociativo”, que potencia el problema. “Mire si tiene un problema reproductivo por fusarium y baja inmunidad por aflatoxina, son dos problemas que asociados se tornan grave”.

Para atacar este problema, Keplin dijo que se utilizan secuestrantes de micotoxinas. “Si hay un bajo nivel trabajamos con 5 gramos por vaca al día; si es más intenso, con 10 gramos; y si es muy grave, con 20 gramos”. Incluso mencionó, aún con buena calidad de silo, la posibilidad de hacer un uso preventivo de 5 a 8 gramos, pero siempre es necesario hacer análisis”. Por último, propuso a quienes detectan hongos que usen el secuestrante en bajas dosis hasta que tengan la precisión del análisis. “Si percibe vacas enfermas, abortos o problemas de celo, que aplique una dosis más alta de 10 a 12 gramos porque evidentemente tiene problemas”, concluyó.

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Uno conocido. Los hongos de la familia Penicillium, que son el origen de la penicilina, matan bacterias del rumen y afectan la digestión de las vacas.

El dato

Una experiencia asociativa

El Grupo ProAgro San Carlos SRL surgió en los años 90, ante la necesidad de encontrar respuestas a la crisis. Luego compraron una picadora chica de arrastre (de dos surcos) y más tarde se ampliaron a otros servicios como embolsado de grano húmedo, molienda de rollo y estercolera.

Hace 8 años formaron la SRL, que integran 10 productores, en su mayoría tamberos medianos (el mas chico tiene 90 vacas y 250 el mas grande). Arrancaron trabajando sobre los campos propios pero la compra de una máquina de mayor capacidad les abrió la posibilidad de trabajar para terceros, tamberos y ganaderos.

En 2014 picaron y embolsaron 2.100 hectáreas totales, de las cuales 700 fueron de los socios.

La visión de un tambero sobre el negocio

Nieto de tambero, Daniel Ferrero lleva 25 años en la administración de su establecimiento. “Yo creo que la crisis (de precio) va a pasar, porque si no no aguanta nadie”, analizó junto a Campolitoral. Calculó que en febrero o marzo habría un repunte en el valor de la materia prima y opinó que difícilmente el precio siga cayendo, con la posibilidad de mantenerse en $2.50/60 hasta fin de año. Frente a esto, su estrategia es trabajar tranqueras adentro.

En 120 hectáreas cuenta con 245 vacas en ordeñe con un promedio de 32lt diarios por animal, lo que hace un volumen diario total aproximado de 7.500 litros y más de 20.000lts/ha/año.

Ferrero asegura que la clave en su establecimiento es la estabilidad de la rutina y el alimento: “acá las vacas, desde hace 10 años, todos los días hacen los mismo y comen lo mismo, en las cuatro estaciones”. Como detalle mencionó que el alimento es alto en concentrado. Y también que su estrategia es hacer reservas “un año y medio adelantado”. Así, inundaciones, sequías o problemas de mercado se amortiguan.

Su visión del sector, es que en el país “falta tecnología, estamos varios años atrasados respecto de otros lugares de cualquier parte del mundo”. En tal sentido enumeró: confort animal, techos, ventiladores, aspersores, salas de ordeño acorde acorde al tamaño de los rodeos, falta de mixers. Lógicamente, evaluó que esto es producto de la “falta de inversión” ante la inestabilidad del sector. “Deberíamos tener en todos los campos las vacas identificadas, acá no se usan collares y en cualquier parte del mundo lo tienen porque no consideran viable la producción sin información”.

Su caso es un ejemplo claro para entender la falta de inversión: hace un año cobraba $3.30 por litro y hoy recibe $2.60. “El año pasado alcancé a concretar algunas inversiones y tenía otras proyectadas para este año que no las pude hacer”. Aunque peor es “comerse el capital”, una estrategia que se nota en el descarte de vacas que podrían seguir produciendo. “Es lo que está pasando ahora”, aseguró.

También apuntó “problemas gravísimos” con la falta de energía eléctrica en el campo y la inexistencia de caminos consolidados. “Yo creo que esas son las grandes limitantes”, dijo, y consideró que -de mantenerse estos problemas- “vamos a chocar contra un techo.

Fuente: El Litoral

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