23 de octubre de 2015 16:29 PM
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La cadena cárnica contra las cuerdas

"Muchas empresas ya dieron vacaciones para amortiguar un poco las pérdidas. Están viendo que los subsidios que entrega el Ministerio de Trabajo no son suficientes y no hay respuesta de tipo oficial", dicen desde el sector.

La sucesiva cantidad de malas noticias ya no es noticia. El sector frigorífico viene mal, está en crisis desde el 2010, agravada a partir de octubre del año pasado por la caída del valor del cuero, que luego se extendió a las menudencias. En este último tiempo para el sector exportador con el 15% de retenciones, Roes y tipo de cambio atrasado, cuando el resto de los países del mundo devaluó, la situación se hizo insostenible. Ahora, bajó muchísimo el pedido de Roes y muchas empresas ya dieron vacaciones para amortiguar un poco las pérdidas. Están viendo que los subsidios que entrega el Ministerio de Trabajo no son suficientes y no hay respuesta de tipo oficial. Los problemas que tenemos son internos” señaló a “Siempre que llovió paró” Daniel Urcía, Vicepresidente de Fifra.

 

 

Luego agregó que “la semana pasada se suspendió la emisión de matriculas de matarifes abastecedores/consignatarios por el término de seis meses. A la carne nos hacen bullying, porque el negocio tiene mala fama, y hoy se castiga a la mayoría por algunos pocos. Hay un sector que está creciendo a nivel de productores, que quieren hacer integración directa, crece el consumo y no pueden tener matricula para poder operar en el mercado de carnes. Se los condena a ir de la manera que el Ministerio o la ex ONCAA pretende que se haga, por lo que pienso que si este sistema de las matrículas ya fracasó, ¿ porque insistimos con lo mismo?. En el mercado de granos, por ejemplo, lo que necesita un operador para trabajar es tener el CUIT, el depósito de granos, el arrendamiento del campo y con eso puede vender, por qué en la carne no?”, se preguntó.

 

 

En el programa que se emite los sábados de 10 a 12 por Radio Colonia, AM 550, Urcía aseguró que “En la medida en que en la cadena de ganado y carne no se aborde la responsabilidad del propio Estado y se corrijan los problemas estructurales, nunca se va a salir, y mucho menos con una suspensión como la que se hizo ahora”, afirmó.

 

 

Por otra parte explicó que “el mercado interno devino también en poco competitivo. Hoy tenemos 450 mataderos de los cuales el sector mediano no deben ser más de 200 plantas. El gran frigorífico necesita indefectiblemente de volumen y esto es lo que a veces no se entiende. Si partimos de la base de que para tener un resultado sanitariamente correcto necesitamos mínimamente unos 30 empleados para una pequeña faena. Hoy en día esto representa 600 o 700 mil pesos, el costo energético es importante, el costo logístico del flete que representa un peso por kilo de carne transportada y si no llevo esto a volumen es imposible ser competitivo. Para conseguir esta escala lo hacen a través de los volúmenes que colocan en el mercado externo, integrándose con las cadenas de supermercados del mercado interno. Después, viene el sector de los carniceros, para lo cual se necesita más personal, porque para cobrar necesita hacer un seguimiento y es muy difícil que un frigorífico grande llegue a manejar ese negocio con eficiencia. Por lo que se conjuga todo para que la crisis se agrave. Vender y cobrar en algunos partidos de Buenos Aires no es para muchos”, señaló.

 

 

Consultado sobre los distintos estándares sanitarios, Urcía afirmó que “el mercado interno hoy es el 94% del negocio total de la carne y hay problemas estructurales de larga data. El piso de la sanidad de un frigorífico es el que establece el reglamento de Senasa, pero la ley de policía sanitaria animal es del año 1959, se discutieron las competencias y en el 2015 seguimos discutiendo lo mismo. No supimos poner el tema realmente en el tapete y el acompañamiento del sector político fue prácticamente nulo. El verdadero frigorífico ocupa desde 70 empleados a 500. Hablamos de la modernización del consumo, que es la venta por cortes, por lo que no hay es una decisión política de cerrar 300 mataderos. Es como tapar el sol con la mano”.

 

 

Para finalizar comentó que “todo el sector de la cadena de la carne tiene voluntad de cambiar, pero lo que muchas veces no existe es la voluntad política de acompañar y ser consecuente a través del tiempo. Necesitamos una política de carnes que sea a largo plazo. Si no conseguimos que todo el rodeo y los campos de argentina sean exportables no podemos hacer integración”.

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Fuente: Agromeat

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