30 de octubre de 2015 11:42 AM
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Uruguay con buenas perspectivas para la producción de trigo

Se acerca una cosecha que supera las expectativas de rendimiento y calidad a la espera de poder ingresar a Brasil

Los cultivos de trigo entraron en el tramo final previo a la cosecha en buenas condiciones escapando –hasta ahora– de los pronósticos de una zafra problemática por el episodio de El Niño. En las principales zonas productoras del cereal los cultivos pasaron fases claves de desarrollo –especialmente la floración– sin riesgos de fusarium y conservando un potencial aceptable de rendimiento.

El exceso de lluvias que castigó duramente al sur de Brasil “paró” poco después de llegar a la frontera afectando especialmente el norte y noreste del país sin llegar al litoral. Uruguay producirá unas 850 mil toneladas, 150 mil menos que el año pasado, debido a una baja en el área sembrada que en algunos casos fue acompañada de una menor inversión en el paquete tecnológico.

El riesgo climático asociado a El Niño más los altos costos redujeron la apuesta en área dedicada al trigo. Si bien los precios para la cosecha no serán altos, habrá liquidez ante los severos problemas registrados en Brasil, el destino natural para el trigo regional.

Y luego de una cosecha decepcionante el año pasado, y una muy irregular cosecha de verano, al menos los agricultores evitan un mal resultado que financieramente hubiera sido grave. Empatar siempre es mejor que perder, y las lluvias podrían haber arruinado los cultivos.

 

Desde el punto de vista productivo, queda pasar el tramo final de desarrollo y de cosecha sin excesos para así lograr una producción que, aunque acotada en volumen, tendría calidad panadera prácticamente en su totalidad. Las principales preocupaciones están en el litoral norte, donde se dieron heladas con cultivos más avanzados y luego tuvieron algo más de lluvias, aunque sin los excesos del sur del Brasil.

A nivel comercial, las claves estarán en el ritmo de compra de Brasil, lo que hagan los productores argentinos que seguramente posterguen sus ventas hasta tener señales del próximo gobierno mientras esperan un sinceramiento del dólar.
Por ahora los valores que se ofrecen en Uruguay no son muy atractivos y habrá que ver si los agricultores uruguayos convalidan los precios proyectados. En esta zafra no se han dado negocios a futuro con el trigo y, tomando los valores internacionales y regionales actuales, los precios al productor para la exportación se ubicarían en un rango con centro en US$ 180 por tonelada.

 

 

 

Divergencia y cosecha

La superficie estimada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) es de 319.900 hectáreas de trigo, 20% por debajo de las 399 mil plantadas en la campaña 2014/2015.

Sin embargo, las estimaciones privadas coinciden en que el descenso es mayor, con una superficie que rondaría las 250 mil hectáreas y que, con certeza, no llegará a las 300 mil cosechadas. Se trata de una divergencia grande en términos relativos en función de lo reducido del área.

Los números manejados por los privados provienen de ventas de semillas y de estimaciones sobre uso propio. Quizá, el área de DIEA incluye campos que sembraron trigo como cobertura sin destino a cosecha.

Si tomamos una cifra intermedia entre los privados y DIEA –con rendimientos sobre 3.000 kilos/ha promedio– se llegaría a una producción del orden de 850 mil toneladas con stocks remanentes de la zafra anterior por alrededor de 350 mil toneladas.

 

Para Fernando Lagreca, titular de Molino Santa Fe, de Salto, la reducción del área se ha vuelto una tendencia en los últimos años en el litoral norte del país. Consideró que la intención de siembra este año cayó entre 30% y 40% en la zona de Salto, respecto a lo sembrado el año pasado, a lo que se suma un aumento de la superficie destinada a cobertura. “De alguna manera somos inviables con el trigo en el norte por el costo del flete a puerto”, dijo Lagreca.

Los cultivos en el litoral norte del país están en condición aceptable, con rendimientos esperados algo por debajo de los 3.000 kg/ha.

“Estamos zafando de la situación que está pasando en Río Grande del Sur, que es un desastre. Veo el panorama con mucha cautela y con el signo de interrogación de la fusariosis, aunque hasta ahora no se han presentado las condiciones”, agregó.

 

Otras zonas

Los rendimientos estimados para el suroeste del país, la principal zona triguera, están entre 3.500 y 3.800 kilos por hectárea, si se mantienen las buenas condiciones climáticas, señaló el gerente técnico de Calmer, Roberto Verdera. Los costos por hectárea sin renta rondaron los US$ 550 y US$ 600 a cosecha y entre US$ 710 y US$ 760 costos finales estimados poscosecha. Eso representa una producción de equilibrio de entre 3.700 y 3.900 kilos por hectárea.

En cebada, las proyecciones apuntan a rendimientos también aceptables a buenos, aunque hay distintos niveles de potencial dependiendo de las zonas y de la fecha de siembra. Verdera indicó que en la zona de influencia de la cooperativa en Soriano, las cebadas sembradas más temprano se comportaron mejor que las implantadas más tarde. En términos de rendimiento se estiman entre 3.000 y 3.300 kilos por hectárea.

 

 

Diego Caponi, gerente agronómico de Maltería Uruguay, dijo al programa Tiempo de Cambio de radio Rural que los cultivos están atravesando la etapa de llenado en buenas condiciones y si no hay ningún evento climático extremo los cultivos “terminarán bien”.

 

Bajas en Brasil

Una caída en la producción regional podría generar buenas oportunidades comerciales para el cereal uruguayo. Estimaciones privadas manejadas durante el 22º Congreso Internacional de Trigo de la industria molinera de Brasil (Abitrigo), la producción rondará las 5,5 millones de toneladas, con alrededor de 1,6 millones destinadas a forraje.

Este dato está claramente por debajo de la última proyección oficial –de la Compañía Nacional de Abastecimiento del país norteño– de una producción de 6,6 millones de toneladas. Tomando los stocks de la zafra anterior y la oferta panificable, Brasil debería importar alrededor de 6 millones de toneladas, incluyendo las compras de harina.

La corrección a la baja en la perspectiva de oferta doméstica va de la mano con un drástico ajuste en la demanda interna. En el congreso de los molinos brasileños se informó una caída de 54 a 45 kilos en el consumo per cápita de derivados del trigo. En los primeros nueve meses del año las importaciones cayeron alrededor de 25%, respecto a igual período de 2014.

 

 
Desde Paraguay aparece una fuerte competencia con grano destacado en calidad y con ventajas comerciales por la cercanía con Brasil. Finalizó la cosecha sobre la segunda mitad de octubre, estimada en 1,2 millones de toneladas.

A pesar de que los rendimientos promedio fueron de los más bajos de las últimas campañas (1.950 kg/ha), la calidad de grano fue “la mejor en muchos años, con niveles de peso hectolítrico (PH), falling number (FN) y fuerza de gluten (W) sorprendentes”, consideró Luiz Pacheco, de la consultora Trigos y Farinhas.

 

 

 

Argentina ante un nuevo escenario en 2016

En Argentina recién comenzó la cosecha de trigo en el norte del país con rendimientos bajos pero dentro de lo esperado, ya que son planteos con baja inversión o pensados directamente como cultivos de cobertura. La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó una producción de 9,3 millones de toneladas, aunque estimaciones privadas manejadas en el Congreso de Abitrigo en Brasil apuntan a un rango entre 9,5 millones y 10 millones de toneladas.

Los posibles cambios en la política agrícola se darán en un año con una producción acotada y con fuerte expectativa sobre ajustes en el tipo de cambio. Es relevante para Uruguay cómo y cuándo saldrá Argentina al mercado de trigo. Además de la cosecha nueva, Argentina tiene un nivel de stock remanente del orden de 3,5 millones de toneladas. De ese total, un tercio sería de calidad panificable aunque no hay datos precisos.

Los dos competidores en la segunda vuelta electoral –Daniel Scioli y Mauricio Macri– prometieron que eliminarán las retenciones sobre las exportaciones de trigo y maíz con un ajuste gradual para la soja. Los asesores de ambos candidatos también prevén dejar sin efecto el sistema de cupos y permisos a las exportaciones de ambos cereales. La eliminación de la retención no afecta el precio de exportación del trigo aunque sí podría mejorar algo el valor al productor.

Dejar sin efecto los permisos de exportación podría genera un exceso de presión sobre la oferta aunque esto dependerá fundamentalmente de lo que suceda con el valor del dólar. Macri se ha mostrado más dispuesto a un ajuste devaluatorio con algo más de cautela en Scioli. Un salto del dólar podría llevar a una sobreoferta de trigo por lo que parece incompatible la devaluación y eliminación de los cupos de exportación.

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Fuente: Observa

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