4 de noviembre de 2015 20:37 PM
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Monsanto reorganiza su negocio en la Argentina

Perdió 40% de sus ganancias por la caída en la producción local de maíz. Trajo de Singapur a su nuevo CEO.

Con el área dedicada al cultivo de maíz cada año más reducida, de pronto las ganancias de la multi Monsanto se derrumbaron 40%. La noticia, sumada a la planta de tratamiento de semillas de maíz en Córdoba, aún sin arrancar, parece no haber caído bien en la imponente central de Saint Louis en Estados Unidos.

 

Esta semana, la firma decidió cambiar a la cúpula que manejaba los negocios en Argentina. Así el ascendente Luiz Beling, que apenas dirigió las operaciones durante dos años, volvió a Estados Unidos y fue reemplazado por Juan Farinati, un argentino que se desempeñaba en Singapur. También, el histórico Pablo Vaquero, que fue presidente y luego vice de la filial local, se fue de la compañía en lo que se interpreta como retiro dorado, ya que permanece como consultor externo.


La actividad de Monsanto en la Argentina pasa en cuanto a márgenes por la venta de semillas de maíz y en términos de volumen, por el herbicida glifosato. Pero desde hace varios años las cosas no van bien para este coloso con más de US$ 16.000 millones de facturación en el mundo y US$ 1.600 millones en el país.

 


La siembra de maíz se fue contrayendo al compás de una política oficial que deprimió exportaciones para que el grano se destine al mercado interno y sirva de alimento para vacas lecheras, aves y cerdos. El Gobierno apostó de esta manera a abaratar precios de alimentos, pero la medida tuvo un efecto desaliento entre los agricultores, sin que se reduzcan los precios. Así las cosas, este año se sembraron apenas 3,3 millones de hectáreas de maíz, un millón menos que en 2014. La cosecha se estima en 20 millones de toneladas frente a las 26 millones de la última campaña.

 


A ese contratiempo para Monsanto se suma lo que ocurrió con su planta en Córdoba a la que destinaron US$ 40 millones para la primera etapa. Ubicada en la localidad de Malvinas Argentinas, generó el rechazo de organizaciones ambientalistas y se encuentra bloqueada desde hace dos años. Cosas del destino, en la intimidad ejecutivos de Monsanto confiesan que dado el escenario actual, es mejor no seguir desembolsando el monto de US$ 400 millones previsto en esa inversión.

 


Ese no es tampoco el único problema para la compañía fundada en 1901 por el químico John Queeny, que la bautizó con el apellido de su mujer, Olga Monsanto. La empresa, que se hizo fuerte en la Argentina desde que en 1996 se autorizó la soja transgénica, tiene serias dificultades para cobrar regalías por su nueva soja Intacta. Llegó a acordar un sistema con el visto bueno del Gobierno: fue rechazado por ruralistas y acopiadores de granos
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Fuente: Clarin

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