5 de noviembre de 2015 18:09 PM
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Manual de burradas sciolistas: aseguran que las retenciones al maíz son necesarias para evitar “una invasión de pollos de Brasil”

Declaraciones del director de Arba.

“Hay un compromiso del gobernador (Daniel) Scioli de empezar a bajar las retenciones en todos los sectores de la economía rural de la Argentina. Pero el maíz, por ejemplo, tiene una incidencia fundamental en la producción de pollos y, si uno baja de un plumazo las retenciones, eso implica que sube el precio del maíz y que podamos sufrir una invasión de pollos de Brasil, por ejemplo, entonces todas estas cuestiones hay que tomarlas con prudencia”.

 

Así lo indicó hoy miércoles el director ejecutivo de ARBA, Iván Budassi, en declaraciones realizadas en Radio Continental.

 

Burrada número uno. La “invasión” brasileña de pollos –o de automóviles, toallas, cereales para desayuno, chocolates o lo que se les ocurra– no tiene relación alguna con el subsidio que vienen recibiendo hace más de una década las industrias argentinas consumidoras de maíz. La principal variable que puede llegar a explicar un crecimiento de las importaciones del país vecino es una apreciación brutal del peso argentino combinada con una gran devaluación del real brasileño. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora. Una situación similar se presentó a fines de los años ’90. La diferencia es que actualmente las góndolas no están repletas de productos importados porque el gobierno puso trabas de todo tipo y color para autorizar ingresos de bienes del exterior.

 

Burrada número dos. Si se eliminan las retenciones al maíz (20%) no “sube el precio” del cereal, sino que se termina el subsidio forzoso pagado durante doce años por los productores agrícolas. De hecho, el maíz temprano 2015/16 –que se cosechará en abril del año que viene– ya está cotizando prácticamente sin retenciones. Además, aplicar un derecho de exportación, si bien benefició a muchas agroindustrias, provocó también muchos efectos perniciosos, entre los cuales se incluyen la “sojización” extrema, la falta de reposición de nutrientes extraídos del suelo y el desfinanciamiento terminal de los contratistas rurales.

 

Moraleja uno. Los sectores avícolas –como la industria de ovoproductos– que no tuvieron relaciones carnales con el gobierno kirchnerista se mantienen en pie a pesar de la delicada situación económica general presente en la Argentina.

 

Moraleja dos. En el mundo en el que vivimos la generación de riqueza está en gran medida sustentada en las políticas de integración comercial gestionadas por negociadores profesionales. Sustentar la competitividad de un sector en el robo de un pedazo de torta del vecino es una actitud propia de gente garca que no puede pensar en grande. Y los subsidios, en caso de aplicarse, deben instrumentarse de manera directa para que el esfuerzo de tal política sea soportado por todos y no sólo por algunos (tal como sucede, precisamente, en Brasil).

Ezequiel Tambornini

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Fuente: Valor Soja

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