6 de noviembre de 2015 00:45 AM
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En Chile los productores de huevos en alerta por inminente arribo de gripe aviar

La última vez que se presentó en Chile esta epizootia, en 2002, dejó pérdidas por más de 60 millones de dólares.

En estado de alerta se encuentra el Servicio Agrícola Ganadero a nivel de la Octava Región, lo mismo que los productores de aves locales, debido a la inminente llegada desde Canadá y Estados Unidos, del virus de la influencia aviar H5 N8 o H5 N2, altamente letal para las gallinas, que se estima arribará en las próxima semanas al país, junto a aves migratorias y que de no tomar las precauciones de bioseguridad podrían crear un desastre económico para el sector como el ocurrido el 2002 en la zona metropolitana, con un costo de más de 60 millones de dólares para la industria.

Así lo informaron el director regional de SAG, Jaime Peña, el jefe de Protección Pecuaria de la misma entidad, Eduardo Führer y el asesor de Asohuevos José Miguel Correa, todos médicos veterinarios, en un seminario realizado ayer titulado “Influenza Aviar: Medidas de Prevención ante una Amenaza Latente”, realizada en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, con unos 20 productores de la región.

En la oportunidad en más de una ocasión los expositores lamentaron la baja asistencia de representantes de la industria, ante este tema que “tiene nervioso a los representantes del SAG y a los productores”, como lo dijo Correa, asegurando que hay premura en la difusión de las medidas preventivas que debe tomar el sector.

El titular del SAG Bío Bío en su saludo a los asistentes, explicó que la colaboración es fundamental para esta tarea y llamó a los productores a estar alertas porque “un aspecto fundamental en caso de detectar la enfermedad es la denuncia oportuna, ya que así podremos controlarla y evitar su diseminación a otros planteles, por ello llamamos a todos los productores a denunciar cualquier sospecha”, afirmó.
Correa dio a conocer que las organizaciones gremiales relacionadas con aves de postura y de carne, partieron con una campaña en junio con la confección de una cartilla instructiva sobre las medidas de bioseguridad básica que se deben tomar en los planteles, considerando además que las aves de traspatio que circundan los planteles industriales, se convierten en peligrosos focos, debido a la exposición más directa. En la campaña el sector privado ya ha aportado $65 millones.

Se informó que en EE.UU., este episodio ha significado la detección de 230 focos y que se han debido eliminar 50 millones de aves, con millonarias pérdidas. Una de las complicaciones de los países que no vacunan, es que se debe eliminar los planteles completos, lo que en caso de gallinas ponedoras es más complicado. La eliminación de las aves en Estados Unidos se estaba haciendo con sofocación por espuma de agua y mediante asfixia por gas. Luego hay que disponer de los animales.

La situación está provocando tal grado de alerta que se está organizando un simulacro a nivel nacional en Arica el 15 de diciembre, en que se pondrán a prueba los protocolos de contingencia del Servicio Agrícola y Ganadero. Incluso el gremio, pidió a los productores locales estar preparados para un eventual brote y para eliminación masiva y entierro de planteles, para lo cual se requiere una logística previa al momento de actuar.

 

 

Cómo llega
El encargado de Protección Pecuaria del SAG, Eduardo Führer, informó que la principal vía de ingreso de la enfermedad es por el contacto entre aves migratorias (que son portadoras del virus) y aves comerciales, que en caso de contagio puede provocar la mortandad de un 100% de éstas, en un plazo de 48 a 72 horas. “La mayor zona de riesgo de ingreso de influenza aviar son los humedales de la zona norte de nuestro país, desde Arica a O’Higgins, luego desde la zona de Maule al sur, para lo cual caracterizamos tres humedales de alto riesgo: desembocadura del río Itata, desembocadura del río Andalién – Isla Rocuant y humedal Tubul Raqui en la Provincia de Arauco, zonas en las cuales censamos a los pequeños tenedores de aves ubicados a 2 kilómetros a la redonda de los humedales y de todos los planteles avícolas. Mientras que en la temporada estival se realizará un monitoreo de las aves caseras (traspatios) de estos humedales”.

En la oportunidad se repasaron las medidas de bioseguridad, pero se informó que no hay un comportamiento parejo de los productores en este tema, según fue comprobado por encuesta del SAG, a pesar que es de conocimiento público a menor bioseguridad hay mayor posibilidad de ingreso de ésta u otras enfermedades. Las principales medidas a implementar se encuentra el control, limpieza y desinfección de todas aquellas posibles fuentes que podrían arrastrar el virus, como aves, personas, vehículos, maquinarias, etc.
Rita Astudillo, ingeniero agrónomo de la oficina de proyectos del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Agronomía de la UdeC, cumplió un papel de coordinación de esta instancia que reunió a los representantes del sector público y privado.

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Fuente: La Discusión

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