8 de noviembre de 2015 22:24 PM
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El conejo español, en quiebra

Ganaderos de toda España se movilizan, ahogados por la caída de precios que amenaza con cerrar miles de granjas cunícolas en todo el país, el quinto productor mundial de carne de conejo.

Las granjas de conejos están pasado una de las peores crisis que recuerda el sector. Así lo vienen advirtiendo los productores desde hace meses y, ahogados por la situación y por la falta de medidas que palíen el problema, han optado por promover movilizaciones en toda España para llamar la atención —y auxilio— de las administraciones públicas.

 

 

España es el quinto productor mundial de carne de conejo, por detrás de China, Venezuela, Italia y Corea del Norte. Cuando menos así lo indicaban los últimos censos estadísticos de la FAO hace un par de años. Nuestro país tiene más de 3.000 granjas cunícolas que suman alrededor de seis millones de conejos. Es el quinto subsector cárnico más importante de la ganadería nacional y de él dependen miles de puestos de trabajo.

 

 

Cataluña lídera el ránking de granjas cunícolas, seguida de Castilla y León, Galicia y la Comunidad Valenciana. Pero, en términos relativos, la importancia de la cunicultura es proporcional a la dimensión regional de la actividad ganadera prácticamente en el resto de comunidades autónomas. En Aragón, por ejemplo, la dura crisis que está atravesando el sector amenaza con la quiebra de 150 granjas de conejos y con dilapidar 300 empleos, según han advertido desde el sindicato agrario UAGA, que echa la culpa de la situación a las grandes cadenas de distribución y que exige al Gobierno regional y al Ministerio de Agricultura que intervengan de una vez, tanto para controlar los precios en la cadena de comercialización hasta llegar al consumidor final, como para habilitar ayudas que permitan a los granjeros no tener que cerrar sus explotaciones.

 

Según la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), desde hace meses los intermediarios les pagan el kilo de carne de conejo a una media de 30 céntimos por debajo del coste de producción. Eso sí, denuncian que desde que ellos venden el conejo hasta que lo compra un consumidor final, su precio prácticamente se cuadriplica. Y no lo ven lógico ni justo.

 

 

La UAGA explica que el precio medio que cobra el productor ronda los 1,5 euros el kilo de conejo en vivo, mientras que producir cada kilo les cuesta 1,85 euros, y el consumidor lo apaga pagando en los mostradores a 5,25 euros.

 

 

Quejas similares han ido proliferando desde las organizaciones de productores del resto de comunidades autónomas, que anuncian una campaña de movilizaciones generalizadas en toda España.

 

 

Otro ejemplo: Galicia. Los cunicultores gallegos exigen un plan de ayudas públicas «de mínimis» y líneas de apoyo financiero para que puedan mantener a flote las explotaciones, mientras se vigila también la cadena de distribución para que ese negocio intermedio no juegue en su contra hasta el punto de ponerles ante el abismo de la quiebra.

 

 

En todos los casos, los productores de cada región miran siempre en sus reivindicaciones con la vista puesta en dos instancias: el Ministerio —en la parte que toca a la vigilancia de la cadena de distribución que marca los precios— y al gobierno de su comunidad autónoma, porque son las adminsitraciones regionales las que tienen competencias en materia de apoyo al sector agropecuario.

 

 

Pero, aunque ahora es cuando la crisis —según los cunicultores— es más extrema, los problemas de los conejares españoles se vienen manifestando desde hace años. Por una parte, al haberse producido desde tiempo atrás un descenso en el consumo de este tipo de carne en nuestro país, unido —paradójicamente— a un aumento del censo cunícola español; por otra parte, al haberse registrado, en paralelo, un aumento de la importación de carne de conejo procedente de otros países.

 

 

Según datos oficiales, el comercio de carne de conejo genera en España unos 300 millones de euros anuales. En 2008, el consumo medio per cápita de este tipo de carne era de 1,45 kilos al año; en 2012 había caído hasta los 1,31 kilos. En 2007, España tenía censadas 5.195 explotaciones cunícolas, de las que en 2012 ya solo quedaban 3.642, un descenso del 30% solo en esos seis años. Sin embargo, el tamaño medio de muchas de esas granjas se había multiplicado, porque, entre todas ellas sumaban 5,4 millones de conejos, un 12,5% más que seis años antes

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Fuente: Agromeat

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