9 de noviembre de 2015 11:31 AM
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El nuevo riesgo argentino

Cuales son los riesgos de oferta con un nuevo gobierno que sincere el tipo de cambio en Argentina y elimine las retenciones y los cupos de exportación.

El buen resultado logrado por la oposición en la primera vuelta en Argentina y las altas probabilidad de un cambio en el rumbo económico a partir de diciembre abre oportunidades para Uruguay de mediano plazo por un vecino “normal” aunque en el corto plazo se presentan riesgos para el sector agropecuario, especialmente, el agrícola.

Una de las principales discusiones es sobre cómo la nueva administración va a “sincerar” el tipo de cambio con un sistema que contempla varias cotizaciones en el valor del dólar. Los agricultores especulan con una devaluación acelerada que se sumaría a una batería de medidas sectoriales que apuntan a la eliminación de las retenciones sobre la exportación de cereales.

En el caso de la soja se iría a una gradual disminución de las retenciones para no generar un agujero recaudatorio. También se manejó dejar sin efecto el sistema de cupos a las exportaciones del trigo y el maíz.

En el corto plazo la magnitud de la oferta argentina de trigo a cosecha es un factor potencialmente bajista sobre los valores regionales. Si se diera la combinación de la devaluación, eliminación de retenciones y de cupos de exportación es podría activar una presión de oferta absolutamente negativa. Algunos analistas consideran difícil que se vaya a una liberación total de las exportaciones para evitar una salida precipitada de la oferta.

Tras el resultado de la primera vuelta los futuros del trigo en el Mercado a Término de Buenos Aires avanzaron fuerte. A pesar de este ajuste, la comercialización por el trigo nuevo siguió siendo casi inexistente. Los agricultores esperan que los precios lleguen a los niveles que tendrían sin retenciones a lo que se sumaría un dólar más alto.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción argentina llegaría a 9,5 millones de toneladas con un consumo interno que se ubica cerca de 6 millones. El tema está en el volumen de trigo que tienen exportadores y productores de la zafra anterior. Y especialmente, la calidad de esa mercadería.

Lo cierto es que –si no se produce un problema climático en el tramo final previo a la cosecha especialmente en el núcleo triguero del Sur bonaerense- habrá una oferta latente para salir al mercado que contendría las cotizaciones regionales.
Si los productores esperan y especulan con las necesidades de Brasil, más temprano que tarde podría haber una oportunidad para la cosecha uruguaya que se acerca a la cosecha con buenas perspectivas de rendimiento y calidad.

En la soja, el potencial de salida de la oferta también es grande y supone también un potencial bajista. De acuerdo a los datos oficiales y privados hay alrededor de 15 millones de toneladas sin comercializar de la zafra anterior a lo que se sumará el ingreso de la zafra nueva. A diferencia de los cereales, no habrá cambios significativos sobre las retenciones. En este caso los agricultores están jugados a una devaluación fuerte del dólar que le mejore los ingresos en pesos. Un salto en la oferta sería bajista debido a que recortaría las primas sobre Chicago en Argentina lo que las afectaría también en Uruguay.

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Fuente: Agrotemario

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