9 de noviembre de 2015 12:56 PM
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¿Qué medidas anhela el campo del Gobierno que asuma el 10 de diciembre?

Un grupo de productores fue consultado por LA OPINION para conocer sus expectativas ante el cambio de administración. Baja gradual de los derechos de exportación al maíz, el trigo y la soja (retenciones); eliminación de los ROE ganaderos; retomar el diálogo y políticas claras figuran en las acciones que el sector considera prioritarias, tanto para mejorar la cadena agropecuaria como para que el Estado fortalezca sus alicaídas reservas.

 ¿Qué políticas agropecuarias debe implementar el próximo presidente de la Nación para mejorar la situación del sector? ¿Es necesario que se aplique alguna medida en forma urgente como estímulo al campo? ¿Los productores consideran que luego de las elecciones generales cambió el ánimo en el sector? ¿Qué se puede mejorar y qué no hay que cambiar a nivel local?

 

Varios productores pergaminenses respondieron a estas preguntas a 15 días del ballottage. Aun sin definirse quién será el nuevo presidente, impera en el sector una cuota de esperanza, cifrada en la posibilidad de un cambio en las políticas hacia el sector que, según los ruralistas, en los últimos años llevaron a una parálisis, descapitalización y quebrantos. Los productores consultados coincidieron en sus respuestas: baja gradual de los derechos de exportación al maíz, la soja y el trigo; eliminación de ROE (permisos de exportación); retomar el diálogo y políticas claras.

 

El productor Hugo Bocanera fue meridiano en su visión de lo que es posible lograr: “No vamos a pedir que quiten las retenciones en un 100 por ciento, porque eso es imposible ya que es una manera de que ingresen divisas, pero sí que las vayan bajando gradualmente, por lo menos los derechos de exportación del trigo y del maíz, y si a la soja se le baja un 5 ó 6 por ciento sería bárbaro, porque los productores venimos muy castigados. Y sería ideal que quiten los ROE para que se pueda empezar a exportar el trigo y el maíz; al igual que deberían permitir volver a la Cuota Hilton para poder exportar carne como antes”.

 

Para Bocanera estas medidas deberían tomarse “gradualmente”. Y no lo dice sólo en función del impacto que estas acciones podrían tener para el Estado en cuanto a os niveles de recaudación sino que lo expresó tomando en cuenta cómo puede el chacarero asimilar estos cambios: “Los productores estamos tan desconcertados y desanimados que desconfiamos de cualquier cosa y no sabemos qué pensar, por lo tanto no sé cuál sería la medida más conveniente y más rápida que tendría que tomar el próximo gobierno, pero creo que debería ir de a poco, paulatinamente”. Es decir, como para que el productor crea en la iniciativa e invierta en consecuencia.

Al ser consultado sobre si al productor pergaminense le cambió el ánimo luego de las elecciones generales, Hugo Bocanera señaló que sí: “Yo lo veo con otro ánimo, más optimista, con más esperanza. No obstante ahora arrancó la siembra y la soja se está sembrando con los gastos mínimos”, como sin “tirar toda la carne al asador”, porque más allá de la expectativa positiva, subyace el escenario económico nacional y mundial, que puede no seguir la misma tendencia.

Por último, Hugo Bocanera emitió su opinión respecto de la realidad local: “En Pergamino siempre hay cosas por mejorar y otras que deberían tener su continuidad, como las patrullas rurales recorriendo los campos y los consorcios viales, que funcionan muy bien”.

“Recuperar el diálogo”

Gracias a la tecnología, el joven productor agropecuario Sebastián Campos dialogó con LA OPINION telefónicamente a través de su celular mientras sembraba: “En primera instancia hay que recuperar el diálogo entre el sector agropecuario y el Gobierno nacional, me parece que esa es la prioridad; y escuchar desde un lugar de aceptar las opiniones que pueden ser las que a uno no le gusten. En segundo lugar, lo que necesita el sector son reglas claras que permitan una planificación a largo plazo, porque el campo tiene la particularidad que sus plazos no son cortos, entonces para planificar en ganadería, en maíz o en trigo tenés que saber si lo vas a poder exportar, qué precio va a tener aproximadamente cuando lo coseches; hoy todo es demasiado azaroso.

 

Por ejemplo, estoy preocupado porque en los últimos días escucho a muchos productores que están planificando a un corto plazo que es entendible, pero va en detrimento de la propia rentabilidad, es decir, sin inversión: hoy se está sembrando con un nivel de inversión muy bajo y eso tiene que ver con que no hay reglas de juego claras; no sabés si a la soja apostarle a un fertilizante o a un nutriente. El productor ‘levantó el pie del acelerador’ y salió de una campaña tratando de ahorrar todo lo que podía y eso va en detrimento de la producción nacional, si se deja de invertir se deja de producir, y eso se debe a la falta de reglas”. En este punto hay una clara coincidencia con Bocanera, respecto de una siembra austera, lo que redundará en una cosecha que estará lejos de las cifras récord de hace seis o siete años.

 

Sebastián Campos apuntó también a las medidas que debería implementar quien sea gobierno el 10 de diciembre próximo: “Respecto del trigo y del maíz, habría que bajar las retenciones y liberar las exportaciones. Desde 2008 hasta ahora venimos sin diálogo con el Gobierno, en los últimos meses la Federación Agraria Argentina (FAA) tuvo un pequeño acercamiento, pero creo que urge que la próxima administración y el sector económico más importante del país dialoguen por todo lo que eso implica. Me he cruzado con muchos productores en la calle y los escuchaba recriminar que la FAA se había reunido con el Gobierno y yo les decía que todos los gremios deberían tener una vía directa de diálogo con las autoridades, porque sentarse a dialogar no significa ‘estar’ con el Gobierno. Entonces los productores decían ‘para qué vas a dialogar si sabés que este Gobierno no te va a dar nada’”. Es en este punto en que Campos habla de un nuevo de ánimo en el sector: “Estaba preestablecido que de este gobierno no se podía esperar nada; en cambio ahora se entrevé un cambio; la gente está esperanzada y me parece que esta nueva actitud del chacarero tiene que ver con la necesidad de un cambio, sea quien fuere presidente, Daniel Scioli o Mauricio Macri, cualquiera de las dos opciones va a significar un cambio de ánimo en la gente”.

 

Al ser consultado respecto de las reformas que debería implementar el próximo intendente de Pergamino, Sebastián Campos hizo hincapié en “rever el tema de las aplicaciones periurbanas: “Por respetar la ordenanza municipal hay zonas donde se dejaron lugares sin aplicar productos fitosanitarios, entonces allí crecen las malezas y abundan los roedores, por lo que los vecinos terminan pidiéndole al productor que aplique algún producto para quitar las malezas”.

 

 

Volver a empezar

Gustavo Farroni, referente de Coninagro en el norte bonaerense, cree que tanto Mauricio Macri como Daniel Scioli “a partir de diciembre deben generar políticas agropecuarias a largo plazo”, esto es, producir soja, maíz, trigo, sorgo, girasol, carne, hacer hincapié en las economías regionales; en síntesis, “buscar horizontes que hemos perdido”. Farroni señaló otros aspectos a revertir: “Brasil nos compraba todo el trigo y de un día para el otro le dejamos de vender; hace siete años que no cumplimos la Cuota Hilton. Entonces el próximo gobierno debería sentarse con las cuatro entidades gremiales del campo y hacer planes a largo plazo que beneficien al Estado y a la cadena agropecuaria; esto va a generar muchas divisas y a dinamizar la economía.

 

Respecto de la ganadería, al estar cerrada la exportación hoy está desplazada a zonas marginales porque no es para nada rentable”. Su visión para salir de esta encrucijada parece sencilla: “El stock de cabezas ha bajado un montón y se han desarmado muchos campos donde se han abandonado las aguadas, los molinos, los corrales, etcétera. Con un buen plan de políticas ganaderas a largo plazo y créditos para inversión de vientres, la ganadería se vuelve a acomodar. Creo que de a poco podemos empezar de nuevo”.

En una relación desgastada, atravesada por la desconfianza, Farroni considera que es prioritario que quien asuma, tenga algún gesto para con el sector agropecuario. Algo que lleve a que se empiece a desarmar la matriz de enemistad que hoy impera, como para de ahí en más comenzar una nueva andadura en sociedad estratégica. Porque si al campo le va bien, al Estado mucho más. Especialmente en estos momentos en que la inversión extranjera es todavía una posibilidad, una promesa, mas no una realidad.

El campo argentino es el que primero va a invertir fuerte en el país, en tanto cuente con garantías que ahora no tiene: “Hoy se van a perder 100.000 puestos de trabajo porque no se ha sembrado casi nada de trigo y de maíz, lo que significa también la pérdida de muchas divisas, de inversión de dólares por hectárea, tecnología, mano de obra, servicios, fletes, trabajo en los molinos, etcétera. Aquí la mayor parte de las divisas ingresa a través del sector, entonces si el Gobierno está peleado con el campo no vamos a ningún lado; hoy existe una presión tributaria muy grande; al fertilizante habría que aplicarle impuesto a las Ganancias, si usás mucho fertilizante te tendrían que descontar impuesto a las Ganancias, lo que eso lleva a mayor producción y habiendo mayor producción ganamos todos, desde el productor hasta el consumidor”, sugirió el productor local. Y cierto es que si alguien sabe cómo mejorar el negocio, es el propio chacarero. Pero poco ha sido escuchado en estos años de kirchnerismo, que por no hacerlo terminó aplicando medidas que si bien eran anunciadas para beneficio del pequeño y mediano productor, acabaron por favorecer a los grandes holdings y otros eslabones de la cadena comercial.

 

Gustavo Farroni coincidió con sus colegas en que finalizadas las elecciones generales se notó un cambio en la gente. El habló de “un entusiasmo” y lo relacionó con que el ruralista percibía que “este modelo para la producción estaba agotado”, indistintamente de quien triunfe. “Cualquiera de los candidatos apuesta a la producción, que es lo que tenemos que sostener en este país, aquí no somos fabricantes de tecnología sino de alimentos, granos y carnes”, afirmó.

 

A nivel local la temática de las aplicaciones periurbanas sigue haciendo ruido: “Para mí dejar 100 metros desperdiciados no lleva a ninguna solución, es peor el remedio que la enfermedad porque quedan muchas hectáreas sin producir, alrededor de los pueblos quedan muchas zonas con malezas y roedores. Hay mucha tecnología y haciendo buenas aplicaciones y controles o fiscalización es posible no contaminar y fumigar hasta pocos metros de un casco urbano”, dijo Farroni cuando se le preguntó qué cuestiones debería revisar Javier Martínez. “Los consorcios rurales y las patrullas recorriendo los campos andan muy bien, aunque siempre hay cosas para mejorar”, agregó el productor.

 

Mercado transparente

Abelardo Portugal, asesor y productor local, evaluó como políticas agropecuarias prioritarias a implementar por el próximo gobierno “una quita a las retenciones de los principales cultivos; seguido por una vuelta al diálogo, al menos con funcionarios del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca”. Para una segunda etapa plantea la cuestión ganadera. “El tema carnes creo que es mucho más complejo, ahí habría que rever el tema de los ROE para exportar. El mercado debería ser más transparente, a la vez que habría más competencia con los exportadores y la industria, lo que beneficiaría a los productores y al Estado. Impositivamente habría que mejorar muchas cuestiones también”.

El campo es una industria muy particular; además de operar a cielo abierto, permeable a todos los fenómenos climáticos, tiene procesos productivos muy rigurosos, principalmente en cuanto a tiempos se refiere: siembras y cosechas tienen sus épocas impostergables, que no entienden de política, elecciones, segundas vueltas y asunciones. Por eso Portugal es coherente con sus expectativas: “En diciembre ya está todo definido, tampoco se van a ver cambios enseguida; no obstante la gente va a vender con más fluidez y ya se prepararán para el año que viene, pero si en diciembre quitan las retenciones al trigo y al maíz recién impactarán en la campaña que viene”.

El expresidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de la zona Norte de la provincia de Buenos Aires (Aianba) evaluó como “positivo” el cambio de la gente luego de las elecciones pasadas: “Está con más esperanza, más animada”.

Y por último, Abelardo Portugal consideró que a nivel local sería muy positivo que “alguien del sector agropecuario integre el equipo de gobierno. También sería fundamental que se revea la temática de las aplicaciones periurbanas”.

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Fuente: La Opinion

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