10 de noviembre de 2015 17:14 PM
Imprimir

El agro como “aliado” del pr贸ximo gobierno

Con las se帽ales adecuadas, la producci贸n agr铆cola podr铆a dar impulso a la actividad econ贸mica

Fue en noviembre de 2007 cuando la resoluci贸n 396/07 ubic贸 la al铆cuota de derechos de exportaci贸n de la soja en un 35%, la m谩s elevada desde mayo de 1989. A excepci贸n del breve per铆odo en que se aplicaron las retenciones m贸viles, la misma se mantuvo sin cambios hasta la actualidad. Lo mismo ocurri贸 en el caso de otros productos agr铆colas, para los que no solamente se mantuvieron las al铆cuotas de derechos de exportaci贸n sino que a su vez se aplicaron restricciones a la exportaci贸n que condujeron a una baja adicional en el precio interno.

 

Pero si el esquema tributario se mantuvo inalterado en los 煤ltimos ocho a帽os, no ha ocurrido lo mismo con las condiciones macroecon贸micas. En el momento en que se aplic贸 la al铆cuota de 35% a la exportaci贸n de soja, el precio de la oleaginosa en el mercado internacional rondaba los USD/TON 380, es decir, aproximadamente un 15% por encima de la cotizaci贸n actual. Pero la principal diferencia radicaba en la pol铆tica cambiaria: el tipo de cambio real multilateral en dicha fecha estaba en el mayor nivel de la 煤ltima d茅cada y era un 83% superior al actual. As铆, la elevada carga tributaria era compensada por la pol铆tica de 鈥渢ipo de cambio competitivo鈥, que beneficiaba al sector exportador.

 

De esta forma, la pol铆tica sectorial de 2007, m谩s all谩 de las consideraciones acerca del nivel 鈥渏usto鈥 u 鈥溍硃timo鈥 de derechos de exportaci贸n, resultaba una medida que ayudaba a evitar que el ingreso de d贸lares provenientes del complejo agropecuario apreciara la moneda local. En tal sentido, resultaba clave el manejo de las cuentas p煤blicas, que mostraban un super谩vit primario (neto de transferencias excepcionales) en torno al 3,2% del PIB, y la pol铆tica de esterilizaci贸n del BCRA. Con el correr de los a帽os, el resultado fiscal se revirti贸, lo que llev贸 a que los derechos de exportaci贸n pasaran a tener como rol principal el financiamiento de los gastos del estado nacional. Si los productores pudieron mantener (y aumentar) sus niveles de producci贸n, en gran parte se debi贸 al aumento de los precios internacionales, que entre 2011 y mediados de 2014 promediaron m谩s de USD/TON 510 en el caso de la soja.

 

Actualmente, parece dif铆cil que el escenario externo contin煤e impulsando la actividad en el sector. Aunque la demanda contin煤e firme, las perspectivas de otra excelente campa帽a global, sumadas a una posible correcci贸n de tasas por parte de la FED, mantendr铆an las cotizaciones de los principales granos de exportaci贸n en niveles bajos. El impulso entonces, deber谩 venir desde puertas adentro. El sector ya no se encuentra en condiciones de soportar la presi贸n tributaria y el nivel de apreciaci贸n actual, lo que ha comenzado a influir negativamente en las decisiones de siembra: considerando los tres principales cultivos, el 谩rea implantada de esta campa帽a caer铆a un 4,8%.

 

Existen motivos para ser optimistas en cuanto al cambio en la pol铆tica sectorial. Por un lado, el discurso de ambos candidatos presidenciales coincide en cuanto a la necesidad de revisar las restricciones comerciales. Por otro lado, la necesidad de divisas obligar谩 a dar se帽ales positivas al sector, (cuyos stocks acumulados estimados se val煤an en cerca de USD 7.000 millones) que podr铆an venir del lado de una reducci贸n de la al铆cuota de derechos de exportaci贸n, posibilidad que ha sido deslizada incluso por algunos analistas econ贸micos cercanos a Daniel Scioli.

Sin embargo, las mayores dudas aparecen en lo que respecta a la pol铆tica cambiaria, y, dado el atraso que muestra el tipo de cambio real, este se transforma en la variable m谩s determinante. En este caso, dado el impacto que una correcci贸n podr铆a tener en otros sectores de la econom铆a y en el poder adquisitivo de los asalariados, la magnitud y la velocidad del ajuste depender谩n en gran medida de consideraciones pol铆ticas.

 

Con las se帽ales adecuadas, la producci贸n agr铆cola podr铆a continuar dando impulso a la actividad econ贸mica. En el mediano plazo, existe gran margen para recuperar la producci贸n de los cereales e incrementar sensiblemente las exportaciones de harina de trigo. En el corto, si bien la ca铆da en la producci贸n de la campa帽a 2015/16 parece ya inevitable, los elevados stocks acumulados no solamente podr铆an aportar un importante flujo de divisas, sino que continuar铆an impulsando la molienda de soja y trigo y llevando al crecimiento de la industria de alimentos y bebidas.

 

As铆, el sector agr铆cola podr铆a convertirse en el principal aliado del pr贸ximo gobierno, ayudando a aliviar posibles sobresaltos en materia cambiaria e impulsando la actividad industrial en un a帽o que se avizora complicado para aquellos sectores que dependen del consumo interno. Todo depender谩 de las medidas que se tomen en los primeros d铆as de 2015. Lo que queda claro es que la situaci贸n sectorial y las condiciones macroecon贸micas internas dejan cada vez menos margen para postergar las decisiones.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Abeceb

Publicidad